Vive Siria la jornada más violenta en 18 meses: al menos 300 muertos

jueves, 27 de septiembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Siria vivió este jueves una de las jornadas más violentas de los últimos 18 meses desde que comenzó la rebelión contra el régimen del presidente Bashar al Assad, en marzo de 2011, al morir unas 300 personas, la mayoría civiles, en enfrentamientos registrados en Damasco y seis localidades aledañas a la capital. De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que tiene su sede en Londres, 211 víctimas mortales eran civiles; el resto, combatientes de la oposición o fuerzas federales leales al presidente sirio. La cifra exacta de víctimas varió dependiendo de la fuente. El OSDH, que monitorea la violencia en Siria a través de una red de activistas, sólo habló de más de 300 muertos, mientras que los Comités de Coordinación Local fijaron la cifra en 343 personas y la Comisión General de la Revolución Siria dio cuenta de 313 muertos. Sin embargo, todas coincidieron en que la represión de las fuerzas sirias se concentró en Damasco y sus alrededores, Deir al Zur (al este), Deraa (en el sur), Hama (en el centro), Alepo (al norte), Homs (en el centro) e Idlib (al norte). Sólo en la localidad de Barze, a las afueras de Damasco, 16 personas de tres familias enteras fueron ejecutadas por los “shabiha”, milicianos fieles al régimen de Al-Assad. Además, según el OSDH, otras 55 personas murieron en las zonas rurales de los alrededores de Damasco, entre ellas 40 que fueron asesinadas a sangre fría en la localidad de Al-Dhiyabia, al sureste de la capital. Por su parte, miembros del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) lanzaron un doble ataque suicida contra la sede del Estado Mayor del ejército sirio que mató a cuatro guardias del edificio. También lanzaron una ofensiva para tomar el control de Alepo, segunda ciudad en importancia del país. En un comunicado difundido por internet, Abdel Qader al Saleh, comandante de la brigada "Al Tauhid" del ELS en Alepo, calificó la ofensiva como "decisiva". Ordenó a los suyos detener a los soldados leales al régimen y entregarlos vivos a lo que llamó la "Seguridad de la Revolución", y pidió a los combatientes que tomaran posiciones para lograr el mayor despliegue en Alepo. Tras el anuncio, cientos de insurgentes se enfrentaron a las tropas gubernamentales en distintos barrios de esa ciudad, como Saif al Daula y Al Izaa, según el OSDH. Según la activista Zena al Halabi, residente en Alepo, también hubo combates en los barrios de Halab al Yadida, Al Sabil y Al Hamdaniya, entre otros. Desde el inicio del conflicto en Siria, en marzo de 2011, han muerto unas 25 mil personas, mientras que 2.5 millones que residen en las zonas de conflicto necesitan ayuda humanitaria y más de 250 mil se han refugiado en los países vecinos, según Naciones Unidas.

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