Sin avances, encuentro entre Obama y líderes del Congreso

miércoles, 2 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Sin acuerdos concluyó este miércoles una reunión del presidente estadunidense Barack Obama con los líderes demócratas y republicanos del Congreso para buscar una solución a la parálisis parcial del gobierno que cumple hoy su segundo día. Obama dijo a los líderes republicanos que iba a negociar con ellos sólo después de que acordaran los fondos necesarios para reabrir el gobierno y también a un aumento importante del techo de  deuda de la nación, sin complementos. Sin embargo, la reunión concluyó sin acuerdos. Tras una reunión de más de una hora en la Casa Blanca, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Jonh Bohemer, afirmó que el presidente volvió a negarse a negociar con los republicanos. En declaraciones a la prensa, refirió que la conversación fue “correcta” pero que no se produjeron avances. Minutos más tarde, el líder demócrata del Senado, Harry Reid, rechazó las afirmaciones de Boehner y afirmó que la cámara que encabeza ofreció un diálogo para solucionar el problema. Por su parte, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que expresa que el mandatario espera que "prevalezca el sentido común" en las negociaciones. Al menos 800 mil empleados del gobierno dejaron de laborar cuando entró en vigor la paralización parcial, la medianoche del lunes, después de que fracasó el acuerdo entre republicanos y demócratas sobre una medida a corto plazo para mantener las operaciones del gobierno. Sitios históricos, incluida la estatua de la Libertad y el Gran Cañón, entre muchos otros, fueron cerrados. Sólo las áreas de seguridad nacional quedaron a salvo de la parálisis. El miércoles pasado, líderes de la Cámara de Representantes dominada por republicanos y del Senado, con mayoría demócrata, ofrecieron propuestas que fueron descartadas con rapidez de un lado y del otro. Los republicanos buscan vincular la continuidad de los fondos gubernamentales a medidas que minarían la reforma de salud del país, postura que Obama no comparte. “El presidente reiteró una vez más que no va a negociar. Lo único que estamos pidiendo es una discusión y un trato justo para los estadunidenses respecto del Obamacare (expresión despectiva que usan los enemigos de la reforma sanitaria)”, dijo Boehner tras la reunión. Por su parte, Reid sostuvo que los demócratas tienen la intención de discutir formas de abordar el presupuesto una vez que se apruebe la ley de fondos. Si bien la paralización parcial representaría un daño relativamente pequeño para la mayor economía del mundo, los mercados globales podrían colapsar si el Congreso tampoco se pone de acuerdo para elevar el límite de deuda antes de que se acabe la autoridad de endeudamiento en las próximas semanas. Se acerca fecha límite La lucha entre demócratas y republicanos sobre la autorización de endeudamiento se ha fusionado con el choque sobre el financiamiento. El secretario del Tesoro, Jack Lew, dijo que el país llegará a su límite de endeudamiento antes del jueves 17. En ese escenario, el gobierno podría tener dificultades para pagar cheques de pensiones, cargos de interés y otras deudas. El gobierno de Obama está agotando el último dinero del que dispone para pagar las cuentas, pero se quedará sin recursos a mediados de octubre si el Congreso no le permite elevar su techo de endeudamiento. Por eso, algunos republicanos ven la votación sobre el límite de deuda como otra oportunidad para recortar la ley de salud de Obama o para obtener otras concesiones. Algunos republicanos moderados comenzaron a cuestionar la estrategia de su partido, sin embargo, Boehner los ha mantenido unidos mediante un plan para ofrecer una serie de pequeños proyectos de ley que reabrirían ciertas partes del gobierno. Esa división, sumada al hecho de que entre la opinión pública existe la impresión de que la parálisis es culpa de los republicanos más que del gobierno, es la esperanza de Obama para destrabar el conflicto.

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