Gran Bretaña: Indiferencia ante el ciberespionaje

viernes, 25 de octubre de 2013
LONDRES (apro).- El influyente Comité parlamentario de Inteligencia y Seguridad del Reino Unido (ISC, por sus siglas en inglés) ampliará una investigación por las presuntas actividades ilegales de espionaje y vigilancia por parte de los servicios secretos británicos, tras las filtraciones del extécnico de la CIA, Edward Snowden. El comité –cuya labor fue solicitada por el primer ministro británico David Cameron–, que controla las actividades del Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por sus siglas en inglés), así como los servicios secretos MI5 y MI6, evaluará si las leyes que regulan la interceptación de comunicaciones privadas son adecuadas en la era de Internet, en medio de crecientes temores por un fuerte impacto a la privacidad de los habitantes. A principios de este año, una investigación del ISC concluyó que la agencia de Inteligencia británica GCHQ no utilizó un programa de espionaje por Internet de Estados Unidos para eludir las leyes británicas. Pero la polémica por las actividades de las agencias secretas, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, llevó a que el ISC ampliara la investigación por el marco legal que regula la interceptación de comunicaciones. El presidente de ese comité, el parlamentario conservador Malcolm Rifkind, confirmó la ampliación de la investigación actual y sostuvo que llegó la hora de que el Parlamento tome cartas en el asunto. "Tenemos que encontrar un balance entre los derechos individuales de privacidad y nuestro derecho colectivo ante las amenazas de seguridad. Es necesario un debate responsable e informado al respecto", subrayó el político oficialista y experto en temas de control y seguridad.   Debate La ampliación de la investigación se anunció cuatro meses después de que el periódico británico The Guardian y los matutinos estadunidenses The New York Times y The Washington Post, comenzaran a revelar detalles de los programas ilegales de ciberespionaje y vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad  de Estados Unidos (NSA), y de su homóloga británica, la GCHQ, a partir de los documentos filtrados por Snowden. The Guardian incluso lanzó una campaña nacional para iniciar un debate sobre dichos programas, como el Tempora del GCHQ y el Prism de la NSA, que permiten a esas agencias de seguridad acceder a millones de correos electrónicos privados, como también a llamadas telefónicas, compartiendo esa información con otros grupos de Inteligencia. A diferencia de otros casos en el pasado, el Comité parlamentario realizará la investigación de forma pública, para que la población se entere de lo ocurrido. También consultará a grupos interesados y miembros de la población, además de evaluar material secreto provisto por las agencias de Inteligencia. The Guardian también será llamado a prestar evidencia al ser parte involucrada. El ISC, que en el pasado fue criticado por estar demasiado cercano a las agencias de espionaje e Inteligencia, quedó bajo fuerte presión para imponer más controles a esos organismos de vigilancia. Tanto John King, expresidente de ese comité, como David Omand, antiguo director del GCHQ, y Stella Rimington, exjefa del MI5, expresaron serias preocupaciones por las leyes que gobiernan a los servicios secretos británicos, y consideraron que ha llegado el momento de implementar mayores salvaguardas. "En los últimos meses aumentaron las preocupaciones acerca de la amplitud de las capacidades disponibles para los servicios de Inteligencia y el impacto en la privacidad de los individuos. Es por ello que hemos decidido ampliar la magnitud de la pesquisa por parte de nuestro Comité", afirmó Rifkind tras el anuncio. El viceprimer ministro británico, el liberal democrático Nick Clegg, dio la bienvenida a la investigación y se mostró de acuerdo con imponer mayores controles a las agencias de espionaje, a diferencia del mismo Cameron, que se mantiene cauteloso a la hora de aprobar límites a las tareas de espionaje. Por su parte, grupos y activistas por la defensa de la privacidad en el Reino Unido se mostraron cautos por el anuncio de la investigación, al considerar que el ISC ha estado “demasiado cercano” a las agencias de espionaje, y no sería beneficioso que fuera ese organismo el que la lleve a cabo. Nick Pickles, director de la entidad Big Brother Watch, admitió que el anuncio "es un paso positivo". Sin embargo, señaló que el debate no puede darse detrás de bambalinas "y sin preguntas claves acerca de la justificación legal de las operaciones del GCHQ y de otras agencias". Shami Chakrabarti, directora del grupo Liberty, consideró que "es ciertamente significativo que el comité se sienta obligado a investigar de forma más profunda, pero ello no debe sustituir un debate político y público mucho más amplio".   El gran hermano Lo cierto es que las revelaciones de Snowden acerca de los amplios programas ilegales de ciberespionaje han generado poco interés en la población de Gran Bretaña, que poco se cuestiona el avance de una sociedad al estilo “Gran Hermano”. Según una encuesta dada a conocer en el país el pasado viernes 18, y elaborada por la influyente consultora política YouGov, 42% de los británicos considera que el balance de poder entre los servicios secretos y los individuos "es adecuado", en tanto que 22% incluso consideró que los espías "no tienen suficientes poderes de vigilancia". A los entrevistados también se les preguntó acerca de si las revelaciones de Snowden eran algo positivo o negativo: 43% concluyó que eran negativas y sólo 35% opinó que eran positivas. Para Henry Porter, periodista y experto en temas de derechos civiles, el problema de indiferencia de los británicos "es muy preocupante". "Hoy parece que estamos cómodos con un sistema de casi total intromisión del Estado que hubiera aterrado a un británico hace 25 años. En esa época los espías occidentales admitían la importancia de la libertad al honrar a los sobrevivientes de esas redes, ahora incluso espían a su propia gente", consideró el especialista. Según Porter, la sociedad británica, como muchas otras en Occidente, "parecen haber aceptado que la vigilancia es parte del mundo sofisticado en el que vivimos". Por su parte, John Naughton, profesor de conocimientos públicos de tecnología de la Open University de Londres, afirmó que la mayoría de la población que utiliza el Internet y los teléfonos celulares "no tiene la menor idea acerca de los mecanismos internos de estos dispositivos, y es muy inocente ante los operativos de los servicios de Inteligencia, que pueden espiar prácticamente toda la información privada a partir de sus correos electrónicos, récord de llamadas, redes sociales, etcétera". "Pero lo que es más alarmante aún es cuán indiferentes son muchos de mis colegas profesionales al respecto. Muchos de ellos sí saben cómo operan estas tecnologías. Para ellos, probablemente las revelaciones de Snowden confirmen aquello que sospechaban desde hace mucho. Y, sin embargo, saber que en menos de tres décadas nuestras sociedades han alcanzado niveles Orwellianos de vigilancia es aterrador. Es justamente este nivel de aceptación que me da mucho miedo", subrayó el profesor.

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