Gran Bretaña: "Eurofobia" y aislacionismo

viernes, 13 de diciembre de 2013
LONDRES (apro).- Gran Bretaña, una sociedad que pregona el aislacionismo, los beneficios del capitalismo de libre mercado y que prioriza las relaciones angloestadunidenses, está cada vez más desencantada de Europa y se ha convertido en uno de los países europeos más hostiles a las políticas de Bruselas. Las diferencias en materia de inmigración, por acuerdos comerciales y tarifas arancelarias han sumado cada vez más euro-escépticos en las tierras de William Shakespeare y Charles Dickens. El pasado 1 de diciembre el dominical inglés The Observer publicó un sondeo de la consultora Opinium con  5 mil electores en el Reino Unido, Alemania, Francia y Polonia, el cual reveló que los británicos se están distanciando cada vez más de las medidas impuestas por la Unión Europea (UE). De acuerdo con esa encuesta, sólo 26% de los electores británicos considera a la UE como "positiva", comparado con 42% que la calificó como "negativa". En Polonia, por el contrario, 62% dijo que el bloque es algo positivo y sólo 13% se mostró en contra. En Alemania, la proporción a favor fue de 55% contra 17%; mientras que en Francia 36% considera que la UE es algo positivo para el país y 34% que opinó lo opuesto. Al ser consultados sobre la contribución británica al bloque, hubo poco entusiasmo en el resto de los países consultados. Sólo 9% de los alemanes, 15% de los franceses y 33% de los polacos creen que Gran Bretaña aporta cosas positivas a la UE. Del total de los consultados, 16% de los alemanes y 26% de los franceses está de acuerdo con que Londres logre un "acuerdo especial" con Bruselas en materia impositiva, de inmigración y otros asuntos. El primer ministro británico, David Cameron, prometió que buscará renegociar los acuerdos del país con la UE, además anunció que, de ganar las elecciones generales previstas para mayo de 2015, convocará a un referéndum sobre la membresía británica del bloque europeo. La opción de que Gran Bretaña abandone la UE no parece preocupar demasiado al resto de los países europeos. Sólo 24% de los franceses, 36% de los alemanes y 51% de los polacos sostuvo que una salida británica será negativa para el bloque comunitario. Por su parte, el presidente del Comité parlamentario de Inteligencia y Seguridad, el conservador Malcolm Rifkind, exhortó al gobierno de Cameron a iniciar un debate serio “sobre los beneficios reales, como también los problemas, que conlleva la membresía británica a Europa”. El viceprimer ministro Nick Clegg –un europeísta convencido-- consideró que las elecciones europeas del próximo año representan un examen clave, y criticó duramente a aquellos que buscan aislar a Gran Bretaña de Europa. "Todos saben que la Unión Europea necesita reformarse. Pero simplemente quedar en los márgenes amenazará el liderazgo británico en la UE, impedirá que se lleven a cabo las reformas necesarias y dejará a Gran Bretaña cada vez más aislada. El debate sobre Europa ya no es más acerca de si estamos a favor o en contra del bloque, sino sobre liderar el bloque o abandonarlo por completo", subrayó el jefe de los liberales democráticos. Mientras, el exministro británico para Europa, el laborista Peter Hain, pidió a los proeuropeístas lanzar una campaña que busque recuperar el interés de los británicos por la UE. "Este es un llamado de atención para alertarnos que si los conservadores ganan las próximas elecciones generales, nos encaminaremos a una salida de la UE, algo que sería desastroso para Gran Bretaña, tanto en materia de pérdida de empleos y prosperidad, como en la influencia mundial", dijo el parlamentario opositor. El sondeo reveló que más británicos sienten afinidad con Estados Unidos que con Europa, mientras que el resto de los países europeos tienden a elegir a la UE. Al preguntársele a los británicos a quién apoyarían si hubiera desacuerdos entre Estados Unidos y la UE, 37% optó por Estados Unidos, y sólo 10% por Europa. Los británicos no son negativos por todo lo relacionado con la UE: 54% cree que el libre movimiento de personas es bueno para el turismo, contra 6% que opina lo contrario. Hubo mucho apoyo de los británicos a los beneficios por el libre comercio. Casi la mitad de los consultados considera que la ausencia de controles aduaneros y aranceles comerciales a bienes y servicios es una ventaja notable para la economía del Reino Unido. Sólo 10% piensa que el libre comercio es una desventaja para el país.   “Anglósfera” El jefe del antieuropeo y xenófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP),  Nigel Farage, cuya agrupación política está consiguiendo cada vez más escaños en el país, consideró que el estudio “es fascinante y exhaustivo”. “Nosotros, que vivimos en estas islas (británicas), sentimos que debido a nuestra historia como nación comercial con el mundo, estamos más cómodos con nuestros primos en la Anglosfera que con nuestros amigos del continente (europeo)", advirtió el político. El sondeo reveló que la inmigración es la principal preocupación tanto para los británicos como para los franceses. En Gran Bretaña, 64% de los consultados dijo que las políticas inmigratorias europeas son negativas, en tanto que 59% de los franceses opinó lo mismo. Cameron anunció el pasado 27 de noviembre que cercenará aún más el derecho de inmigrantes de la Unión Europea (UE) a acceder a subsidios públicos de desempleo y vivienda, además de acelerar la deportación de mendigos y "los sin techo" extranjeros. Asimismo confirmó las restricciones en una ponencia en la Cámara de los Comunes, en Londres, al indicar que el gobierno laborista que le precedió cometió un “error monumental” al no restringir el acceso al mercado laboral británico cuando Polonia y otros nueve países se sumaron a la UE en 2004. Según el jefe del gobierno británico, esos errores resultaron en la llegada de un número muy superior de extranjeros que el estimado. Anunció además que los inmigrantes de Bulgaria y Rumania que ingresen al Reino Unido no podrán cobrar el subsidio de desempleo por los primeros tres meses. Agregó que ese monto será suspendido después de seis meses si el solicitante no demuestra una “oportunidad genuina” de obtener empleo. Con esas medidas, Cameron busca desalentar la llegada de personas al país, y echar por tierra la noción de que Gran Bretaña “es un destino fácil” para cobrar subsidios públicos. Bajo los planes del gobierno, esos inmigrantes no podrán pedir el subsidio de vivienda y se deportará de forma expeditiva a aquellos que sean atrapados mendigando en la vía pública o durmiendo en la calle, sin poder regresar a Gran Bretaña por al menos un año. También se cuadruplicarán las multas para los empleadores que no paguen el salario mínimo a los inmigrantes. Cameron cuestionó también el principio del libre movimiento de personas dentro de la UE, al indicar que ese derecho "no puede ser incondicional". Dijo que un futuro gobierno conservador, no sólo renegociará la membresía británica en la UE, sino que pedirá mayores poderes en materia de política migratoria. Y prometió que propondrá a otros países del bloque que se permita detener el ingreso de inmigrantes europeos, si los números exceden ciertos niveles. Sugirió que la libertad de movimiento sólo debería permitirse plenamente si el ingreso promedio de personas de un país no está demasiado por debajo del promedio de la UE.   Controles   Controles de transición para limitar el acceso de inmigrantes búlgaros y rumanos al mercado laboral británico, aún vigentes desde que ambos países se sumaron a la UE en 2007, expirarán al final del año. "Los controles que impondremos no estarán destinados sólo a rumanos y búlgaros, sino a todos aquellos que provengan de otros países de la UE y que quieran venir al Reino Unido para cobrar fácilmente los subsidios públicos. Creo que es importante enviar una señal clara acerca de que esto no es así", subrayó Cameron, quien buscó atajar críticas de racismo y discriminación por parte de ONG’s que trabajan con inmigrantes. Varios grupos conservadores alertaron que una vez finalizado ese plazo, Gran Bretaña se verá "inundada" de trabajadores no calificados, que "desbordarán" los servicios públicos del país. "Vamos a cambiar las reglas para que nadie venga a este país y espere cobrar inmediatamente subsidios públicos de desempleo", escribió Cameron. Según el primer ministro, es momento de reconocer que el principio del libre movimiento de personas, que fue clave en la fundación de la UE, "se ha vuelto un desencadenante de vastos movimientos populares". Por su parte, el comisario europeo de Trabajo, Laszlo Andor, advirtió que el Reino Unido arriesga ser visto como un "país despreciable" tras los planes anunciados por Cameron. Andor exhortó al gobierno británico a "no generar histeria" al respecto, y agregó que a la población del país "no se le dijo toda la verdad acerca de los beneficios que trae la inmigración". "Las propuestas de Cameron son una reacción exagerada y desafortunada", continuó el funcionario europeo, al indicar que las reglas de la UE deben cumplirse de forma igualitaria en todos los 28 países miembros del bloque, incluido el Reino Unido. "Desmantelar esas normativas podría generar un efecto dominó", subrayó Andor. Además, pidió que el gobierno británico explique con más detalle la realidad “sin presiones, ni histeria, como suele suceder en el Reino Unido”. “Insisto en que se explique la verdad, y no presunciones falsas", dijo el funcionario europeo. La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, dijo que si Gran Bretaña quiere abandonar el mercado común "debería decirlo abiertamente”. “Pero si quiere permanecer en el bloque, debe cumplir con el principio de libre movimiento de sus habitantes. No se puede estar en misa y en procesión, señor Cameron", dijo la comisaria. Para el presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso, el libre movimiento de europeos "es un principio fundamental de la UE", el cual "debe ser respetado". Sin embargo, un vocero oficial de Downing Street indicó que el primer ministro británico “está determinado a implementar los controles”. “Y lo hará lo antes posible”, destacó. Aunque los Liberales Democráticos consideraron que las nuevas medidas "devolverán la confianza" en el sistema de inmigración nacional, la oposición laborista criticó los planes.  La ministra del Interior en la sombra, la laborista Yvette Cooper, consideró que Cameron "está dando vueltas por un plan incoherente". La entidad MigrationWatch UK indicó que Gran Bretaña recibirá al menos 50 mil inmigrantes procedentes de Bulgaria y Rumania durante cada uno de los próximos cinco años, aunque la embajada búlgara en Londres sostuvo que la cifra será mucho más baja, en el orden de los 8 mil anuales. Con respecto al área comercial y de negocios, el Reino Unido también quedó enfrentado a la UE, más precisamente por acuerdos que busca hacer Londres en China. Durante una gira comercial británica histórica de tres días a Beijing y Shangai, del 2 al 4 de diciembre, Cameron prometió al gobierno de China que presionará personalmente por un acuerdo de libre comercio multibillonario entre Beijing y la UE, algo que enfureció de inmediato a las autoridades de Bruselas. El mandatario resaltó que el Reino Unido es el país occidental más abierto a la inversión china y el mejor preparado para tomar ventaja de la liberalización del mercado de ese país asiático. "Algunos en Europa y otras partes del mundo ven al mundo cambiar y quieren aislar a China detrás de la cortina de bambú por aranceles comerciales", dijo Cameron desde la capital china. "Pero Gran Bretaña quiere tirar abajo esas barreras comerciales", agregó. Su postura generó mucho descontento en la Comisión Europea, que se opone a cualquier acuerdo comercial ante el temor de que la UE se vea “inundada” de importaciones chinas. "Creemos que es prematuro en este momento discutir un acuerdo de libre comercio con China", respondió desde Bruselas Alexandre Polack, portavoz del Ejecutivo de la UE, claramente molesto con la sugerencia del premier británico. Lo cierto es que en Gran Bretaña son muchos los que están hablando ya de una salida del bloque comunitario en el caso de un referéndum sobre el asunto en 2015, al considerar a la UE cada vez más como una institución burocrática, mal manejada, proteccionista, centralizada e incapaz de lograr crecimiento y prosperidad para sus ciudadanos.

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