El Salvador: Los 10 millones "perdidos" de las cuentas presidenciales

viernes, 27 de diciembre de 2013
SAN SALVADOR (apro).- El acontecimiento más importante en 2013 en El Salvador, según analistas locales e internacionales, es sin lugar a dudas la revelación que hizo el presidente Mauricio Funes sobre un caso de corrupción que involucra al expresidente Francisco Flores. Se trata de la “desaparición” de al menos 10 millones de dólares que el gobierno de Taiwán habría donado al gobierno del país centroamericano, pero que nunca ingresaron al erario. El caso tiene insospechadas consecuencias, concretamente en el terreno político. En primer lugar porque El Salvador se encuentra en una contienda electoral por la presidencia, en la que los más fuertes contendientes son el oficialista y exrebelde Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la opositora y derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), de la que el expresidente Flores es uno de sus máximos representantes y, además, jefe de campaña de Norman Quijano, su candidato. Las elecciones presidenciales serán el próximo 2 de febrero, cuando Arena intentará recuperar el poder que perdió en 2009 con el triunfo de Funes. Por su parte, la izquierda exguerrillera buscará hacerse de nueva cuenta de la presidencia de la República, con el excomandante Salvador Sánchez Cerén como candidato. Nunca antes en El Salvador se había denunciado a un exmandatario por un delito de corrupción, y mucho menos que lo hiciera un presidente en funciones. Hasta el momento sólo se han presentado denuncias públicas y no hay acusaciones formales. Sin embargo, los trámites para un proceso penal comenzaron por dos vías: por un lado, la Asamblea Legislativa creó una comisión especial para investigar el caso (con la ausencia de diputados de Arena), y por otro lado la Fiscalía General de la República (FGR) abrió un expediente y tomó una declaración al exmandatario, cuyo contenido no se ha conocido públicamente. El diputado conservador Francisco Merino, miembro de la comisión investigadora, apuntó que si el resultado de las labores legislativas demuestra que hubo delito, entonces las pruebas serán enviadas a la Fiscalía para que actúe en consecuencia. Los cheques de Taiwán Todo comenzó el pasado 29 de noviembre, cuando el presidente Funes se presentó al programa “Debate con Nacho”, que conduce el periodista Nacho Castillo, en el canal 5 de la televisión nacional. Ese día, Funes presentó los documentos que probarían que el expresidente Francisco Flores recibió 10 millones de dólares del gobierno de Taiwán y que supuestamente trasladó a una cuenta personal en un banco de Bahamas. Con documentos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en mano, el mandatario salvadoreño hizo una larga disertación y explicó que entre octubre de 2003 y marzo de 2004, Flores recibió al menos dos cheques de una cuenta especial del gobierno de Taiwán, que suman 10 millones de dólares. “Los cheques de Taiwán vinieron a nombre del expresidente Flores”, reiteró. Ese dinero, que habría salido de un banco de Nueva York, fue depositado hace una década en una sucursal del banco Cuscatlán (ahora City), en Costa Rica, de donde la cuantiosa suma fue trasladada hacia un banco en Miami que controlaban empresarios salvadoreños. “Vinieron a nombre del presidente Flores, por lo menos un cheque de 5 millones y uno de un millón de dólares”, dijo Funes. Luego se corroboró que hubo otras emisiones y en total suman 10 millones de dólares, añadió. Y explicó que esos fondos supuestamente eran para financiar las actividades del estatal Instituto Libertad y Progreso. De acuerdo con Funes, de Miami “el dinero saltó a una cuenta controlada por el expresidente Flores en un banco de Bahamas, donde a una buena parte de ese dinero le perdieron la pista los investigadores bancarios”. Eso es lo que se describe en el Reporte de Operación Sospechosa (ROS) que lanzó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, institución que ha pedido explicaciones a la Fiscalía salvadoreña. “Floresgate” Cuando Funes comenzó a denunciar el caso de los 10 millones de dólares, antes de presentar públicamente los papeles del Departamento del Tesoro contenidos en un ROS, el expresidente Flores negó la veracidad de las denuncias e incluso recomendó al mandatario salvadoreño hacerse un chequeo de su salud mental. Luego de que Funes presentó los documentos ante las pantallas de televisión, Flores optó por el silencio. Trascendió que el expresidente asistió a una audiencia ante el fiscal Luis Martínez, pero no se ha definido en calidad de qué, y tampoco se ha ofrecido información alguna sobre ese acontecimiento. Funes ha pedido al fiscal Martínez que informe a la ciudadanía sobre las declaraciones de Flores. Tras conocerse el caso, Arena ha optado por denunciar que sus líderes son objeto de una persecución política y que sus adversarios realizan campañas de desprestigio con el afán de que la derecha pierda adeptos y que en El Salvador triunfe nuevamente la izquierda. No sólo eso, también ha dejado solos a quienes han sido denunciadas. En ese sentido, varios líderes de Arena, entre ellos Jorge Velado, su máximo dirigente, dijo que Flores debe defenderse solo. En las filas de Alianza Republicana Nacionalista campea el nerviosismo. Luego de las acusaciones, tomó la decisión de quitar a Flores de la dirección de la campaña de Norman Quijano, y en su lugar contrató al venezolano Juan José Rendón, experto en campañas políticas y quien reside en Miami. No obstante, Rendón no ha podido arribar a El Salvador porque es perseguido por la Interpol, debido a que en Caracas se le acusa de hechos de violencia contra mujeres. Sobre el caso, el fundador y ahora disidente de Arena, Walter Araujo, magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), dijo que el Watergate “fue un caso que nace de una investigación periodística, se potenció en los medios de comunicación y llegó a costarle la cabeza al presidente de Estados Unidos. El caso Floresgate, de existir, es abominable, sobre todo si es cierto que fue un donativo que vino para los necesitados del terremoto”. Prosiguió: “Si no era una donación al gobierno de El Salvador, es un dinero que venía supuestamente --otra teoría que se comenta-- a los fondos de Arena, a la campaña política de este partido (en 2004). Es una libertad de cada gobierno darle a quien quiera o como quiera. Pero entonces, nunca ingresaron esos fondos a Arena y, por el contrario… han sido desviados a un banco, ingresados a un país y sacados a otro país. Eso ya escapa de la esfera personal y corresponde a las autoridades del país saber a dónde se movieron esos dineros, que puede ser la comisión del delito de lavado de dólares”. Para el analista Oscar Fernández, la solución de este caso será sustancial para el combate de la corrupción y el desarrollo democrático en El Salvador. “Es una forma de acabar ejemplarmente con los sectores históricamente privilegiados”, apunta. El también analista y académico Roberto Rubio afirma que si algo tiene de “beneficioso” todo este “destape”, entonces debería revisarse el tema de las donaciones que hacen gobiernos extranjeros o grandes empresarios a los presidentes. Y es que con estas donaciones, muchas veces destinadas a acciones sociales, algunos podrían salir de la casa presidencial como Rico Mc Pato: bañándose en dinero ajeno.

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