Deslinda el Vaticano a Bergoglio de la dictadura argentina

viernes, 15 de marzo de 2013
CIUDAD DEL VATICANO (apro).- El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, salió al paso de las acusaciones que le imputan al papa Francisco por su supuesta colaboración con la Junta Militar argentina. El vocero negó “clara y firmemente” dichas versiones y las calificó de “calumnias” y “difamatorias”. Al dar lectura a un comunicado, dijo que se trata de una campaña procedente de “elementos de la izquierda anticlerical para atacar la Iglesia, y (que) deben ser rechazadas”, por considerar que “son hechos antiguos no probados con fuerte carga ideológica”. Prosiguió Lombardi: “La acusación se refiere al tiempo en que era provincial de los jesuitas en Argentina y a dos sacerdotes secuestrados a los que no habría protegido suficientemente. La justicia argentina lo ha interrogado (a Bergoglio) una vez pero solo como conocedor de los hechos. No se le imputaba nada y ha negado con pruebas todas las acusaciones”. Lombardi aseguró que, por el contrario, es conocido “lo que Bergoglio hizo por proteger a muchas personas en la dictadura argentina”. Promovió “la petición de perdón por parte de la Iglesia argentina por no haber hecho lo suficiente durante la dictadura”. El comunicado señala: “La campaña contra Bergoglio es conocida y se refiere a hechos de hace muchos años. Ha sido promovida desde una publicación especializada en campañas con un cariz calumnioso y difamatorio. El origen de esta y otras acusaciones es muy conocido”. Francisco Jalics, uno de los jesuitas secuestrados por la Junta Militar argentina, aseguró estar “en paz” con Bergoglio, según fuentes de la Compañía de Jesús en Alemania, citadas por el sitio web del semanario Der Spiegel. Según esa fuente de esta congregación en Alemania, donde vive Jalics, éste habría tenido hace unos años un encuentro con Bergoglio donde abordaron el tema y luego oficiaron una misa. El pasado jueves 14 el diario La Repubblica publicó declaraciones de Horacio Verbitsky, presidente de la organización que defiende a víctimas de la guerra sucia argentina, en las que reconoce que “no hay pruebas terribles” contra Bergoglio, pero que los jesuitas con los que habló “me contaron que hubo una operación de limpieza en la compañía (de Jesús) contra los que se oponían a los militares y querían denunciar violaciones a los derechos humanos”. Hoy mismo coincidió con una declaración más, ésta a favor del nuevo pontífice que hizo el premio Nobel de la Paz y activista de los derechos humanos en Argentina, Adolfo Pérez Esquivel, quien declaró a la televisión británica BBC que “hubo obispos cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no fue uno de ellos”. Lombardi destacó que es valiosa la declaración de Esquivel si se parte del hecho que es “una persona normalmente poco favorable a la Iglesia”. Jalics fue secuestrado en 1976, junto con el también jesuita Orlando Dorio, cuando ambos ejercían en una villa bonaerense en tiempos de la dictadura. El nuevo Papa mantuvo hoy una audiencia con el colegio cardenalicio, donde ocupó el trono papal en el Palacio Apostólico, donde les pidió no ceder al pesimismo y al desánimo.

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