Francisco inicia su pontificado con menos seguridad y más contacto con feligreses

martes, 19 de marzo de 2013
Ciudad del Vaticano, (proceso.com.mx).- En el inicio formal de su pontificado, el Papa Francisco hizo una apasionada plegaria por los más pobres y pidió no olvidar nunca que “el verdadero poder es el servicio”. “Y que también el Papa, para ejercer el poder, debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el pueblo de Dios y acoger con ternura y afecto a toda la humanidad”. Añadió en su homilía: “El poder del Papa es el servicio a otros, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños, el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo, al encarcelado”. Con un nuevo gesto, como los que ha tenido desde su primera aparición tras ser electo por el Colegio Cardenalicio, el nuevo pontífice pidió a “todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político y social para defender la creación” y ser “guardianes del medio ambiente”. Lo dijo ante los 132 gobernantes y monarcas invitados, entre ellos el mexicano Enrique Peña Nieto, quien estuvo en la Plaza de San Pedro en la sección de los presidentes acompañado de su esposa Angélica Rivera y dos de sus hijas. Añadió: “No dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para custodiar, también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”. Antes de recibir el palio de lana y el anillo del pescador, símbolo del inicio de su papado, Francisco ocupó un Papamóvil que no contaba con vidrios blindados, como los que usaron sus antecesores, y recorrió la plaza de San Pedro, donde los 150 mil asistentes ocupaban cuadrantes. Entre los gestos de cercanía, que parece poner nervioso al aparato de seguridad del Vaticano, el pontífice decidió descender del vehículo para acercarse a una valla y así saludar y bendecir a un enfermo o para besar a niños. En dos ocasiones durante su homilía, el Papa pidió no temer a la bondad y a la ternura, lo que provocó que los fieles le interrumpieran con aplausos y con gritos de “¡Viva el Papa!”. La homilía duró apenas ocho minutos, fue austera, pero no olvidó referirse a “mi venerado predecesor”, Benedicto XVI. Como tampoco se olvidó de mencionar a las otras confesiones. Durante la misa incluyó pasajes en árabe, chino, ruso, swahili y francés. El acto, que tuvo una duración de dos horas, se celebró de las 9:30 a 11:30 hora de Roma (2:30 a 4:30 hora de México), tuvo una amplia cobertura con más de 5 mil periodistas acreditados, quienes fueron distribuidos principalmente a lo largo del llamado Brazo de Carlo Magno. Durante la celebración religiosa, Enrique Peña Nieto comulgó. El Papa, al final de su homilía y, como ya lo ha hecho desde el día de su presentación el miércoles 13, pidió “recen por mí”.  

Comentarios