Debate sobre trabajadores huésped obstaculiza la reforma migratoria

viernes, 29 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F., (apro).- La llamada “Pandilla de los Ocho” integrada por cuatro legisladores demócratas y cuatro republicanos, que negocia la reforma migratoria en Estados Unidos, tuvo su primer tropiezo, luego de que la discusión de un programa de trabajadores huésped en el país del norte se colocó como un obstáculo. En una nota publicada este viernes, el diario The Washington Post detalló que las diferencias en el programa generaron fisuras entre la Cámara de Comercio y la Federación de Sindicatos de Estados Unidos (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), dos de los principales promotores del plan. Las diferencias, según el rotativo, tienen que ver con los alcances del programa, que tanto legisladores republicanos como demócratas reconocen es una parte esencial de cualquier reforma. Los republicanos favorecen un programa, con 400 mil visas para trabajadores temporales y con salarios bajos, mientras que los sindicatos y los demócratas proponen un número menor de visas, pero con salarios altos. Según el vicepresidente de la Asociación de Constructores, Geoff Burr, la conducta de los sindicatos es contraria al espíritu del programa, al indicar que “ellos insisten en un programa que ningún empleador consideraría utilizar”. Para los sindicatos, este aspecto en particular es uno en el que el sector empresarial tiene poco o nada que decir a partir de su reciente conducta en las elecciones de noviembre pasado. “No entiendo por qué la gente cree que el sector de negocios tiene una silla en la mesa principal (de la reforma migratoria) después de haber luchado a favor de candidatos opuestos a (dar) la ciudadanía (a inmigrantes indocumentados)”, dijo el vocero de la AFL-CIO, Jeff Hauser. El diario recordó que fueron precisamente las diferencias sobre el programa de trabajadores huésped las que ayudaron a descarrilar el más reciente empuje a favor de una reforma migratoria en 2007. De acuerdo con The Washington Post, la administración del presidente estadunidense Barack Obama se ha mantenido al margen de la disputa, a fin de evitar cualquier percepción de apoyo a favor de alguna de las dos partes. Obama desestimó que las diferencias sobre el programa de trabajadores temporales puedan descarrilar los esfuerzos para llevar al Senado una iniciativa de ley en abril próximo, como pretenden los senadores del grupo bipartidista. “No estoy de acuerdo de que (la disputa) está amenazando con echar abajo la legislación. Los sindicatos y empresarios no siempre están de acuerdo en cómo hacerlo, pero es un tema que puede resolverse”, dijo el mandatario en una entrevista con la televisora Telemundo. El pasado martes 26, durante una reunión con sus electores en Phoenix, el senador McCain, integrante del grupo de los ocho senadores que negocia la reforma migratoria, aseguró: “No sé si podemos llegar al acuerdo o no. Trabajamos duro... pero no puedo garantizar nada”. Ayer, el vocero presidencial Joshua Earnest dijo no tener conocimiento de las declaraciones de McCain y que probablemente el senador hacía referencia a que desconoce lo que ocurrirá en el Congreso en las próximas dos semanas. En ese caso, dijo Earnest, “diría que (McCain) es bastante prudente, porque creo que es difícil predecir qué es exactamente lo que sucede en el Congreso”.  

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