EU calificó de cínica la postura de México sobre el golpe de Estado en Chile: Wikileaks

miércoles, 10 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La embajada de Estados Unidos en México calificó de “cínica” la postura del gobierno del entonces presidente Luis Echeverría respecto del golpe de Estado en Chile, perpetrado por Augusto Pinochet en 1973. Según la última entrega de cables diplomáticos de Wikileaks, el Departamento de Estado estaba preocupado por la simpatía que Echeverría tenía con el gobierno de Salvador Allende y por las concesiones que tuvo con los chilenos al recibir a cientos de refugiados en la embajada de México en Santiago, según información difundida por el diario El País. Para indagar sobre las intenciones de Echeverría, el embajador estadunidense en México, Joseph John Jova, se reunió con el secretario de Relaciones Exteriores, Emilio Rabasa. Según los cables, el funcionario mexicano confesó que “Allende era un mal administrador y entendía muy poco de los problemas económicos, sin embargo era un gran patriota que quería acabar con la oligarquía que controlaba Chile”. Rabasa admitió que entre Echeverría y Allende existió una amistad y que esa habría sido la razón por la que México llegaría a recibir alrededor de 700 refugiados hasta 1974 –entre ellos la viuda de Allende, Hortensia Bussi– y cortaría relaciones con el país liderado por la junta militar de Pinochet. Esta y otras preocupaciones de Estados Unidos han sido desveladas por Wikileaks en los más de 1.7 millones de documentos diplomáticos clasificados en los años 70, cuando Henry Kissinger era el secretario de Estado estadunidense. La segunda entrega de cables diplomáticos muestra alrededor de 61 mil mensajes desde 1973 a 1976 que involucran a México, unos 2 mil 600 reportes sobre las actividades del expresidente Luis Echeverría, y aproximadamente mil 200 informes relacionados con el también expresidente mexicano José López Portillo. Los temas más recurrentes entre las comunicaciones del Departamento de Estado con la embajada de Estados Unidos versan sobre la reacción en México por el golpe de Estado en Chile, la sucesión presidencial, las guerrillas, los medios de comunicación y varios análisis de los políticos más prominentes del país. Algunas informaciones del embajador Jova sostienen primero que el expresidente Echeverría buscaba modificar la Constitución para lograr su reelección, sin embargo, el diplomático asegura que su partido no respaldaba la idea. Más tarde, Jova habló al Departamento de Estado de un supuesto plan de Echeverría para asesinar a su sucesor José López Portillo, una vez electo, para extender su periodo presidencial. Aunque en menor medida, el también expresidente mexicano José López Portillo es mencionado en los cables de Wikileaks. La embajada de Estados Unidos en México evaluó como una sorpresa su elección como candidato del PRI a la presidencia en 1975. En varios documentos, la legación estimaba que Luis Echeverría elegiría como sucesor al entonces secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, pero la decisión final, concluye, fue tomada para mantener al PRI unido y sobre todo por la preocupación de Echeverría sobre su futuro político. Otro de los aspectos que Estados Unidos observaba de cerca era la relación del expresidente Echeverría con la prensa mexicana, particularmente su interés por tener participaciones mayoritarias en los diarios El Universal y El Sol de México. Según un cable de 1976, Echeverría buscaba aprovechar su cercanía con la familia Vázquez Raña para aumentar su participación en la prensa como un camino para sobrevivir políticamente después de que dejara la presidencia. “El Sol y El Universal serán para él una herramienta para darle voz pública a sus intereses después de que deje la presidencia, de la misma forma que Miguel Alemán lo ha hecho con Televisa en los últimos años”, describe el embajador Jova en uno de los cables revelado por Wikileaks. La embajada de EU también se mostró interesada en el golpe a la dirección del diario Excélsior en 1976. Jova describió la sustitución del periodista Julio Scherer y de 200 periodistas más del diario más crítico del gobierno priista de Echeverría. El diplomático informó al Departamento de Estado que el entonces presidente influyó directamente en el relevo del diario para “remover un poderoso oponente de sus ambiciones”. En varios documentos se menciona que Echeverría buscaba hacerse de un poder en los medios antes del fin de su mandato.

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