Alemania: Los refugiados de Hellersdorf

viernes, 30 de agosto de 2013
BERLÍN (apro).- El barrio de Hellersdorf, ubicado al este de Berlín, pareciera una colonia de lo más normal, con abundantes zonas verdes, sin grandes aglomeraciones vehiculares y numerosos edificios habitacionales que datan de la época en que esta zona de Berlín era parte de la República Democrática Alemana (RDA). Es, en apariencia, un vecindario extremadamente tranquilo en el que no pasa nada. Las guías de turismo sobre la capital alemana recomiendan, sin embargo, no visitarlo. Además de quedar lejos del centro de la ciudad y carecer de cualquier tipo de atractivo turístico, carga con el estigma de ser la parte más oriental de Berlín. Los prejuicios lo señalan, al igual que toda la parte este de la ciudad y del país, como tierra fértil de neonazis. Por estos días el barrio de Hellersdorf ha colmado los titulares de los medios alemanes. El motivo: la rotunda oposición de un grupo de vecinos a la apertura de una casa de acogida para 200 refugiados provenientes de países en guerra. El conflicto se ha visto azuzado por extremistas de derecha del Partido Nacional Democrático (NPD, por sus siglas en alemán) que, en tiempos electorales, buscan capitalizarlo a su favor Pero el caso también pone sobre la mesa un problema real: los asilados y su integración. Alemania se ha convertido en el país de la Unión Europea que mayor cantidad de solicitudes de asilo político recibe. Las últimas cifras oficiales dadas a conocer el pasado 14 de agosto por la Oficina Federal de Migración y Refugiados, revelan que sólo en el mes de julio, el gobierno alemán recibió 9 mil 516 solicitudes de asilo. Cifra que si se compara con julio del año pasado registra un incremento en 111%. Los saldos y daños colaterales de conflictos bélicos en todo el mundo así como dictaduras se reflejan en estas cifras: en lo que va de este año --de enero a julio-- las solicitudes presentadas ante el gobierno alemán ascendieron a 52 mil 754, esto es 90% más de las recibidas en el mismo periodo el año pasado. Ciudadanos de origen ruso encabezan las listas, seguidos por sirios, afganos, serbios e iraníes. Las otras cinco ciudadanías que completan la lista de las diez que se encuentran a la cabeza en la solicitud de asilo político son paquistaníes, iraquíes, macedonios, somalíes y kosovares. El caso Hellersdorf Los rayos de sol de lo que queda del verano son intensos. Pero eso no es impedimento para que el grupo de cinco jóvenes voluntarios permanezca firme en la esquina del nuevo centro de acogida para asilados de Hellersdorf. Desde que el pasado fin de semana el NPD anunció una manifestación de protesta en su contra, los defensores del derecho de asilo en Alemania, entre estudiantes y militantes de izquierda, hicieron una contramarcha, mucho más numerosa y ruidosa que la primera. Un grupo anunció que permanecería en plantón permanente frente al lugar como muestra de apoyo y solidaridad con los refugiados. "No sabemos todavía cuánto tiempo más permaneceremos, pero lo evidente es que no podemos dejar sola a esta gente aquí en medio de un ambiente de hostilidad permanente hacia ellos", explica a Apro una de las jóvenes, quien prefiere mantener su nombre en anonimato. Y si bien el enfrentamiento del pasado sábado 24 entre ambas manifestaciones no pasó de ser verbal, en parte por la presencia de un gran número de policías, las provocaciones continúan. "Nosotros estamos en guardia todo el día, bueno hasta la seis de la tarde. Y aunque todo parece estar en relativa calma, no es así. Desde ese día no dejan de aparecerse por aquí neonazis que encubiertos vienen a hacer rondines o que abiertamente gritan y amenazan", explica otra de las jóvenes. Las dos junto con otros dos compañeros reparten entre los vecinos que se interesan folletos sobre el tema del asilo en Alemania y sus mitos. Y es que, en la memoria tanto de detractores como de partidarios permanece aquel ataque xenófobo del que fueron víctimas un grupo de 150 refugiados provenientes, en su mayoría de Vietman, en la ciudad de Rostock hace 21 años, cuando un grupo de neonazis prendió fuego a su albergue. En un lapso de media hora, cuando menos en tres ocasiones patrullas y camionetas de la policía pasan frente a las instalaciones del refugio y a la entrada de éste hay un par de guardias que impiden el ingreso al centro a cualquier persona ajena a éste. Desde una de las ventanas abiertas de la residencia se escuchan los acordes de la música árabe. La acompañan voces y risas. Y aunque es medio día y el sol brilla en un cielo azul totalmente despejado, casi nadie se atreve a salir del refugio. Luego de los enfrentamientos que hubo durante la semana, adentro hay miedo. Ahmed y dos de sus compañeros son la excepción. Los tres hombres vienen de regreso luego de acudir al centro comercial que se ubica no lejos de ahí. En una bolsa de plástico cargan su escasa compra. "Es muy difícil la situación aquí. Hay gente que nos rechaza y no quieren que vivamos acá. Es desagradable", explica Ahmed a Apro con un gesto de confianza. De los tres hombres es el único que habla un poco de alemán. Y lo hace porque, según explica, ya lleva siete años viviendo en Berlín como refugiado. Junto con sus dos hijas y su mujer dejó Bosnia y Herzegovina, su país de origen. Le acompañan otro amigo de boina y uno más, vaya paradoja, de Serbia. Desde hace una semana los tres llegaron al refugio con sus respectivas familias. La experiencia de Ahmed, les da cierta confianza para salir, dar algún paseo y realizar algunas compras y volver. ¿Hacerlo de noche? Ni pensarlo. Exclusión Las autoridades alemanas calculan que al término de este 2013 habrá en todo el país alrededor de 100 mil refugiados. De ese total, el 5% (unos 5 mil) serán trasladados a Berlín. Hasta el momento ya viven en la capital alemana unos 3 mil y se estima que durante el último cuatrimestre llegarán otros 2 mil. El derecho de asilo en Alemania es considerado un derecho fundamental y está consagrado en el artículo 16 de la Constitución. Ahí se establece que los perseguidos políticos pueden gozar del asilo en este país. Sin embargo, ninguno de ellos goza de permiso para trabajar. Reciben vivienda y un apoyo económico que no rebasa los 250 euros mensuales, cantidad que apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas. La gran mayoría de ellos son trasladados en grupo a centros de acogida en donde conviven y comparten espacios comunes. Los detractores de asilados y refugiados argumentan que las condiciones de hacinamiento y desocupación en la que se encuentran generan focos rojos de conflictos sociales, de higiene y salud y un incremento de la delincuencia.

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