Colombia: "Si hablo, me matan"

viernes, 31 de enero de 2014
BOGOTÁ (apro).- John Jairo Guzmán, el colombiano que permaneció 57 días en manos de un grupo de secuestradores en las cercanías de Toluca, Estado de México, luego de ser “levantado” por policías preventivos de la capital mexicana,  no quiere saber nada de su pasado en México ni está interesado en interponer denuncia alguna. “Si hablo, me matan o matan a mi familia”, dice a Apro desde su casa en Cali, al suroccidente de esta capital. John Jairo ya comprobó que la capacidad operativa de la banda de secuestradores mexicanos de la que escapó llega hasta Colombia. El pasado 27 de enero la Policía Nacional de Colombia (PNC) capturó en Cali a Eider Yilbey Echeverry, El Zarco, acusado de actuar en este país como vínculo de la banda mexicana que secuestró a Guzmán y de la que forman parte policías preventivos de la capital de México. El Grupo Antisecuestro y Antiextorsión (Gaula) de la PNC investiga si existen más delincuentes colombianos implicados en este caso, y si los nexos que han establecido los cárteles de la droga de ambos países se extienden a otro tipo de actividades delictivas como el secuestro y la extorsión. “Nosotros creemos que hay más colombianos que sirven de nexos aquí a las bandas mexicanas. Este es un escenario en el que estamos trabajando no sólo nosotros, sino en coordinación con las autoridades mexicanas”, asegura el director del Gaula, general Humberto Guatiboza. De acuerdo con el jefe policiaco, El Zarco se encargó de extorsionar a la esposa de Guzmán, Luz Edith Sarmiento, mientras aquel se encontraba secuestrado en México, y la obligó a vender propiedades para liberar a su marido. Echeverry, radicado en Cali, al igual que Guzmán y su familia, era el vocero y nexo de la banda mexicana en Colombia. Se trata de un avezado delincuente que trabaja en Cali para las llamadas “oficinas de cobro”, organizaciones criminales que se encargan de recuperar deudas para los grupos del narcotráfico y de realizar asesinatos por encargo. El Gaula, que investiga pormenores del plagio de Guzmán en México desde que la víctima regresó a Colombia, descubrió que El Zarco obligó a la esposa del secuestrado a vender un automóvil y transferir a su nombre propiedades de la familia para pagar el rescate de John Jairo. “Él (Echeverry) fue personalmente a extorsionar a la señora (de Guzmán) y la llevó a que hiciera los cambios de las propiedades. Tenemos pruebas suficientes y la Fiscalía General de Colombia evaluó esas pruebas, se las presentamos a un juez y éste ordenó su captura. Por eso esta persona conocida como El Zarco fue capturado y está acusado en Colombia  de secuestro extorsivo agravado, que es un delito gravísimo”, indica Guatiboza. En un principio los secuestradores mexicanos exigieron a la esposa de Guzmán 6 millones de dólares, pero cuando El Zarco se percató de que la familia no disponía de esos recursos obligó a Sarmiento a traspasar a su nombre propiedades y a entregarle todo el dinero que pudiera recaudar, pues de lo contrario –amenazó– mataría a las dos hijas del matrimonio.   Enredo Guzmán fue secuestrado el pasado 20 de septiembre en la colonia Narvarte de la ciudad de México. Su caso se difundió ampliamente, luego de que un ciudadano registró el hecho en un video en el que se aprecia cómo en plena avenida Cuauhtémoc el colombiano es bajado de su automóvil Chevy por policías de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Uno de ellos, Apolonio Pérez Tapia, está detenido y tres más se encuentran prófugos. El colombiano reapareció 57 días después, el pasado 19 de noviembre, cuando logró escapar de sus captores, quienes lo retuvieron en una casa en las inmediaciones de Toluca. De inmediato, según dijo, se refugió en la embajada de Colombia en México y dos días después personal diplomático lo trasladó a su país. En una declaración que rindió ante funcionarios consulares colombianos y el Ministerio Público del Distrito Federal –difundida por la prensa mexicana–, Guzmán admitió que viajó a México en abril de 2013 y que se dedicaba a asaltar cafeterías, restaurantes y plazas comerciales. La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) cuenta con fotografías del colombiano a bordo de lujosos automóviles. Según John Jairo, esos autos se los prestaban compatriotas suyos que residen en las colonias Doctores y Buenos Aires de la ciudad de México, donde operan bandas dedicadas al robo de vehículos y autopartes. Guatiboza dice que está al tanto de que Guzmán declaró en México que se dedicaba al hurto, pero afirma que en Colombia –al igual que en aquel país– no tiene ninguna causa judicial abierta ni antecedentes delictivos. “Tampoco tiene el perfil de una persona que tenga una gran cantidad de dinero”, señala. Los investigadores presumen que su secuestro obedeció a que la banda de plagiarios pensó que se trataba de un delincuente acaudalado por los autos que conducía, pero en realidad sólo era propietario del Chevy en que fue “levantado”. Al volver a Cali, Guzmán –quien sufrió varias golpizas durante su cautiverio– negó que en México hubiera declarado dedicarse al hurto, y cambió su versión. Dijo que viajó a ese país a trabajar como guardaespaldas del propietario de una farmacia en Guadalajara, y aseguró al diario El País de Cali que “hay altos funcionarios del gobierno (de México) involucrados en mi secuestro”. De acuerdo con el general Guatiboza, Guzmán nunca ha hecho ese tipo de señalamientos en sus declaraciones ante el Gaula, por lo que desconoce su veracidad. El procurador general de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, ha dicho que el colombiano que escapó de sus captores reconoció, al rendir testimonio en el Consulado de Colombia en México, que se dedicaba al robo en ese país.   Cabos por atar Guatiboza sostiene que la investigación del caso sigue su curso, tanto en Colombia como en México, para lo cual la PNC mantiene comunicación con la Policía Federal mexicana y realiza gestiones a través de la Interpol. “Tenemos un canal de comunicación directo. Este no es el único caso, hemos tenido muchos casos de estos, y lo que nosotros hacemos es llamar a la Policía Federal de México inmediatamente y ellos reaccionan. Hemos obtenidos unos buenos éxitos allá”, asegura el director del Gaula. El jefe policiaco piensa que las ostentaciones de Guzmán con los autos lujosos  provocaron que sus secuestradores pensaran que se trataba de un delincuente de alto vuelo que manejaba muchos recursos, pero de acuerdo con las investigaciones del Gaula se trata de una persona con recursos limitados. “No tiene el perfil para tener los 6 millones de dólares que pedían los secuestradores por su rescate. No es tan acaudalado, porque realmente su esposa alcanzó a hacer (a El Zarco) unos traspasos por unos 50 mil dólares.  No más”, indica. Señala que las presuntas actividades delictivas de John Jairo Guzmán en México son investigadas por las autoridades de ese país, “porque a nosotros lo que él nos dice es que estaba allá trabajando y buscando nuevas alternativas para su familia. Esa es la información que nos da él acá. Lo que pasa es que no tenemos la oportunidad de corroborarlo porque esa es información que nos tiene que dar México a nosotros, ver si cometió delitos allá, pero aquí no tiene ese tipo de antecedentes”. Guatiboza sostiene que al margen del caso de Guzmán, las policías de los dos países deben profundizar en las investigaciones sobre los estrechos nexos entre bandas mexicanas y colombianas que, al parecer, van mucho más allá del narcotráfico y abarcan negocios criminales como la extorsión, la trata y el tráfico de personas y el secuestro. Subraya que en los últimos seis meses han sido secuestrados ocho colombianos en México, de los cuales seis fueron liberados y dos permanecen desaparecidos y “tememos que hayan sido asesinados porque no tenemos pruebas de supervivencia”. Remata: “Todavía hay muchas ruedas sueltas, hay que ver si las mismas organizaciones del narcotráfico están metidas en esto. Eso hace parte del escenario investigativo que estamos desarrollando. En estos momentos no tenemos elementos para afirmarlo o negarlo”.

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