Estado Islámico: Bombardeos, invasión o paz

viernes, 10 de octubre de 2014
LONDRES (apro).- Los bombardeos aéreos lanzados por la coalición que encabeza Estados Unidos y que incluye a Gran Bretaña, Francia y varios países del Golfo Pérsico, han impedido hasta ahora que los miles de yihadistas del Estado Islámico (EI) amplíen su control en grandes extensiones de tierra en Siria e Irak, y amenacen ahora la frontera con Turquía. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que tiene su sede en Londres, puso en cuestión la estrategia occidental para lidiar con el movimiento yihadista que va en aumento, y destacó que a dos semanas de que el Pentágono decidiera extender su campaña aérea de Irak a Siria, los resultados han sido insuficientes. La entidad destacó que en la ciudad sirio-kurda de Kobani, una población fronteriza clave con Turquía, al menos 412 personas han muerto en los últimos 20 días desde que combatientes del EI iniciaran una ofensiva para tomar su control. El Observatorio agregó que de esas víctimas, al menos 20 son civiles, en su mayoría fueron asesinados por los yihadistas en pueblos de las inmediaciones de la localidad. Cuatro de esos civiles kurdos sirios fueron decapitados por los miembros del EI. En el bando de los milicianos kurdos, al menos 173 personas perecieron, entre ellos una mujer que cometió un atentado suicida el domingo 5 de octubre en un cuartel del EI, en las cercanías de Kobani. La conclusión de ineficiencia por parte de los bombardeos fue compartida por las fuerzas kurdas en Turquía, que consideran que la campaña occidental está teniendo poco impacto para reducir el poder, control y decapitaciones del EI. Los kurdos sostienen que los yihadistas, que el pasado viernes 3 emitieron un video que mostraba la decapitación del taxista británico y activista humanitario Alan Henning, de 47 años, “son demasiados en número” para sentirse intimidados por los bombardeos aéreos. "Los ataques por aire no son suficientes para derrotar al EI en Kobani", explicó al periódico The Guardian Idris Nassan, portavoz de las fuerzas kurdas. “Ellos están cercando las ciudades en distintos frentes, y los jets de ataque simplemente no pueden con ellos”, agregó. Tanto para las fuerzas kurdas como para el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los yihadistas del EI han adaptado su táctica militar para reducir las consecuencias de los ataques aéreos. “Cada vez que escuchan sobrevolar a los jets de la coalición, abandonan sus posiciones a cielo abierto, se dispersan y se esconden. Lo que realmente necesitamos es un apoyo por tierra. Precisamos de municiones y armas pesadas para poder reducirlos y derrotarlos”, destacó Nassan. Las quejas ponen ahora mucha presión tanto al gobierno de Estados Unidos, como a los de Gran Bretaña y Francia, que aceptaron sumarse a la campaña militar contra el EI, pero sólo a partir de bombardeos aéreos. La coalición occidental teme quedar “empantanada” en un conflicto bélico sin solución a corto plazo, como ocurrió con las guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003), donde cientos de miles de civiles murieron y millones de personas terminaron desplazadas de sus hogares. Tanto en Washington como en Londres, políticos del ala conservadora y altas fuerzas militares están presionando para que Estados Unidos y Gran Bretaña envíen soldados por tierra a Siria e Irak, y de ese modo reduzcan el poder de los milicianos yihadistas que quieren crear un califato extremista en la región. "La estrategia de bombardeos aéreos no va a funcionar para destruir al EI", sostuvo el senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, en declaraciones a la cadena norteamericana CNN reproducidas el pasado lunes 6. "No se puede destruir al EI sin un componente de fuerzas por tierra", aañadió. Según Graham, el entrenamiento de combatientes sin experiencia del Ejército Sirio de Liberación en Arabia Saudita "no tiene sentido militarmente" y llevará "a su matanza". Las palabras del senador estadunidense tuvieron eco en Londres, donde el exjefe de las Fuerzas Armadas británicas, el general David Richards, se mostró a favor del envío de botas a la región. "Los bombardeos aéreos por sí solos no lograrán ganar la campaña", sostuvo el militar retirado a la cadena BBC. "No estamos hablando de un operativo antiterrorista, sino de un enemigo convencional que cuenta con tanques, artillería y armamentos, y que posee muchos fondos financieros para poder seguir luchando. Yo la consideraría una campaña militar convencional", continuó. Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, no propondrá un voto en el Parlamento para extender los bombardeos aéreos de Irak a Siria, hasta que los liberales democráticos y laboristas no se pongan de acuerdo sobre el tema. Sin embargo, la coalición “Detener la Guerra” (Stop the war coalition), que en 2003 logró reunir a miles de personas en el centro de Londres para oponerse a la guerra iraquí, reconoció que la solución no está en intervenir con fuerzas occidentales a Siria e Irak. “La última guerra del Occidente en Irak terminó hace tres años, y para aquellos con poca memoria, no terminó nada bien. Más de 500 mil personas murieron, millones escaparon del país y la infraestructura de Irak quedó devastada. Ese conflicto generó un resentimiento profundo contra el Occidente”, destaca la organización con sede en la capital británica. Para la ONG británica, el “caos actual” en Irak, que incluye el ascenso de los yihadistas del EI, “es en gran medida resultado de ocho años de ocupación anglo-estadunidense”. “Sumado al trauma de los combates, crecieron las divisiones sectarias. Las elecciones fueron organizadas bajo una línea de divisiones y las autoridades utilizaron el sectarismo para amenazar la resistencia”, agregó. En ese sentido, el grupo destacó que Bagdad se transformó de una ciudad integrada y moderna, “a una acumulación de ghettos arruinados y divididos”. “La discriminación abierta del gobierno iraquí de (Nouri Al) Maliki, apoyado por Occidente, detonó una insurgencia sunnita el año pasado que ayudó al crecimiento del EI en Irak”, continuó. De acuerdo con “Detener la Guerra”, los bombardeos, aunque no sean indiscriminados, “siempre matan y aterrorizan a civiles”, y según el grupo ello fue lo que ocurrió tras el ataque aéreo de septiembre pasado en Raqaa, Siria, “que provocó la muerte y el pánico de los vecinos”. “        Las últimas tres grandes intervenciones militares británicas en los pasados 13 años fueron verdaderos desastres. En 2001 se nos dijo que una invasión en Afganistán desterraría a los talibanes. Trece años más tarde y luego de decenas de miles de muertos, los talibanes han crecido en número y poder, y el país está ahora doblegado”, apuntó. “Los bombardeos de Libia en 2011 fueron justificados bajo la premisa de que se detendría la masacre por parte de las fuerzas de Muammar Kadafi. Luego de lanzarse esa intervención, murieron al menos 30 mil personas en un círculo de violencia aterrador. Ese país es en estos momentos un Estado fallido sin un gobierno real. ¿Por qué entonces bombardear ahora Siria e Irak?”, se preguntó el grupo antiguerra. Para “Detener la Guerra”, “aunque el Estado Islámico comete atrocidades y violaciones de derechos humanos, también lo han hecho –de acuerdo con Human Rights Watch– Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Arabes Unidos, donde se decapitan personas y se apoya a violentos grupos yihadistas en la región”. “Los ataques con bombarderos aéreos aumentará el odio contra el Occidente. Uno de los resultados más amplios de la llamada ‘Guerra contra el terrorismo’ fue la propagación de Al-Qaeda y de otros grupos terroristas en distintas regiones del mundo. En 2001 había pequeños números de esos milicianos, centrados principalmente en Pakistán, mientras que ahora hay grupos en Medio Oriente, Asia central y Africa”, destacó. La ONG admitió sospechas por la campaña militarista de Cameron, “que busca crédito político a ocho meses de las elecciones generales” en Gran Bretaña. “Este es un período en el que él (Cameron) está interesando en imponer una agenda derechista, nacionalista y con propósitos políticos”, indicó el grupo, que el pasado sábado 4 convocó a una marcha en Londres para rechazar los bombardeos y la intervención por tierra en Siria e Irak. El grupo aceptó que es cierto que crecen las voces, tanto en Washington como en Londres, para una intervención por tierra, “ya que hay actualmente más de un millar de soldados estadunidenses activos en Irak”. “Un ataque semejante costará una cantidad de dinero tan elevada que debería destinarse a otras prioridades en nuestro país. Un misil crucero Tomahawk cuesta 850 mil libras esterlinas (1.4 millones de dólares), suficiente para pagar los salarios anuales de 28 enfermeras británicas. Estados Unidos ha lanzado ya 50 de esos misiles contra blancos del EI en Siria. Estimamos que Gran Bretaña gastó entre 500 millones y mil millones de libras (800 millones y mil 600 millones de dólares) en bombardear a Libia en 2011. Esa cantidad fue la misma que los ahorros hechos al recortarse financiamiento crucial para la Educación británica”, concluyó.

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