Vida silvestre: Alarmante retroceso

viernes, 3 de octubre de 2014
LONDRES (apro).- Las poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces del planeta se han reducido en más de 50% en los últimos 40 años, y a menos que los gobernantes y empresarios tomen acciones urgentes y pongan en práctica políticas concertadas, la merma se intensificará con los años, provocando consecuencias irreversibles para la Tierra. De acuerdo con un informe elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), en colaboración con la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés), el Global Footprint Network y el Water Footprint Network, la vida silvestre en todo el mundo se redujo en más de la mitad en las últimas cuatro décadas como consecuencia del insostenible consumo y explotación de recursos naturales por parte de los humanos. Las poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces declinaron en promedio 52% desde 1970 a 2010. Por ejemplo, las especies terrestres declinaron 39% en ese periodo, mientras que entre los anfibios la merma fue de 76%. En cuanto a las especies terrestres, el principal problema fue la pérdida de hábitat natural, en especial por mayores niveles de agricultura, desarrollo urbano y producción energética, así como por la caza furtiva. Las existencia de especies marinas disminuyó 39% en las últimas cuatro décadas, principalmente por la acidificación de los mares y el calentamiento de la Tierra. La mayor merma de las especies marinas se dio en los trópicos y en los océanos del hemisferio sur, siendo los animales más afectados las tortugas marinas, muchas especies de tiburones y muchos tipos de aves marinas, entre ellos los albatros errantes. El reporte Planeta viviente, que utilizó información estadística de 10 mil 380 poblaciones de 3 mil 38 especies, dio cuenta del grave problema que enfrenta el planeta Tierra. Los expertos británicos indicaron que si en 1970 existía una población de 100 animales, ahora ese número se redujo a 50. Para los animales de agua dulce, la situación es incluso peor, ya que las poblaciones de esas criaturas se redujeron en más de 76% en los últimos 40 años. Las principales amenazas para estas especies son la pérdida de hábitat naturales y su fragmentación, la polución y las especies invasoras. Cambios en los niveles acuíferos y en la conectividad de sistemas de agua dulce, por ejemplo a través de la irrigación y represas hidroeléctricas, han tenido un enorme impacto en esos hábitats naturales. La biodiversidad está mermando tanto en regiones de clima templado como tropical, aunque el declive es mucho mayor en los trópicos. El informe dio cuenta de una reducción de 56% en las 3 mil 811 poblaciones de mil 638 especies en los últimos 40 años. Las 6 mil 569 poblaciones de mil 606 especies en regiones templadas cayeron 36% en ese mismo período. Amenazas De acuerdo con el documento, América Latina es la región del mundo con el decline más dramático: 83% en la biodiversidad desde 1970. En segundo lugar se ubicó la región de Asia-Pacífico. Las principales amenazas a la vida silvestre fueron la pérdida o daño de sus hábitats naturales, y la explotación de recursos por parte de seres humanos a través de la caza y la pesca masiva. El informe también citó el problema del cambio climático por tener un impacto cada vez mayor en la vida silvestre del planeta. Según el documento, la situación es incluso peor en los países más pobres, donde las poblaciones de animales han declinado en promedio 58%, entre 1970 y 2010, mientras que en las naciones más ricas, ese declive fue de 10%. Los ejemplos de declives más serios en las poblaciones de animales incluyen los elefantes africanos de bosque, que enfrentan una pérdida de su hábitat natural y caza furtiva de sus colmillos de marfil, y que podrían terminar extintos en las próximas décadas, así como las tortugas marinas, cuyos números cayeron 80% desde 1970. El reporte también advirtió que la actividad humana está rápidamente destruyendo los recursos de la Tierra, principalmente por la deforestación a gran velocidad de bosques y selvas, la pesca masiva en los mares y la emisión de demasiadas toneladas de dióxido de carbono en la atmósfera, muchas más que aquellas que la atmósfera puede absorber. Entre sus ejemplos mencionó la situación de los gorilas de montaña, de los cuales quedan sólo 880 en su hábitat natural, 200 de ellos en la Reserva Nacional de Virunga, en África. Estos gorilas son una de las 218 especies de mamíferos halladas en Virunga, junto a 706 especies de aves, 109 de reptiles y 78 anfibios, como también 2 mil especies de plantas. Pero las exploraciones de petróleo en esa región “podrían llevar a una degradación del hábitat natural” y a que la Reserva Nacional de Viranga pierda su estatus de Patrimonio de la Humanidad, protegido por la UNESCO, dejando a la vida silvestre allí muy vulnerable. El informe detalló que las dos especies de rinocerontes existentes en África, el negro y el blanco, han perdido un gran número de animales, especialmente en Sudáfrica, Namibia, Zimbabwe y Kenia. En la actualidad hay menos de 5 mil rinocerontes negros y 20 mil rinocerontes blancos en su hábitat natural… y sus números siguen descendiendo. El informe explicó además que el cambio climático fue el segundo mayor factor de amenaza para la vida silvestre, provocando un declive de población de animales y la extinción de varias especies de anfibios en el Neotrópico --que incluye casi toda América del Sur, Centroamérica, Antillas, una parte de Estados Unidos y una parte de México--, como también en Australia. En el Ártico, los efectos del rápido calentamiento del clima provocaron una merma en el número de osos polares y de renos. David Nussbaum, director ejecutivo del WWF para el Reino Unido, indicó que la escala de la destrucción revelada en el reporte "debe ser un llamado de atención para todos". "El próximo año, cuando los países del mundo se reúnan para acordar un nuevo pacto global sobre el cambio climático, como también establecer objetivos de desarrollo sustentables, será una oportunidad única para revertir las tendencias que estamos viendo en este reporte", subrayó. "Todos nosotros --políticos, empresarios y ciudadanos de a pie--, tenemos un interés en esto, como también la responsabilidad de actuar para asegurarnos proteger lo que más valuamos: un futuro sano tanto para los humanos como para la naturaleza", continuó Nussbaum. Por su parte, el profesor Ken Norris, director científico de la ZSL, afirmó que la escala de la pérdida de biodiversidad y daños a los mismos ecosistemas que son esenciales para la existencia humana "es alarmante". "Este daño no es inevitable, y es consecuencia de la forma que elegimos vivir. Aunque nuestro reporte muestra que la situación es crítica, hay aún esperanzas. Proteger la naturaleza precisa de acciones enfocadas de conservación, además de determinación política y apoyo del sector empresarial", destacó el especialista. Los expertos coinciden en que los consumidores en todo el mundo pueden aminorar su impacto en el declive de la vida silvestre si eligen productos sustentables, reducen el consumo de carnes y lácteos, y utilizan más el transporte público en lugar del automóvil. También recomendaron reciclar más, apoyar a empresas sustentables e incentivar a los niños a conectarse en mayor grado con la naturaleza. El reporte destaca que los humanos están deforestando a un nivel mayor que el aquel en que los bosques pueden crecer; los niveles de pesca superan aquellos ciclos de reproducción naturales de los peces y la emisión de dióxido de carbono es muy superior a aquella que pueden absorber océanos y selvas. En 2015, los gobernantes mundiales tienen previsto aceptar dos acuerdos potencialmente críticos: el llamado Marco de Desarrollo Post 2015 --que incluye objetivos de desarrollo sustentables que deberán ser cumplidos por todos los países para 2030-- y la Convención Marco de las Naciones Unidas (CMNUCC), que entró en vigor el 21 de marzo de 1994 y que permite, entre otras cosas, reforzar la conciencia pública, a escala mundial, de los problemas relacionados con el cambio climático. “Ciertamente el aumento de la población mundial llevará a mayores presiones en los recursos del planeta, y es por ello que debemos modificar la forma en que consumimos y gastamos para revertir estas tendencias catastróficas para la Tierra”, concluyó el WWF.

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