Estados Unidos: Las claves del voto latino

viernes, 14 de noviembre de 2014
LOS ÁNGELES (apro).- En las elecciones intermedias del pasado 4 de noviembre en Estados Unidos, el Partido Demócrata no sólo perdió la mayoría en el Senado --dejando en manos de los republicanos ambas cámaras del Congreso--, perdió también diez puntos porcentuales del voto latino y la confianza del electorado en su capacidad de solucionar el problema de inmigración. Aunque el voto de la comunidad hispana sigue siendo mayoritariamente demócrata, alrededor de 62%, esta cifra es un fracaso para el partido si se le compara con el 72% que obtuvo apenas dos años atrás, en la elección de 2012. Y, sin embargo, el incremento en el voto blanco, la gran apuesta del presidente Barack Obama al evitar el anuncio de una acción ejecutiva para frenar las deportaciones –que habría incentivado el voto latino–, no llegó: el número de votantes blancos que sufragaron por el Partido Demócrata este año fue sólo un punto porcentual más alto que en 2012. A eso se suma una baja en el voto afroamericano de 91% a 89%. Este decremento del voto latino a favor de los demócratas se reflejó directamente en los conteos republicanos. Mientras en 2012 sólo 27% de los latinos votaron por el entonces candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, este año 36% de los hispanos dieron su voto a los republicanos, quienes obtuvieron 244 de los 435 escaños de la Cámara Baja, el mayor número ocupado por integrantes de ese partido desde la Segunda Guerra Mundial. El Senado, en poder de los Demócratas durante los primeros seis años de la administración Obama, también se pintó de rojo republicano en 52 de sus 100 asientos. El rol de las minorías Aunque aún no existen cifras oficiales del voto latino, algunas firmas independientes realizaron sondeos que dan una idea de su orientación. Como era de esperarse, ante la falta de una acción contundente en materia de inmigración, los votantes latinos en esta elección acudieron en menor medida a las urnas: 8% del total, aunque son 11% del electorado registrado. De acuerdo con los sondeos, el voto “perdido” de los demócratas habría estado principalmente entre las minorías étnicas y raciales y el electorado joven. “Los votantes latinos jóvenes juegan un papel descomunal en la forma en que el voto latino impacta los resultados electorales”, señala Mark Hugo López, director del Proyecto de Tendencias Hispanas de Pew Research Center. “Esto se debe a que los jóvenes latinos constituyen una proporción mucho mayor de los votantes latinos en general que la proporción de votantes jóvenes en otros grupos étnicos”, explica. Entre los votantes latinos jóvenes –de entre 18 y 29 años–, los demócratas arrasan con las preferencias con 68% del voto, contra el 28% para los republicanos. La diferencia se acorta en la medida en que la muestra avanza en edad: entre los adultos de 30 a 44 años, los demócratas obtienen 56% del voto, pero la cifra vuelve a subir: 62% de los latinos de entre 45 y 64 años de edad, y 65% de los mayores de 65 votan por el Partido Demócrata. Cada mes, 66 mil nuevos latinos se vuelven elegibles para votar. El problema es que esto no es una garantía de que efectivamente lo harán. En la elección de 2012 votaron 11 millones, pero 12 millones más que podrían haberlo hecho, no lo hicieron. López afirma que en el caso de los jóvenes la participación o no de aquellos electores que pueden votar por primera vez puede ser un factor en 2016. “En ese sentido, el impacto del voto latino joven dependerá también de los temas que estén en la agenda y de quiénes sean los candidatos en 2016 como un incentivo para ir a votar”, considera. Como dato adicional, otro factor a considerar para los candidatos de ambos partidos es el voto femenino. De acuerdo con cifras de Pew, el voto de las mujeres hispanas favorece a los demócratas por un margen de 66% contra 32% que votan por los republicanos, en comparación con los latinos hombres, que votan 57% por los demócratas contra 41% por los republicanos. Voto dividido Una de las sorpresas tras la elección intermedia es que aunque entre los hispanos la preferencia sigue apuntando al Partido Demócrata, en algunos estados los republicanos ganaron más de 40% del voto latino, de acuerdo con el análisis de encuestas de salida realizado por Pew. Dos ejemplos: las contiendas entre congresistas en los estados de Georgia y Texas. En el primer estado, la demócrata Michelle Nunn ganó 57% del voto latino contra 42% obtenido por su contrincante David Perdue; sin embargo, Perdue ganó la elección. En Texas, el voto latino se dividió entre el republicano John Cornyn, quien buscaba –y obtuvo– la reelección y a quien los latinos le dieron 48% de sus votos, y el demócrata David Alameel que obtuvo 47% de la preferencia hispana. En el caso de los gobiernos estatales, los dos con el mayor número de hispanos, California y Texas, celebraron elecciones para gobernador. En la contienda por la gubernatura de Texas, la demócrata Wendy Davis obtuvo el voto latino por 55%, pero el republicano Greg Abbott, quien ganó la elección, logró 44%. “En algunos estados puede parecer que los latinos ayudaron a que los candidatos demócratas ganaran, pero es posible que el hecho de que no acudieran a las urnas en números suficientes redujera su impacto con los números generales”, considera López. “Parte de esto se debe a que en muchos estados donde hubo contiendas relevantes, los latinos no llegan ni a 5% de los votantes elegibles. Sin embargo tenemos casos como el de Texas, en donde Abbot ganó llevándose un porcentaje respetable del voto latino”. Aun así, hay entidades en las que el patrón del latino que vota por el demócrata se mantiene: en el caso de California, el número de hispanos que votó por la opción demócrata se disparó con respecto a las dos elecciones anteriores: 73% de los latinos votaron por la reelección del gobernador demócrata Jerry Brown contra 27% que votó por el republicano Neel Kashkari. En los dos comicios inmediatos anteriores, el voto latino por los demócratas fue de 64% (2010) y de 56% (2006). En el caso de Nueva York, Andrew Cuomo, gobernador demócrata, ganó la reelección contra el republicano Rob Astorino; los votantes hispanos le dieron al primero 69% de su voto contra 27% del segundo. Inmigración, lo urgente Si una de las motivaciones para votar tiene que ver con la agenda de los candidatos, los votantes latinos tendrían razones de sobra para presionar a los suyos con su voto. Un sondeo realizado por la organización Latino Decisions, que cuenta con el respaldo de algunas de las principales agrupaciones políticas hispanas del país, incluyendo a la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO) y al Concilio Nacional de La Raza (NCLR), preguntó a los votantes latinos cuáles eran los temas que consideraban más urgentes para su resolución por parte de los candidatos. Entre quienes respondieron, el tema migratorio es considerado el más relevante por 45% de los electores latinos, por encima del empleo, mencionado por 34%, y salud, por 17%. Al ser cuestionados en términos generales sobre la actitud de los partidos políticos hacia la comunidad hispana, 48% consideró que el Partido Demócrata “realmente se preocupa” por esta comunidad, 24% consideró que “no les importa mucho” y 12% opinó que es “en ocasiones hostil”. En contraste, respecto del Partido Republicano, sólo 22% consideró que “realmente se preocupan” por la comunidad hispana, contra 42% que cree que “no les importa mucho” y 23% que encuentra al partido “en ocasiones hostil”. Sobre el tema de inmigración, 33% de los encuestados respondieron que éste es “el asunto más importante” en el momento de tomar una decisión para votar, 34% lo calificó como “uno de los asuntos más importantes, y sólo 28% lo consideraron “un poco importante” o “no tan importante”. El avance obtenido por los republicanos en el voto latino podría ser una tendencia que continúe a la alza en los meses por venir rumbo a la elección presidencial de 2016, si este partido afina las estrategias para atraer a ese electorado. Existen a la fecha 25 millones de hispanos elegibles para votar, en comparación a los 17.3 millones que había en 2010. El reto que enfrentan ambos partidos es motivar la participación, ya que históricamente la asistencia de los hispanos a las urnas está entre las más bajas por grupo étnico. En las dos elecciones presidenciales anteriores, los latinos jugaron un papel relevante para que Barack Obama resultara ganador. Todo indica que si en 2016 los estados clave para ganar la presidencia son los mismos que durante las dos elecciones pasadas, el impacto del voto latino podría ser aún más significativo que antes. Por lo pronto, los primeros coqueteos empiezan a aparecer: al ser cuestionados sobre los posibles candidatos presidenciales para 2016, la demócrata Hillary Clinton lleva la delantera entre los votantes latinos con 64% de opinión favorable, más de 30 puntos por encima de los republicanos Jeb Bush (34%), Marco Rubio (31%), Ted Cruz (30%) y Rand Paul (21%).

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