Gran Bretaña: desigualdad social en expansión

viernes, 12 de diciembre de 2014
LONDRES (apro).- Grupos de familias, ancianos y desempleados se encuentran reunidos en torno de una olla popular de un centro comunitario. Se sirve sopa caliente, ensalada y pollo, algo de pan, café y té en tazas de plástico. Todos se sientan en mesas a lo largo de un salón impersonal para compartir el almuerzo. Podría tratarse de una escena en Sierra Leona, Bangladesh o de un campo de refugiados de Sudán (…). Pero se trata de Gran Bretaña, uno de los países más ricos del mundo, aunque también uno de los más desiguales. De acuerdo con un informe elaborado por un comité del Parlamento británico, presentado el pasado 8 de diciembre en esta ciudad, al menos 4 millones de personas en el Reino Unido están en riesgo de pasar hambre como consecuencia de una fuerte caída en el nivel de los ingresos, demoras en el pago de subsidios y altos costos de servicios como el gas, el agua y la electricidad. La amplia investigación del comité parlamentario sobre hambre, pobreza y exclusión social, que también contó con la colaboración de las autoridades de la Iglesia de Inglaterra, concluyó que muchas familias están al borde de una crisis financiera sin precedentes, mientras el gobierno no hace nada por solucionarlo. El grupo de legisladores indicó que menos ingresos por hogar, un alto costo de vida en el país, sumado a demoras en el pago de subsidios de vivienda y manutención por hijo, han llevado a un incremento en el número de ollas populares y bolsas de comida para desamparados que proliferan ahora en el Reino Unido. Desde centros comunitarios y escuelas, hasta garajes en desuso, cualquier sitio es útil para ayudar con un plato de comida a los más vulnerables. Como consecuencia de ello, el comité exhortó al gobierno a acelerar los pagos de subsidios públicos, ampliar las ayudas para almuerzos escolares e incorporar un salario vital en el país con el fin de reducir el número de personas que pasan hambre. Tras la publicación del documento, un portavoz oficial del primer ministro David Cameron informó desde la residencia ministerial del número 10 de Downing Street que el gobierno considerará "seriamente" el reporte y tomará medidas en función de ello. El estudio del comité pluripartidario buscó evaluar la amplitud y escala del problema del hambre y la pobreza alimenticia en el país, como también subrayar las causas subyacentes. El grupo no logró calcular con exactitud el número de ollas populares que existen en el Reino Unido debido a que muchas de ellas son organizadas por grupos independientes o convocadas de forma personal o asociaciones sin fines de lucro. Sin embargo, destacó que el número de bolsas de comida que organiza el grupo benéfico y de caridad Trussell Trust aumentó de menos de diez a más de 420 en los últimos diez años. Y calculó que la cifra total sería de casi el doble debido a las ollas populares organizadas de forma independiente. El reporte indicó además que el aumento en el reparto de bolsas de comida no es un fenómeno que ocurre sólo en el Reino Unido, sino también en muchos países de Europa y hasta en Estados Unidos, en todos los casos por un aumento del costo de vida y menos ingresos por hogar. Admitió también que las familias británicas con bajos ingresos "han sido golpeadas desproporcionadamente fuerte" como consecuencia de un aumento del costo de vida y una reducción del poder de gasto. "Demasiadas personas que viven en hogares de bajos ingresos muchas veces enfrentan la decisión de pagar la cuenta del gas o poner comida sobre la mesa. Además, enfrentan en muchos casos costos excesivos por bienes básicos de consumo y de servicio", subrayó el documento. En ese sentido, indicó que la demora en el pago de subsidios públicos "es una razón clave" por la cual muchas familias se ven obligadas a depender de ollas populares. "Los problemas por el cobro de subsidios fueron la principal causa por el uso de bolsas de comida en casi todos los casos de ollas populares que consultamos", agregó. “El último recurso” El comité parlamentario dijo también que al menos 500 mil niños en Gran Bretaña viven en familias que no pueden pagar para alimentarlos adecuadamente, en tanto que 3.5 millones de adultos no se alimentan como deberían como consecuencia de los altos costos de bienes comestibles. Para la profesora Liz Dowler, experta en temas de exclusión social de la Universidad de Warwick, en el sur de Inglaterra, las bolsas de comida son para muchos “el último recurso". “Muchas familias deciden acercarse a las ollas populares porque están desesperadas", indicó la especialista en una entrevista con la BBC. Y rechazó la idea de que utilizar excedentes de alimentos de supermercados o cadenas de comida rápida sea la solución al problema de familias que pasan hambre en Gran Bretaña. "No existe evidencia alguna en ningún país acerca de que la sistematización del uso de excedentes de comida para alimentar a la gente que pasa hambre sea efectivo. Es mejor reducir el hambre. ¿Por qué la gente pobre debe alimentarse con los desperdicios o sobrantes dejados por aquellos que sí pueden y que malgastan? No es justo", señaló Dowler. La experta dijo que el documento parlamentario deja en evidencia que existen problemas serios en la administración de subsidios sociales, "situación que tiene un impacto muy negativo en los más pobres y vulnerables de la sociedad". En algunos casos, el Ministerio de Trabajo y Pensiones tarda hasta 16 semanas en hacer pagos de subsidios, incluso a familias que no les alcanza para vivir. Los autores del documento sostienen que el sistema debería ser mucho más eficiente y priorizar los casos de emergencia, principalmente aquellos con hijos o personas ancianas a su cargo. El informe también concluyó que en muchas escuelas del país, hasta un 25% de los alumnos llega a clase cada mañana con hambre por falta de alimentación adecuada. Debido a ello los parlamentarios pidieron al gobierno de Cameron ampliar el programa de almuerzos gratuitos en las escuelas públicas, así como ayudar a los niños de padres que provienen de familias humildes. Robin Aitken, cofundador del Oxford Food Bank --una organización que utiliza sobrantes de comida de supermercados para destinarlos a organizaciones de caridad y beneficencia--, contó a la radio 4 de la BBC que debido al problema social que existe en el país cada vez más británicos están tomando conciencia de las ollas populares, y por ende donan comida o son más cuidadosos con el malgasto de alimentos. El pasado domingo 7 el jefe de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, el Arzobispo de Canterbury Justin Welby, dio su apoyo al reporte parlamentario al indicar que el gobierno debe hacer más para evitar que las familias británicas pasen hambre. El prelado consideró que el malgasto de comida es "sorprendente", y agregó que la situación de familias y ancianos que pasan hambre "está creciendo en todo el país". Admitió incluso que se encuentra más impactado por la situación en el Reino Unido que la de países africanos, debido a que se trata de un problema "totalmente inesperado". Brecha El informe parlamentario se publicó un día antes de que la Organización de Cooperación y Desarrollo (OCDE) diera a conocer un amplio estudio en el que concluyó que la creciente brecha entre ricos y pobres en Gran Bretaña está amenazando el crecimiento económico en el país. En dicho reporte se destacó además que el nivel de crecimiento en el Reino Unido habría sido mucho más grande si la brecha entre ricos y pobres no hubiera crecido tanto en las últimas décadas. Según la OCDE, resolver el problema de la desigualdad de ingresos ayudará a impulsar el crecimiento económico y generar más empleos. La organización agregó que aquellos países donde disminuye la desigualdad de ingresos se registran mayor crecimiento económico. También destacó que la brecha entre ricos y pobres ha llevado a una reducción de hasta 9 puntos en el Producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido, 10 puntos en el PIB de México y Nueva Zelanda, y entre 6 y 7 puntos en el PIB de Estados Unidos, Italia y Suecia en las dos décadas hasta la recesión de 2008. El secretario general de la OCDE, el economista mexicano José Ángel Gurría, afirmó durante la presentación del informe que "la evidencia contundente demuestra que resolver la desigualdad creciente es algo crítico para promover un crecimiento sólido y sustentable". "Y esto debe ser central en el debate político", agregó. "Los países que promueven las oportunidades igualitarias para todos desde temprano son aquellos que crecerán y prosperarán", subrayó Gurría. El documento destacó que la brecha entre el 40% de los más pobres y el resto de la sociedad, y no sólo el 10% de los más pobres, es el factor que contribuye a los efectos de la desigualdad en el crecimiento de un país. El reporte es parte de los esfuerzos de la OCDE para hallar las causas del problema y analizar qué lecciones pueden aprenderse a partir de la crisis financiera global. El organismo internacional indicó que los programas anti-pobreza no son suficientes para combatir el problema, al indicar que la educación "es la clave". El informe subrayó además que la desigualdad afecta al crecimiento debido a que amenaza las oportunidades de educación para niños de familias pobres, reduciendo la llamada movilidad social y poniendo en riesgo el desarrollo de habilidades en futuros trabajadores. Mientras que los niños de padres que no tienen mucha educación ven sus propias perspectivas educativas deteriorarse a medida que aumenta la desigualdad de ingresos, "hay pocos o ningún efecto en aquellos cuyos padres tuvieron niveles medios o altos de educación", continuó el informe. "Es necesario invertir en educación de alta calidad, en programas de entrenamiento y salud, para crear mayor igualdad de oportunidades. Redistribuir las ganancias por impuestos y subsidios no daña el crecimiento económico de un país, siempre y cuando esas políticas estén bien diseñadas y se implementen correctamente", concluyó.