El Vaticano, clave en acuerdos Cuba-EU: Pietro Parolin

viernes, 19 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos se debió en gran parte a la “cultura del encuentro” que promueve el Papa Francisco en materia de política exterior, aseguró este viernes el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano. En una entrevista con Radio Vaticana, el encargado de la diplomacia de la Santa Sede mencionó las principales directrices que el pontífice ha instrumentado: la “promoción de la paz”, la “construcción de puentes” y la “cultura del encuentro” entre los distintos países del orbe. Gracias a esta política papal –aseguró el cardenal Parolin– ha empezado a resolverse la larga disputa entre Cuba y Estados Unidos, que data de 1960, cuando se dio el embargo comercial, económico y financiero de este último país contra el gobierno de Fidel Castro. El secretario de Estado de la Santa Sede consideró que Jorge Bergoglio emprendió de “manera correcta” las negociaciones para que estos países resolvieran su viejo conflicto. Lo hizo muy diplomáticamente a través de cartas que empezó a escribirles a Barack Obama y Raúl Castro, los actuales mandatarios de ambos países, dijo. --¿La cultura del encuentro tiene aquí su resultado más importante?-- le preguntó Radio Vaticana al cardenal Parolin. --Creo que sí. El Papa ha dicho tantas veces algo que me gusta repetir: cuando hay problemas, entonces debe aplicarse el método del diálogo, y si hay más dificultades, tiene que haber más diálogo. Y si este diálogo es sincero, aunque haya diferencias, se puede trabajar junto. Creo que este es un ejemplo muy importante de esta “cultura del encuentro” a la que el Papa invita--, respondió. Parolin fue explícito en las directrices en política exterior que les marcó Bergoglio tan pronto asumió el papado, en marzo de 2013. Dijo al respecto: “La Santa Sede sigue lo que el Papa marcó en el primer discurso que pronunció al cuerpo diplomático después de su elección. Nos recordó tres puntos: la paz, que siempre ha sido un elemento clave de la acción de la Santa Sede y la diplomacia de la Santa Sede en diferentes periodos de la historia; la lucha contra la pobreza, y luego nos pidió ‘construir puentes’. “En este caso, este ‘construir puentes’ se expresa a través de la facilitación del diálogo entre las dos partes. La Santa Sede ofreció sus buenos oficios para que las dos partes puedan reunirse y llegar a una conclusión feliz”. Sobre la repercusión que tendrá en América Latina el cambio de relación Cuba-Estados Unidos, el responsable de la vieja y experimentada diplomacia vaticana subrayó: “Un paso de esta naturaleza tendrá efectos positivos en toda América Latina. Hay situaciones que deben mejorarse. El hecho de que dos naciones que han tenido tantos problemas y dificultades en sus relaciones logren un acuerdo, tal vez inspire a otros líderes para tener el mismo coraje que los líderes de Estados Unidos y Cuba para buscar el camino del diálogo y del encuentro”. Y recalcó: “Es posible el entendimiento, trabajar juntos y encontrar caminos de salida a las dificultades que nos separan”. Por último, Parolin se refirió a los efectos que en la Iglesia cubana tendrá el restablecimiento de estas relaciones diplomáticas: “La Iglesia también ha participado con alegría de este momento. Creo que ayudará a la Iglesia a jugar mejor su función dentro de la sociedad cubana para la construcción de la unidad”. Ayer, el mismo Papa Francisco fue muy claro sobre lo que debe ser el quehacer diplomático, la construcción de “la paz” y la “fraternidad” entre los países de todo el mundo. En un encuentro con los nuevos embajadores ante la Santa Sede, Bergoglio les recordó: “El trabajo del embajador es un trabajo de pequeños pasos, de pequeñas cosas, pero que terminan siempre por construir la paz, acercar los corazones de los pueblos, sembrar la fraternidad. Y este es vuestro trabajo, pero con pequeñas cosas, pequeñitas”. Y les puso como ejemplo la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos: “Hoy estamos todos contentos porque vimos como dos pueblos que se habían alejado desde hacía tantos años, ayer (miércoles) dieron un paso de acercamiento. Esto fue llevado adelante por embajadores, por la diplomacia. Es un trabajo noble el de ustedes”. Estas fueron las palabras que --en una ceremonia realizada en el Vaticano-- les dirigió el Papa a los nuevos embajadores de Mongolia, Dominica, Tanzania, Dinamarca, Malasia, Ruanda, Finlandia, Nueva Zelanda, Mali, Togo, Bangladesh y Qatar.