Exoneran a niño afroamericano ejecutado en la silla eléctrica hace 70 años

domingo, 21 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Setenta años después de que un adolescente afroamericano de 14 años fue ejecutado en la silla eléctrica por el asesinato de dos niñas, una jueza de Carolina del Sur decretó esta semana que el condenado a muerte más joven de la historia de Estados Unidos no tuvo un proceso justo. El joven fue acusado y condenado por golpear a dos niñas blancas hasta matarlas. La familia sostiene que el juicio por el que fue sentenciado a la pena de muerte duró sólo tres horas y que se basó en una confesión que supuestamente habría sido obtenida por la fuerza. Indican que aunque no pueden traerlo de vuelta, Stinney es inocente y quieren limpiar su nombre. George Stinney fue detenido, encontrado culpable y ejecutado en 1944, durante un proceso al que no tuvo derecho a apelar. La celeridad con la cual el Estado resolvió el caso contra el ejecutado más joven en el siglo XX en Estados Unidos fue “extremamente injusta”, afirmó la jueza Carmen Mullen. El día que fue ejecutado, el 16 de junio de 1944, George, quien apenas pesaba 43 kilos, era tan pequeño que su verdugo tuvo que poner un libro debajo de él para que no se deslizara en la silla eléctrica. A pesar de que la hermana de Stinney insistía en que estuvo con ella en otro lugar en el momento en que sucedió el asesinato, el jurado compuesto por 12 personas blancas desechó el argumento y emitió el veredicto en 10 minutos. Tres meses después del supuesto crimen, el menor fue ejecutado. Su caso es un ejemplo de los llamados “juicios exprés”, muy comunes en Estados Unidos en aquella época. Más tarde se descubrió que la viga con la cual las dos niñas fueron asesinadas, pesaba más de nueve kilos. Por lo tanto, era imposible que Stinney fuera capaz de levantarla, y mucho menos ser capaz de golpear con fuerza suficiente como para matar las dos niñas. Durante años, familiares de Stinney y distintos abogados intentaron reabrir el caso. El juicio de Stinney sirvió de inspiración en 1988 a la novela de David Stout, Carolina Skeletons. A raíz del libro, en 1991 se filmó la película Carolina Skeletons (también The End of Silence) dirigida por John Erman, con Kenny Blank (quien cambió su nombre más tarde a Kenn Michael) como Linus Bragg, el chico de 14 años que representaba a George Stinney Jr. Defensores de los derechos humanos solicitaron un nuevo juicio para el caso de Stinney en 2013, argumentando que fueron violados todos los derechos del acusado ya que en el proceso no participaron ni abogados ni testigos. Como resultado de este procedimiento, la jueza Carmen Mullen de Carolina del Sur reconoció finalmente la inocencia del niño. Los parientes de las niñas asesinadas, Betty June Binnicker, de 11 años, y Mary Emma Thames, de 8, no están de acuerdo con la decisión y lamentan que ahora no haya responsable de aquellas muertes.

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