El Salvador: La crisis de la derecha

martes, 11 de febrero de 2014
SAN SALVADOR.- La derecha salvadoreña, agrupada en Alianza Republicana Nacionalista (Arena), está en crisis tras el desastroso fracaso electoral que sufrió en la primera vuelta de los comicios presidenciales el pasado 2 de febrero. No es para menos: su archi-enemigo desde la guerra civil (1980-1992), el izquierdista y gubernamental Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), resultó triunfador con una ventaja de 10 puntos porcentuales difíciles de sobrepasar en la próxima lid programada para el próximo 9 de marzo. Hace más de un año el panorama era otro para Arena y su candidato presidencial, el actual alcalde de San Salvador Norman Quijano, un acérrimo anticomunista al estilo del macartismo. Entonces las encuestas y los análisis daban Quijano una posición de privilegio y seguro ganador en primera vuelta o en segunda vuelta sobre el FMLN, que llevaba de candidato al profesor y excomandante rebelde Salvador Sánchez Cerén. Pero con “paso de elefante” (como dice el dicho popular “lento pero aplastante”), el FMLN remontó y tomó los bastiones que la derecha nunca creyó perder. El analista mexicano Roy Campos, director de Mitofsky y quien trabaja para la cadena más grande y conservadora de la televisión salvadoreña: Tele Corporación Salvadoreña (TCS), explica las causas de la victoria del FMLN y de la derrota de Arena: “La estrategia del FMLN fue bajar el perfil de su candidato y subir el del presidente (Mauricio Funes) con gran popularidad, explotando su mayor activo y fortaleza. Además decidió explotar la mayor debilidad de Arena, centrando sus ataques no en el candidato, sino en su director de campaña, el expresidente Francisco Flores (1999-2004), a quien acusan de desviar millones de dólares, acusación que se elevó de nivel en las últimas semanas con intentos de detención y obligaron a que éste renunciara a su puesto en el equipo de campaña y permaneciera escondido. El golpe fue letal en el atributo de honestidad que intentaba transmitir Arena”. Campos prosigue: “Mientras la estrategia de FMLN fue adecuada para sus objetivos, logrando inhibir el voto por Arena, este partido equivocó su estrategia y se distrajo primero en atacar a Antonio Saca (expresidente y candidato presidencial de Movimiento de Unidad), logrando recuperar votantes de centro-derecha que lo apoyaban; pero después trató de desacreditar el trabajo del presidente en funciones, metiéndolo de esta manera en la campaña y en el terreno desfavorable a Arena”. El caso es que ARENA sufrió una derrota estrepitosa, como nunca antes en elecciones presidenciales e intermedias (de alcaldes y diputados). Logró apenas 38% de los votos (poco más de un millón de sufragios); el FMLN logró 48.9% (1.3 millones), con lo que se situó a un poco más de un punto porcentual de lograr la victoria en primera vuelta. Además, el FMLN se impuso en 13 de los 14 departamentos (provincias); así como en 16 de los 19 municipios del llamado Gran San Salvador (bastión dominado por Arena). Perder el “Norte” Tras el descalabro poco a poco comienzan a expresarse los líderes de la derecha. Ernesto Muyshondt, vicepresidente de Arena, culpó a los alcaldes de su partido de no haberse involucrado en la campaña. Éstos por su parte reclamaron que no fueron tomados en cuenta durante toda la campaña. El exalcalde de San Salvador y actual diputado Mario Valiente --uno de los líderes históricos de la derecha-- reconoció como un error grave de Arena no haber apartado con el debido tiempo al expresidente Francisco Flores de la jefatura de la campaña, lo que profundizó el desprestigio de este partido frente a la sociedad. El líder histórico de Arena, el expresidente Alfredo Cristiani, dijo ante la prensa que “él no sabía nada de lo que se le acusaba a Flores y por lo tanto no iba a hablar del caso”. Otros dirigentes como Jorge Velado, actualmente presidente del Comité Ejecutivo de Arena, ha declarado que Flores “debe defenderse solo”. Dos altos dirigentes de Arena, el exministro de Obras Públicas, Jorge Nieto, y el expresidente Francisco Flores, están prófugos. Al primero lo busca la justicia local (con difusión roja de la Interpol) y al segundo lo investiga el órgano legislativo por desviaciones de fondos donados por Taiwán durante su período de gobierno (1999-2004). Estas denuncias de corrupción que enarboló el presidente Funes han hecho gran mella en la moral y en la credibilidad de Arena, según analistas y políticos de los más diversos círculos. Además, éstos consideran que Arena perdió el “norte” en la campaña: centró todo su caudal en criticar la tregua entre las pandillas (maras), los programas sociales del gobierno de Funes y la “traición” del expresidente Antonio Saca. Debido a ello, no logró difundir su plan de gobierno, además de haber sacado de su “centro de ataque” al verdadero adversario: el candidato del FMLN, Salvador Sánchez Cerén. Por otra parte, los analistas critican a Arena por realizar una campaña impregnada de violencia: amenazó con la militarización de la seguridad pública y propuso la “mano dura” contra la juventud desprotegida a fin de terminar con el pandillerismo, algo que fracasó durante los gobiernos de Francisco Flores y de Antonio Saca (en la década de 1999 al 2009), cuando las maras crecieron y se especializaron en homicidios y extorsiones, en vez de ser exterminadas. Entre los propios “areneros” hasta se critica el uso del antiguo himno de guerra, como símbolo caduco del anticomunismo y de la ideología extremista. Dicho himno repite en sus estribillos que “El Salvador será la tumba, donde los rojos terminarán” y “Patria sí, Comunismo no”. El resultado electoral del pasado 2 de febrero ha dejado en evidencia la crisis que subyace en la derecha política, la cual se dividió en dos bloques: el de Arena y el que lideró el expresidente Antonio Saca. Éste último se convirtió en tercera fuerza electoral. El presidente Mauricio Funes, quien en el pasado fue un destacado analista y periodista, tiene la siguiente conclusión: “A mí no me cabe ninguna duda que hay una crisis en el seno de la derecha, que no es de ahora, comenzó con la derrota que sufrió la derecha en el poder en el 2009 cuando yo gané las elecciones y se profundizó a lo largo de mi administración y ahora continúa profundizándose. De la crisis de la derecha puede surgir una nueva expresión de ésta, que es lo que más le conviene al país”. Y continuó: “El país necesita a partidos políticos, expresiones políticas transparentes, pero sobre todo, que no utilice el aparato público para beneficiarse o para privilegiar determinados intereses. La derecha que representa el partido Arena es una vieja derecha oligárquica ya en decadencia. Quedó demostrado en las pasadas elecciones: haber sacado 38% de los votos significa que no lograron convencer a su electorado, no le pudieron vender su proyecto, no lo lograron persuadir de que ellos están capacitados para gobernar”. “Caballo triunfador” En el otro lado de la balanza, el FMLN cuenta con la cómoda ventaja de los 10 puntos porcentuales, que significan 300 mil votos más que Arena. El FMLN mantiene su cohesión y entusiasmo entre sus bases y dirigentes. Ello le permite ganar más adeptos entre los votantes neutrales, así como consolidar sus alianzas, en el concepto que de que están unidos a “caballo triunfador”. Antes de los comicios del 2 de febrero, el FMLN había suscrito alianzas con más de 80 partidos políticos y movimientos sociales diversos, mismos que han ratificado su adhesión. Debido al corto tiempo del que disponen los partidos para readecuar estrategias, el FMLN tiene todas las ventajas para ganar el próximo 9 de marzo. A ello se añade la alianza que los partidos integrantes del Movimiento de Unidad, que lidera Saca, han tenido con el FMLN en el Parlamento, partidos a los que Arena tildó de “instrumento” del gobierno y del FMLN. Así las cosas, como se dice popularmente: “la comida está servida” a favor del FMLN. Desde posiciones neutrales, pero advirtiendo lo que podría ser un gobierno de izquierda “envalentonado” con un triunfo abrumador en las presidenciales, el exguerrillero y firmarte de la paz, Salvador Samayoa llama a todos aquellos que no acudieron a votar el pasado 2 de febrero para que lo hagan el 9 de marzo. Si el FMLN gana abrumadoramente estaría preparado para realizar cambios constitucionales radicales después de las elecciones legislativas de 2015; pero si no gana abrumadoramente, la derecha podría recomponerse y lograr un equilibro legislativo que impida a la izquierda hegemonizar la política, según Samayoa. Arena es considerado un partido de ultraderecha y seguidor de la ortodoxia neoliberal. Fue fundado en 1980 por el mayor de inteligencia Roberto D´Aubuisson –ya fallecido-, ligado a la creación de escuadrones de la muerte de ultraderecha. De acuerdo con analistas locales e internacionales, el punto culminante y detonante del estallido de la guerra civil fue el asesinato del arzobispo de San Salvador, Oscar Romero, el 24 de marzo de 1980, por órdenes del mayor D´Aubuisson, según se recoge en el Informe de la Verdad que elaboró la Organización de Nacionales Unidas (ONU) para registrar los hechos más graves de violencia política. El FMLN nació de la unificación de cinco grupos guerrilleros: las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Resistencia Nacional (RN), Partido Comunista (PCS) y Partido de Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), todos de tendencia marxista. Durante la guerra civil el FMLN pasó de ser un agrupamiento que intentaba imponer una “dictadura del proletariado” a otro que abogó por la necesidad de una negociación que pusiera punto final a la guerra e instaurara la democracia, lo que al final sucedió con la negociación que medió la Organización de Naciones Unidas (ONU) y que dio sus frutos en el Acuerdo de Chapultepec del 16 de enero de 1992. Tras el fin de la guerra civil –cuyo saldo fue de 70 mil muertos-- se han llevado a cabo cuatro elecciones presidenciales. Tres de ellas las ganaron los candidatos de Arena. Fue hasta en la contienda de 2009 que el FMLN ganó las los comicios presidenciales con Funes como candidato.

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