Chile: La operación retorno de Piñera

viernes, 7 de febrero de 2014
VALPARAÍSO (apro).-El presidente Sebastián Piñera, cuyo mandato concluirá el próximo 11 de marzo, da sus últimos pasos en La Moneda con la clara intención de volver a la presidencia en cuatro años, cuando finalice el periodo de Michelle Bachelet. Con ese objetivo Piñera estaría “dinamitando a Renovación Nacional (RN)”, partido que lo llevó al poder en 2010, asegura el senador del Izquierdista Movimiento Amplio Social (MAS), Alejandro Navarro. En entrevista con Apro, Navarro alude, entre otras cosas, al hecho de que en el último mes han renunciado a su militancia en RN cuatro parlamentarios de este partido: los diputados Joaquín Godoy, Karla Rubilar y Pedro Browne, y la senadora Lily Pérez. Todos ellos forman ahora un movimiento político de corte claramente piñerista. Los legisladores anunciaron su renuncia a RN el pasado 7 de enero, mediante un comunicado público en el que justificaron su salida por la supuesta “deslealtad” de RN hacia Piñera, señalando además que aquel es “un partido conservador donde las diferencias no son respetadas”. Asimismo, anunciaron que “es momento de formar un nuevo partido político que tenga por fin lograr la unidad de todos los independientes de centro y de derecha que no se sienten representados por los partidos actuales”. El nombre de ese nuevo partido sería Amplitud. El pasado 16 de enero fue la senadora Lily Pérez quien se alejó de RN. Tras presentar su carta de renuncia, en las oficinas del Servicio Electoral de Valparaíso, emitió duros conceptos contra su expartido: “en RN se han impuesto ideas ultraconservadoras”, además de “la intolerancia, el clasismo, el desprecio al liderazgo de las mujeres y los fanatismos”, dijo. De igual manera, acusó a la directiva de RN de haber socavado al gobierno de Piñera “mediante ataques y cuestionamientos”, que ocurrieron, afirmó, “porque Piñera representa una derecha moderna”. Cuatro días después la senadora Pérez anunció su ingreso a Amplitud. El recién electo senador por Santiago Oriente, Manuel José Ossandón, criticó a quienes abandonaban su partido. En entrevista con CNN Chile, realizada el pasado 20 de enero, aseguró que Amplitud será una plataforma para que Piñera se repostule en 2017. “No sé si este partido debiera llamarse Amplitud o Servitud, porque son serviles al proyecto de Piñera 2017”, afirmó. En las elecciones de noviembre pasado Ossandón destrozó todos los pronósticos: derrotó en la influyente circunscripción senatorial Santiago Oriente al representante de la filopinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI), Laurence Golborne, favorito de los empresarios y medios. Éste se hizo mundialmente conocido en octubre de 2010, cuando dirigió la comunicación del gobierno en la operación de rescate de 33 mineros atrapados en la mina San José, del desierto de Atacama. Su triunfo sobre Golborne, que se basó en una gran votación en los sectores populares, catapultó a Ossandón como una figura política de primer nivel. Hoy se perfila, junto al senador electo por Santiago Poniente, Andrés Allamand (RN), como la principal amenaza para Piñera en su objetivo de alcanzar la candidatura de la derecha de cara a las presidenciales de noviembre de 2017. El analista político del Instituto Libertad (vinculado a RN), Pablo Lira, señaló el 20 de enero al semanario Cambio 21 que “la disputa entre liberales y conservadores en realidad es de piñeristas versus RN”. De esta manera, descartó que la dicotomía principal entre quienes se quedan y quienes se van de RN sea entre liberales y conservadores. Piñera sería el factor de quiebre. En el Consejo General de RN, que se realizó el 18 de enero en Providencia (sector oriente de Santiago), un centenar de sus dirigentes decidió respaldar la gestión de su presidente, el senador Carlos Larraín. Es más: los consejeros criticaron la “conducción personalista del gobierno”. Este voto político hace prácticamente inviable que Piñera pueda volver a RN.   El diseño Los hechos tienden a confirmar que tras la fragmentación de RN y la formación de Amplitud hay un diseño político tras el cual estaría el propio Piñera. El diario electrónico The Clinic había anticipado en una nota del 16 de diciembre la creación de un nuevo ente político y exponía las razones de ello: “Piñera no cuenta con un partido incondicional que garantice un apoyo a una eventual reelección en 2017. En RN ronca más fuerte Carlos Larraín que el mandatario, y además hay dos personeros, Allamand y Ossandón, con hambre presidencial. En ese escenario, la salida del jefe de Estado para defender su obra sería un think thank con posibilidades de convertirse en un partido propio”. Según esta versión, Piñera se reunió el pasado 11 de diciembre en la residencia presidencial de Cerro Castillo (Viña del Mar) con parlamentarios que apoyan un agrupamiento en tormo de su postulación presidencial. Con ellos afinó su plan político. Entre los asistentes estuvieron la senadora Pérez y la diputada Rubilar, que –como se anotó anteriormente– pocas semanas después abandonaron RN. Según informó el diario La Tercera el 21 de enero, los ministros Rodrigo Hinzpeter (Defensa), Juan Carlos Jobet (Trabajo) y la ministra vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, se sumarían a Amplitud un día después que Piñera entregue el poder. El  senador Larraín sugirió el 19 de enero, en el influyente programa de debate político “Tolerancia Cero” del canal Chilevisión, que Piñera está detrás de las renuncias: “Esto es un goteo calculado para desgastarnos, porque aquí hay un propósito clarísimo de constituir un grupo aparte, dirigido, me parece a mí, por gente muy cercana a Sebastián Piñera”. Larraín reveló que el presidente no le habla desde hace seis meses, en circunstancias que RN es, junto a la UDI, una de las dos fuerzas políticas que conforman la oficialista Coalición por el Cambio. Según el senador Navarro, Piñera está “generando un partido que lo pueda llevar de vuelta a la Presidencia en 2018 (…) Y no tengo ninguna duda que esto forma parte de un diseño político”. De acuerdo con este parlamentario, el mandatario se ha cuidado mucho durante su gobierno de poner en los ministerios con proyecciones presidenciales a profesionales sin experiencia política, con el fin de evitar que de estos emerja alguien con aspiraciones presidenciales. Y pone como ejemplo lo que ocurre con el Ministerio de Obras Públicas (MOP). “Allí puso a una persona (la abogada Loreto Silva) que no emite opinión y que es desconocida por el 98% de la población”. Recordó que en el MOP se consolidó el liderazgo del socialista Ricardo Lagos, que en 2000 lo llevó a la Presidencia. En este mismo sentido, recuerda que en abril de 2013 Piñera sacó de su cargo en el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) a Carolina Schmidt, su ministra mejor evaluada, a quien mandó a la complicadísima cartera de Educación, donde transformó su 75% de aprobación en un 30%. Según Navarro, Piñera apoyó la candidatura presidencial de su ministra del trabajo, Evelyn Matthei --que milita en la UDI--, “sabiendo que no tenía ni una posibilidad de competir con Michelle Bachelet, cuyo triunfo estaba garantizado”. Navarro destaca el hecho de que la postulación de Matthei “se transformó en la peor candidatura de la derecha en 50 años”. Este parlamentario no titubea al señalar que el presidente chileno, al hacer esto, “eliminó de la disputa presidencial al representante de RN Andrés Allamand”, quien, según su estimación, de haber sido candidato “habría obtenido sobre 40% de los votos y hubiera sido de una alta competencia para Bachelet”. De acuerdo con este parlamentario, esta planificación tiene algunas fortalezas: “si bien Piñera pierde la elección presidencial y no hay continuidad de la derecha en la Presidencia, él apuesta a una positiva evaluación de la gestión económica basada en el bajo desempleo (5.7%) y el crecimiento (5.6%) en 2012”. No obstante, las aspiraciones de Piñera chocan con su bajo respaldo. Según una encuesta de Adimark GFK --cuyos resultados fueron difundidos el 5 de febrero--, la aprobación de la gestión de Piñera alcanzó en enero 49%, la cifra más alta en tres años. Sin embargo, los resultados de Adimark difieren de los entregados por dos prestigiadas consultoras de estudios demoscópicos. El Centro Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) informó el 23 de enero los resultados de su más reciente estudio de opinión pública. Allí sostiene que la aprobación de Piñera es sólo de 36%. Esta cifra es la más baja alcanzada por un presidente al terminar su mandato desde 1990. Según el último reporte del Centro de Estudios Públicos (CEP) –difundido el 29 de octubre– la popularidad de Piñera es de sólo 35%. El director de Adimark, Roberto Méndez, es asesor político de Piñera, por lo que los resultados de sus trabajos han sido cuestionados dada la carencia de independencia en los que se contextualizan. Pero aun en el caso que las cifras de Adimark sean las correctas, estas distan mucho de las alcanzadas por Bachelet al terminó de su gobierno: 84% de popularidad.   El dilema de la derecha En entrevista con Apro, el destacado sociólogo y académico de la Universidad de Chile, Manuel Antonio Garretón, aborda la crisis de la derecha y el nuevo proyecto presidencial de Piñera. Sostiene que la derrota de Matthei --quien obtuvo 25% en la primera vuelta de las elecciones presidenciales-- “se debe fundamentalmente al fracaso del gobierno de Piñera, en el sentido de ser una superación hacia uno u otro lado de los gobiernos de la Concertación”. Dice que este gobierno actuó “sin claridad respecto de sus proyectos, respecto de qué hacer. Y, al mismo tiempo, se vio entrampado en todas las contradicciones de un gobierno de tipo gerencial”. Garretón --que en 2007 recibió el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales-- asegura que el principal problema de la derecha hoy “es que no tiene proyecto”. Abunda: “El único proyecto que existía relativamente en la derecha es el de la UDI, que es defender la herencia de la dictadura, pero ese proyecto ya fracasó”. Puntualiza que “RN trató de ser una derecha un tanto más democrática, pero eso no se concretó en un proyecto coherente porque eran demasiadas las contradicciones entre su base de apoyo donde había gente que se identificó con la dictadura”. Sentencia a este respecto: “El proyecto de una derecha democrática fracasó”. Garretón asegura que “el derrumbe electoral” verificado en las pasadas elecciones “es tan grande que obviamente lleva a la necesidad de una refundación de la derecha como lo que ocurrió en (las parlamentarias de) 1965, cuando la derecha obtuvo su más baja votación”. Recuerda que entonces este sector político “se reorganizó para enfrentar la reforma agraria y posteriormente para enfrentar al gobierno de la Unidad Popular” de Salvador Allende. Prosigue: “Tras el golpe militar la derecha partidaria se disuelve, para luego reconstituirse --en los partidos RN y UDI--, con el propósito de apoyar la preservación del régimen militar en el plebiscito de 1988, y luego para defender la herencia de este régimen durante la transición a la democracia (desde 1990 en adelante)”. Según Carretón, “ese esfuerzo por mantener la obra de la dictadura incluso bajo democracia ha fracasado… Y ahora estamos en un proceso de recomposición de los partidos de la derecha que va mucho más allá de la derrota electoral”. El sociólogo pronostica que si la derecha actual define seguir siendo la defensora del orden instaurado por la dictadura, “va a ir de fracaso en fracaso, de la misma manera que ocurrió en los años sesenta, cuando se posicionó como la defensora de la oligarquía”. Subraya: “El gran dilema de la derecha es: o se refunda y deja de ser la derecha de la dictadura, o desaparece”. Sin embargo, estima poco probable que pueda refundarse, puesto que “nunca ha habido en Chile una derecha moderna”. Por lo mismo, cree que en el corto plazo “presenciaremos una derecha que va a ir dispersándose y, en la medida que se reforme el sistema electoral binominal, lo más probable es que la derecha se convierta en un conjunto de partidos sin mayor importancia, y lo que adquiera importancia sea el poder de negociación y de veto que establezcan los grandes grupos económicos y mediáticos de Chile”. --En este contexto de derecha despotenciada, ¿cómo se inserta la ‘operación retorno’ de Piñera? --se le pregunta. --El presidente Piñera nunca tuvo proyecto, salvo ser presidente de la República (…) Su deseo es ser de nuevo presidente, y se da cuenta que para eso la derecha que lo apoyó no le va a servir por su vinculación con la dictadura. Entonces lo que intenta es refundar partidaria o políticamente una derecha que le sirva de apoyo, pero yo diría sin una gran idea ni proyecto político claro de país –respondió. Finalmente Garretón lanza un pronóstico que huele a sentencia: “Piñera no tiene ninguna posibilidad de alcanzar nuevamente la Presidencia”.

Comentarios