Reportan 27 mexicanos afectados por explosión en NY

jueves, 13 de marzo de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- El presidente Enrique Peña Nieto lamentó la muerte de dos mexicanas en la explosión de ayer en East Harlem, Nueva York, y envió sus condolencias a las familias de Rosaura Barrios Vázquez, de 43 años de edad, y Rosaura Hernández Barrios, de 22 años, originarias del estado de Puebla. "Lamento el fallecimiento de dos mexicanas en el incidente ocurrido en East Harlem, Nueva York. Mi más sentido pésame a sus familias", escribió esta mañana en su cuenta de Twitter. Por separado, el responsable de prensa del consulado de México en Nueva York, Carlos Gerardo Izzo, señaló que 27 mexicanos resultaron "indirectamente afectados" por la tragedia y no pudieron volver a sus casas a pasar la noche. Tres de ellos vivían en los inmuebles que se derrumbaron y "salieron ilesos", precisó Izzo. En declaraciones a la agencia AFP, añadió: “Sabemos que todavía hay algunos mexicanos desaparecidos. Es presumible que pueda haber más mexicanos entre las víctimas". En tanto, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, describió el accidente como "una tragedia de la peor clase". De acuerdo con datos de la policía, el último saldo tras la explosión en el Spanish Harlem, un histórico barrio de Manhattan de mayoría latina, es de cuatro mujeres y tres hombres muertos, 68 heridos y un número indeterminado de desaparecidos. El último de los cadáveres fue hallado entre los escombros alrededor de las tres y cuarto de la madrugada de este jueves, confirmó el portavoz del Departamento de Bomberos de Nueva York, Michael Parrella. El estallido ocurrió ayer a las 9:30 de la mañana, en la avenida Park y la calle 116, no muy lejos de la esquina nororiental del Central Park, alrededor de 15 minutos después que un residente informara de un olor a gas, dijeron las autoridades. La empresa Con Edison envió de inmediato un equipo de trabajadores a verificar el reporte, pero cuando llegaron, dijo, era demasiado tarde. La explosión destrozó los vidrios de las ventanas a una cuadra a la redonda, arrojó escombros en las vías del tren suburbano, envió densas columnas de humo al cielo e hizo que la gente saliera corriendo a las calles. “Se sintió como si un terremoto hubiera sacudido todo mi edificio”, dijo Waldemar Infante, portero de un edificio cercano que estaba trabajando en el sótano cuando ocurrió la explosión. “Había pedazos de vidrio por todas partes en el suelo y todas las tiendas tenían sus ventanas rotas”, agregó.