La pesca ilegal nada libremente en la alberca global

viernes, 2 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Estados Unidos y sus proveedores de mariscos comestibles no han logrado detener el flujo de pesca ilícita, que amenaza la salud de las pesquerías mundiales, alertan expertos. Ese país y Japón se han convertido en años recientes en los mayores países importadores de productos marinos, comprando 13% y 14%, respectivamente, del total mundial. La Unión Europea (UE) es el mayor mercado: adquiere 27% del total. El estudio Estimaciones de pesca ilegal y no declarada en importaciones de mariscos a Estados Unidos, publicado en abril en la revista estadunidense Marine Policy, resalta que la pesca ilegal distorsiona la competencia, perjudica a los pescadores honestos, debilita a las comunidades costeras, promueve la evasión fiscal y se la asocia frecuentemente con el crimen transnacional. “Adicionalmente, las extracciones totales de recursos vivos de los ecosistemas marinos son necesarias para entender la sostenibilidad de las pesquerías, tanto en términos ecológicos como económicos”, cita el texto, elaborado por Ganapathiraju Pramod y Tony J. Pitcher, del Centro de Pesquerías de la canadiense Universidad de Columbia Británica; Katrina Nakamura, de la consultora Incubadora para la Sostenibilidad, y Leslie Delagran, del Fondo Mundial para la Naturaleza. Los autores calcularon que la captura ilegal y no declarada representó entre 20% y 32% por peso de marisco comestible importado por Estados Unidos en 2011. El valor de esas importaciones ilegales oscila entre mil 300 millones y 2 mil 100 millones de dólares, de un total de 16 mil 500 millones para 2.3 millones de toneladas de importaciones de mariscos perecederos, incluyendo productos de acuacultura. Este comercio equivale a entre 4% y 16% del valor de la captura global ilegal de pescado y muestra el papel incidental de Estados Unidos, uno de los mayores mercados de mariscos en el mundo, en financiar las ganancias de la pesca ilícita. Pramod, Pitcher, Nakamura y Delegran analizaron las estadísticas de importaciones pesqueras de Estados Unidos, que le compra mayoritariamente a China, Tailandia, Indonesia, Ecuador, Canadá, Vietnam, Filipinas, India, México y Chile. Estas diez naciones, de un total de 120 que exportaron productos marinos a Estados Unidos en el año de referencia, representaron aproximadamente 80% de las importaciones de mariscos hacia Estados Unidos por volumen y valor. En 2011 las importaciones de mariscos comestibles totalizaron 2 millones 379 mil 940 toneladas valuadas en 16 mil 500 millones de dólares. Las importaciones desde esos 10 países ascendieron a un millón 914 mil 610 toneladas de productos marinos comestibles valuados en 13 mil millones de dólares. Los 30 productos examinados para el estudio representaron cerca de 45% del volumen de importaciones de mariscos capturados en alta mar. Para Sara Ulehmann, directora del Programa Internacional del estadunidense Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés), el problema refleja la situación de la gobernanza en mar abierto. “En alta mar no hay control sobre la pesca y nadie sabe qué está pasando allí. Nadie sabe dónde están las embarcaciones, qué hacen. Además, parte del problema es que no hay supervisión de lo que la gente lleva al puerto, de qué producto se trata, cómo lo capturaron”, cuestiona Ulehmann durante una entrevista con Apro. La experta se encuentra en Boca del Río (Veracruz) para atender las reuniones de los comités de Flora y Fauna de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) del 28 de abril al 8 de mayo. Si bien la pesca ilegal no figura en la agenda oficial de las reuniones, está vinculada con el comercio de especies de tiburón amenazadas con la extinción. Camarón que se duerme… en México Los camarones representaron 24% de las importaciones a Estados Unidos por volumen y 31% por valor. En los casos de México y Ecuador, entre los tres principales productos exportados a Estados Unidos figura el camarón. De las 30 combinaciones de producto y país investigados para el estudio, atún de Tailandia tuvo el mayor volumen estimado de pesca ilegal y no reportada, entre 32 mil y 50 mil toneladas que representan entre 25% y 40% de las importaciones totales de atún desde Tailandia. Le sigue bacalao de China con un volumen estimado de más de 30 mil toneladas, entre 30% y 45% de las importaciones de bacalao chino. Importaciones de salmón capturado naturalmente desde China fueron la tercera importación ilícita, con unas 28 mil toneladas que equivalen a entre 45% y 70% de las compras de salmón a China. Camarones capturados en el mar provenientes de México oscilan entre 25% y 40% del comercio ilícito. En México, la pesca ilegal de camarón puede ser el doble de la captura reportada. El estudio señala que prácticas ilícitas ocurren en todas las pesquerías artesanales de camarón en el Golfo de California, pero las interacciones negativas se concentran en el Alto Golfo de California, que incluye descargas en los puertos de San Felipe (Baja California) y Puerto Peñasco y el Golfo de Santa Clara, en Sonora. Los autores denuncian que la transparencia de las exportaciones de camarón de mar a Estados Unidos es muy baja debido a la imprecisión de las estadísticas comerciales en esa nación para diferenciar las importaciones de camarón de mar y de granja. Citan el caso de un importante importador estadunidense que promueve una mezcla de camarón mexicano de mar y de cultivo en sus productos, lo cual refleja la pobre transparencia de las fuentes en el mercado estadunidense de ese producto. Asimismo, enlistan fenómenos como la opaca cadena de abastecimiento de mariscos, el reprocesamiento de productos marinos extensivo y pobremente documentado en China y el débil control legislativo de la entrada de mariscos a Estados Unidos, pues ninguna agencia examina detalladamente el origen de las importaciones. Los especialistas concluyen que la pesca ilegal se mantiene como un gran problema para la industria y los consumidores. Exponen que la falta de transparencia en cadenas de abasto de mariscos altamente complejas y difusas permite el ingreso fácil de capturas ilegales y no reportadas y su mezcla en la oferta legítima que entra al comercio internacional. Finalmente, señalan la actual existencia de pocas herramientas para monitorear e interceptar capturas ilegales que ingresan a Estados Unidos entre las importaciones de mariscos. El estudio sugiere que Estados Unidos financia las ganancias cuantiosas de las actividades de pesca ilícita al crear grandes oportunidades para comercializar pesca ilegal. “En Estados Unidos hay provisiones legales fuertes para sancionar a países que permiten la pesca ilegal. El país tiene la autoridad para provocar cambios, pero no ha usado totalmente esa autoridad”, argumenta Ulehmann. Los países receptores han fortalecido la batería de acciones para detener la pesca ilícita. En abril pasado el Senado estadunidense aprobó cuatro tratados dirigidos a limitar las importaciones de pesca ilegal. El más trascendental de ellos es el Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto destinadas a prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (PSMA. por sus siglas en inglés), bajo el cual 11 países costeros se han comprometido a mantener a los buques bajo sospecha de practicar la pesca ilícita fuera de sus puertos. Pero ese convenio necesita de 14 ratificaciones más para que cobre rigor. México aún no lo ha firmado. Previamente, en marzo, la Unión Europea (UE) prohibió la importación de pescado de Belice, Camboya y Guinea, porque esas naciones permiten el registro de embarcaciones sin que sus dueños residan en esos sitios o incumplen en cooperar con los esfuerzos para frenar la pesca ilegal. El bloque también sacó “tarjeta amarilla” a Curazao, Ghana y Corea del Sur. En diciembre de 2013, la Organización Marítima Internacional aprobó un requerimiento para que cada embarcación pesquera mayor a las 100 toneladas porte un número de identificación, como la placa de un auto, para seguir su pista en alta mar.  

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