Eurofobia en Gran Bretaña

viernes, 30 de mayo de 2014
LONDRES (apro).- “El zorro del UKIP ha entrado en el gallinero de Westminster”. Esas fueron las declaraciones del jefe del eurofóbico y anti-inmigración Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), el inglés Nigel Farage, tras haber provocado un verdadero “terremoto político” en el escenario político de Gran Bretaña. A pesar de que los analistas y politólogos locales esperaban un avance del UKIP en los comicios europeos y municipales de Inglaterra e Irlanda del Norte del pasado 22 de mayo, nadie imaginaba que una agrupación calificada por muchos como “xenófoba” y hasta “racista” se convirtiera en la aplastante ganadora de las elecciones para definir al Parlamento europeo, y pasara a ser la tercera fuerza política del país. Lo cierto es que el partido de Farage, fundado el 3 de septiembre de 1993 en fuerte rechazo a las políticas de la Unión Europea (UE), obtuvo  27,5% de los votos, y de ese modo se quedó con 24 europarlamentarios. El UKIP hizo así historia, ya que por primera vez en 100 años ni conservadores o laboristas ganaron una elección británica. Además, logró desplazar a los Liberales Democráticos --socios minoritarios de la actual coalición gobernante--, como tercera fuerza. En los comicios europeos, el Laborismo de Ed Miliband obtuvo 25% de los votos, y quedó en segundo lugar con 20 europarlamentarios, dejando a los conservadores del primer ministro David Cameron en la tercera posición, con 24% de los votos, y 19 eurodiputados. La cuarta fuerza política fue sorpresivamente el Partido Verde que, con  7.8% de los votos logró meter a tres europarlamentarios en el Parlamento de Estrasburgo, en tanto que los Liberales Democráticos cayeron al sexto lugar detrás del Partido Nacionalista Escocés (SNP), con sólo 6,8% de los votos, y un eurodiputado. En las elecciones europeas de 2009, los conservadores habían ganado con 27.7% de los votos, delante del UKIP, con 16.5%; del Laborismo, con  15.7%; de los Liberales Democráticos, con 13.7%; del Partido Verde, con  8.6%, y del Partido Nacionalista Británico (BNP), con  6.2%. Con respecto a los comicios municipales de Inglaterra, la BBC estimó que si esas elecciones, en las que solo estaban llamados a las urnas un tercio de los votantes ingleses, hubieran sido a nivel nacional, el UKIP habría obtenido 17% de los votos, frente al 31% laboristas, 29% conservadores y 13% los liberales-democráticos. Aunque técnicamente cayó la porción de voto nacional para el UKIP en los comicios municipales del jueves 22, aumentó el número de concejales en Inglaterra a más de 150, de sólo nueve que poseía en 2010. Ello le dará a la agrupación euroescéptica mayor poder para decidir en asuntos locales, desde educación y vivienda hasta políticas de ayuntamiento, y lo deja en clara ventaja para los comicios generales de mayo de 2015. Entre las regiones donde el UKIP buscará ahora extender su poderío, están las zonas mayoritariamente blancas e inglesas de Essex, Rotherham, Great Grimsby, Great Yarmouth, Portsmouth, Eastleigh, Broxtowe, y Thanet, donde la mayoría quiere ver una fuerte reducción en el número de inmigrantes al país. El UKIP logró capitalizar en gran medida el creciente número de electores conservadores y de derecha cada vez más decepcionados y desafectados con el gobernante partido de Cameron, principalmente por su postura de “status quo” hacia la UE y las políticas inmigratorias. La agrupación de Farage quiere una salida inmediata de Gran Bretaña del bloque comunitario, que ve plagado de burocracia y corrupción, además de cerrar las fronteras para impedir el ingreso de más extranjeros al país. Cameron, que había prometido convocar a un referéndum por la membresía británica en la UE si gana las elecciones de 2015 con mayoría absoluta, está a favor de una re-negociación de los acuerdos entre Londres y Bruselas, con una “devolución de poderes” a Westminster, especialmente en áreas como la inmigración, las finanzas, la justicia y las políticas sociales. El primer ministro afirmó horas después de conocer los resultados electorales que la población de Gran Bretaña está "desilusionada" con la UE y admitió que el mensaje en las urnas "fue recibido y entendido" por el gobierno. Días después y tras reunirse en Bruselas con sus colegas europeos para analizar el avance de los partidos euroescépticos en los comicios de la UE, Cameron pidió a los gobernantes del bloque escuchar las preocupaciones de los votantes, al considerar que tras el voto "no puede seguir todo como siempre". Con respecto al referéndum en el Reino Unido, Cameron fue claro. "Habrá un referéndum a finales de 2017, no hay ninguna duda", dijo al defender una "mayor desregulación" por parte de Bruselas y una trato preferente a los países que no forman parte de la "zona euro". Por su parte, el viceprimer ministro británico y jefe de los Liberales Democráticos, Nick Clegg, uno de los principales perdedores en los comicios europeos y municipales, dijo que no se opone en principio a un referéndum por la membresía británica en la UE, al indicar que no le tema a esa idea. Clegg enfrenta reiterados pedidos de varios de sus correligionarios para renunciar a su cargo, tras haber perdido 11 eurodiputados en el Parlamento europeo. El viceprimer ministro dijo el pasado 27 de mayo durante una visita a un centro de jóvenes en Westminster, que no renunciará a su cargo en la coalición gobernante y que los Liberales Democráticos serán "vindicados" por el tema de la recuperación económica y por otros temas. Los jefes de los principales partidos políticos británicos respondieron rápidamente al avance del UKIP, que de repetir los resultados en los comicios generales de 2015, pondría en jaque el histórico bipartidismo de Gran Bretaña entre conservadores y laboristas. Por su parte, el jefe del Partido Laborista, Ed Miliband, habló en una ponencia de Essex, en el este de Inglaterra, acerca de cómo restaurar la confianza en la política británica. "El UKIP busca explotar la alienación que sienten muchos ciudadanos en tiempos de incertidumbre y de cambio", dijo el laborista, al indicar que la agrupación de Farage  "da una explicación simple a los problemas de nuestro país: Europa y los extranjeros". Miliband, de origen judío y cuyo padre fue un sobreviviente polaco del Holocausto, dijo estar orgulloso de ser hijo de inmigrantes e insistió en que en general la inmigración "ha beneficiado al país en su conjunto", aunque consideró que esta "debe gestionarse adecuadamente". El político opositor había sido instado por el ex premier laborista Tony Blair a "hacerle frente" al UKIP en los temas de Europa y la inmigración, como también negarse a convocar a un referéndum de membresía británica en la UE en caso que los laboristas ganaran las elecciones generales de mayo de 2015. Blair, que se precia de ser un político pro-europeísta y abierto a la inmigración en pos del crecimiento económico y social de un país, advirtió que "sería tonto" si los principales partidos políticos de Gran Bretaña no se preocupan por el fuerte avance del UKIP. "Por supuesto que debemos preocuparnos cuando un partido como el UKIP sale primero en una elección europea, sería tonto no estarlo. Pero por otro lado, también debemos defender lo que es correcto y apropiado para el futuro de Gran Bretaña en el siglo XXI", dijo el ex jefe del Laborismo a la radio 4 de la BBC. Según Blair, "cuando el mundo cambia tan rápido, terminar en un debate dominado por sentimientos anti-inmigración y un deseo de sacar a Gran Bretaña de Europa, estas no son soluciones para el siglo XXI". "Puede que expresen enojo acerca de lo que pasa en el mundo, pero no son respuestas  por lo que ocurre en el mundo. Por supuesto que tenemos que responder en Europa como grupo sobre estos asuntos, pero también tenemos que tener coraje y liderazgo para incorporar estas posiciones. Y finalmente es una ideología y filosofía que no tiene nada que ofrecerle a la gente", subrayó. Blair admitió que existen "enormes cuestiones" acerca de cómo funciona Europa y por ello pidió a los partidos pro-europeístas que incorporen estos asuntos en su mensaje a los electores. Lo cierto es que Farage generó un terremoto en el escenario político de Gran Bretaña, y va ahora por más. "El Ejército del pueblo de UKIP ha hablado la noche del jueves 22 de mayo y ha logrado el resultado más extraordinario en la política británica en 100 años", dijo Farage tras ganar las elecciones. Farage, que está a favor de someter a referéndum la Constitución Europea (Tratado de Lisboa de 2007), y que se opone a la falta de transparencia que, según él, ha tenido ese proceso y la ambigüedad de sus artículos, sostuvo que los principales tres partidos políticos de Gran Bretaña "llevaron al país al Mercado Común (europeo), pero "retorcieron y engañaron" a la población por un referéndum sobre la membresía británica en la UE. "La ficha ha caído acerca de que como integrantes de esta unión no podemos gobernar nuestro propio país y crucialmente no podemos controlar nuestras propias fronteras", subrayó. Farage dijo estar "más confiado que nunca" acerca de que logrará un fuerte avance en los comicios generales de mayo de 2005 en Gran Bretaña y consideró que los resultados "tendrán serias consecuencias para los jefes de los principales tres partidos políticos". “El zorro del UKIP ha entrado en el gallinero de Westminster”. Habrá que esperar ahora para saber cuánto daño podría hacerle la derecha más populista a Gran Bretaña y a su cada vez más endeble relación con Europa.

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