Papa comparte almuerzo con empleados del Vaticano

viernes, 25 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Una vez más el Papa Francisco sorprendió con un gesto de humildad hacia los empleados del Vaticano, con quienes este viernes compartió el almuerzo. El máximo jerarca de la Iglesia católica se presentó poco antes de las 13:00 hora local (11:00 GMT) en el comedor del Vaticano, se dirigió a un largo mostrador donde tomó su bandeja de alimentos como el resto de los presentes, y se sentó en medio del grupo. "(Vino) normalmente, como el más humilde de los obreros. Se presentó aquí, tomó la bandeja, los cubiertos, hizo la cola y se sirvió. Comió la pasta en blanco (sin salsa) y merluza", relató a la radio Vaticana Franco Paíni, chef del comedor. Añadió: "La pasó muy bien: rodeado de su gran familia (...) Nos presentamos, nos preguntó como estábamos, cómo trabajábamos, nos felicitó, estuvo muy bien". Sentado en medio de un grupo de empleados –todos vestidos con uniforme de trabajo azul– Jorge Bergoglio dialogó largo rato con ellos mientras almorzaba. Casi una hora después Francisco dio la bendición a todos los presentes, se tomó una foto con ellos y se fue. "¡Fue una sorpresa! ¡Un rayo en día de sol! ¿Quién lo esperaba? ¡El Papa que viene a comer con nosotros! Nos tomó a todos desprevenidos, pero fue una de las grandes satisfacciones que pueden pasar", apuntó el chef. Casi inmediatamente después del almuerzo comenzaron a circular por las redes sociales fotografías del Papa, vestido de blanco, sentado entre los obreros y conversando con ellos en torno de una larga mesa rectangular. Apenas el pasado sábado 26, el cura que atiende varias parroquias de montaña de la zona pasiega de Cantabria se presentó, con sus casi 90 años, llorando ante sus feligreses en el pórtico de la iglesia de Miera. Con el asombro de todos, una vez recuperado de la emoción, D. Ricardo Bárcena Bárcena dijo que acababa de recibir una carta del Papa Francisco escrita con su puño y letra. En ella lo felicitaba por continuar, a pesar de sus casi 90 años, al frente de un numeroso grupo de parroquias repartidas en un área abrupta y empinada de la geografía de la Diócesis de Santander, donde existen varios pueblecitos diseminados y con pocos vecinos. En la misiva, escrita en el Vaticano el pasado lunes 14, el Papa Francisco le comunicaba a D. Ricardo Bárcena que había sabido que llevaba 62 años al frente de las parroquias de Miera, Mirones, San Roque de Río Miera, Valdició y Calseca. “Un testimonio como el suyo me fortalece en la fe y en el amor a la Iglesia. Gracias de corazón”, le escribió el Papa. Y más: “Con sacerdotes como usted, que a los 90 años sigue diciéndole a Jesús que es su ‘niño pequeño’ y que lleva sobre los hombros varias parroquias, me hace sentir que la iglesia es joven”. Finalmente el pontífice le pidió “que rece y que haga rezar por mí. Y que Jesús le bendiga y la Virgen Santa le cuide”. Y así como ese, el Papa ha sorprendido con muchos otros episodios, como cuando invitó a un niño con síndrome de Down a dar un paseo en el papa-móvil, cuando abrazó a un hombre aquejado de una enfermedad genética, cuando visitó una cárcel para menores y lavó los pies a chicos y chicas, entre ellas una musulmana.

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