Gobierno de EU espió a musulmanes durante seis años

miércoles, 9 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- A raíz del estudio de documentos secretos que les entregó Edward Snowden, los periodistas de The Intercept descubrieron que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) monitoreó los correos electrónicos de miles de musulmanes, entre los cuales había ciudadanos estadounidenses, entre 2002 y 2008. Según los documentos, la NSA y el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) vigilaron 7 mil 485 direcciones de correos electrónicos con base en la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés). El argumento de las autoridades fue la sospecha de que sus usuarios estaban o podían estar involucrados en actividades de espionaje, sabotaje o terrorismo. The Intercept reveló que 202 correos electrónicos pertenecían a ciudadanos de Estados Unidos, entre los cuales destacaron los nombres de Faisal Gill, Asim Ghafoor, Hooshang Amirahmadi, Agha Saedd y Nihad Awad, quienes se desempeñan como políticos, abogados o universitarios en el país. Las fuentes entrevistadas por The Intercept aseveraron que una orden de vigilancia de ciudadanos estadounidenses sólo se puede dictaminar con base en un mandato aprobado en la corte de justicia. Los requisitos para un mandato involucran múltiples etapas de aprobación hasta que el Departamento de Justicia prepare un “paquete” de aplicación formal para un juez de la Corte de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, la FISC “opera en opacidad total” y casi siempre acude en favor de la solicitud de espionaje de la NSA, denunció The Intercept. Dijo que en 35 años, el organismo negó solamente 12 solicitudes de vigilancia, mientras que aprobó 35 mil 434. La FISA fue promulgada en 1978 para autorizar a las agencias de gobierno espiar a disidentes y enemigos políticos. The Intercept admitió que las intercepciones sirven principalmente para recolectar informaciones y no para construir expedientes criminales. A partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, “los  activistas musulmanes estadounidenses ocuparon la misma posición como en la que se situaban los activistas defensores de los derechos civiles o los activistas durante los años 60”, analizó un abogado de la Universidad de California. Los espiados Según The Intercept, en el caso de los cinco musulmanes espiados, la NSA careció de argumentos legales para vigilar sus correos electrónicos. Faisal Gill, uno de los ciudadanos víctimas de espionaje, forma parte del Partido Republicano –se postuló a la diputación local en Virginia–, trabajó como asesor en el Consejo Americano-Musulmán y fundó una empresa de abogados en la que defendió al gobierno sudanés contra demandas de víctimas de los atentados perpetrados por Al-Qaeda. Fue el único de los abogados estadounidenses que defendió a Sudán por aparecer en las listas de vigilancia de la NSA, aseveró The Intercept. Agregó que “en términos legales, su desempeñó legal para el gobierno sudanés no puede haber sido utilizado para justificar su vigilancia”. Asim Ghafoor, por su parte, es un activista, abogado y lobbyísta de los americano-musulmanes. Defendió a una asociación de caridad originaria de Arabia Saudita en 2003, cuando el Departamento del Tesoro congeló sus bienes en Estados Unidos, bajo la sospecha de haber financiado el terrorismo. “Había más de 40 abogados de todas las empresas de abogados en Washington que representaban el gobierno y príncipes sauditas”, dijo a The Intercept. Otra vez, fue el único en aparecer en la lista de vigilancia de la NSA. Agha Saeed enseñó durante años en el departamento de comunicación y ciencias políticas en la Universidad de Berkeley. En paralelo, militó durante dos décadas para incentivar a los musulmanes de Estados Unidos a votar y participar en el proceso electoral. A partir de 2006, denunció los programas de vigilancia gubernamentales. Además, defendió el derecho de los palestinos a la resistencia armada contra la ocupación israelí de sus territorios, “un derecho afirmado en una serie de resoluciones de las naciones unidas”, precisa The Intercept. Según el diario virtual, “a ningún ciudadano estadounidense se le puede inculpar de ser un agente de un poder extranjero con la sola base de una actividad protegida por el derecho de expresión”. Nihad Awad cofundó el Consejo de las Relaciones Americanas-Islámicas, “la mayor organización defensora de los derechos civiles de los musulmanes en Estados Unidos” que denuncia el extremismo religioso. La NSA también interceptó los correos de Hooshang Amirahmadi, profesor en la Universidad de Rutgers y director del Consejo Americano-iraní, un grupo dedicado en la investigación entre Estados Unidos e Irán. Si bien defendió varias veces la política de los dirigentes iraníes, también reconoció la existencia de Israel. “Mientras reconoce que su vigilancia fue ilegal y no tiene objeción en que se publique, declinó comentar el asunto”, precisó The Intercept. Según una investigación que publicó el medio electrónico Wired en 2011 y retomada por The Intercept, los materiales de entrenamiento del FBI incentivan a los agentes a tratar los “objetivos” musulmanes como apoyos del terrorismo, a analizar las fundaciones caritativas musulmanas como “un mecanismo de combate” y a ver al Islam como una “Estrella Negra” que debe ser destruida para contener el terrorismo.  

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