Víctimas de la guerra en Colombia toman el proceso de paz con las FARC

lunes, 4 de agosto de 2014
CALI, Colombia (proceso.com.mx).- Las 6.5 millones de víctimas de la guerra en Colombia –el 12 por ciento de la población del país— tienen nombre, apellido y una afrenta que cargar en la vida. Sus historias terribles, sus demandas, serán escuchadas por los delegados del gobierno y la guerrilla de las FARC que negocian la paz en La Habana. Ningún proceso de esta naturaleza había incorporado a las víctimas. “Es algo inédito en el mundo”, dice el coordinador de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Colombia, Fabrizio Hochschild. Para ponerse de acuerdo en los planteamientos que llevarán a La Habana, unas mil 200 víctimas del conflicto armado en Colombia realizan un encuentro nacional desde el pasado domingo 3 en Cali. “El hecho fundamental es que cobramos protagonismo y que nuestros victimarios nos tendrán que escuchar”, afirma el exdiputado local del departamento del Valle del Cauca, Sigifredo López, quien pasó siete años de su vida secuestrado por las FARC. El abogado y político no quiere venganza pero sí verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. En torno a esas demandas básicas, que unifican a las víctimas, trabajan en el encuentro que terminará este martes 5 con la presentación de un documento que busca expresar las voces de los millones de colombianos afectados por la guerra, la mayoría de ellos –alrededor de cinco millones- por el desplazamiento forzado. Otros por el secuestro y varios miles más por el asesinato o desaparición de sus familiares y por atentados con explosivos. Medio siglo de conflicto armado ha dejado en Colombia 218 mil muertos, 25 mil desaparecidos, 27 mil secuestrados, mil 982 masacres y 23 mil asesinatos selectivos, según un informe del Centro de Memoria Histórica. “Yo quiero que el Estado me responda por mis muertos”, afirma Nidia Palacios, a quien los paramilitares de extrema derecha –que actuaron con la complicidad de algunos miembros de las fuerzas policiacas y militares— asesinaron en 2006 a su esposo Jorge Mier y a su hijo Paul y dos años más tarde desaparecieron a dos de sus tíos. Para ella, “el perdón es lo de menos, eso ya lo hice, pero no he tenido ni reparación ni verdad ni justicia, y eso es lo que tengo que decir en La Habana”. Los delegados del gobierno y las FARC escucharán a las víctimas a partir del próximo 16 de agosto, cuando un primer grupo de 12 de ellas viajará a La Habana. Hochschild señala que en la capital cubana se negocia el fin del conflicto armado interno y no solo la paz con las Farc y por eso “todas las víctimas de la guerra serán escuchadas: las de la guerrilla, las de los paramilitares, las del Estado”. El encuentro en Cali es organizado por la ONU y la Universidad Nacional (UN) de Colombia, por petición de la mesa de paz del Gobierno y las Farc, y congrega a mil 200 víctimas de la guerra interna. “Este es el primer paso para la reconciliación del país, el reconocimiento de que esta guerra dejó millones de víctimas y de que estas víctimas tienen derechos y sus victimarios responsabilidades frente a ellas”, señala el gobernador del departamento del Meta, Alan Jara, quien permaneció secuestrado casi ocho años por las FARC. Jara sostiene que hasta hace poco las víctimas en Colombia no existían. Este era un conflicto armado con daños a la infraestructura, combates, incursiones militares y bajas de combatientes, pero sin víctimas reconocidas como tales. El entrante ministro colombiano del Interior, Juan Fernando Cristo, cuyo padre fue asesinado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) hace 17 años, dijo durante la instalación del foro que hasta hace cuatro años en Colombia “las víctimas ni siquiera eran ciudadanos de segunda, sino ciudadanos de quinta; sencillamente no existían“. “Fue en 2011 que las víctimas comenzaron a existir (con la aprobación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras)”, indica el político del Partido Liberal. Las víctimas enfrentan algunas tensiones. Varias personas que sufrieron daño por cuenta de las FARC se pusieron camisetas en las que se proclamaban como tales y exigían prioridad para ir a La Habana. El general retirado de la Policía, Luis Mendieta, un exsecuestrado por las FARC, quiere que la mayoría de las 60 víctimas que acudirán a la capital cubana representen a los afectados por ese grupo insurgente. Pero Hochschild sostiene: “Este conflicto tiene muchas víctimas y muchos victimarios (el Estado, el paramilitarismo, otras guerrillas) y no me parece apropiado poner a las FARC como los únicos victimarios”. Por eso a la capital cubana acudirán víctimas de todos los grupos armados que han participado en la guerra. Allá serán escuchadas, por primera vez, por representantes del Estado y de la guerrilla que se han confrontado durante medio siglo. “Este puede ser el inicio de un proceso más difícil que lograr un acuerdo de paz: la reconciliación”, considera el senador Iván Cepeda, cuyo padre, Manuel Cepeda, fue asesinado en 1994 por grupos paramilitares en complicidad con agentes del Estado.

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