Monarquías del Golfo se suman a "la cruzada" de Obama

jueves, 11 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Después de una reunión que llevó a cabo el canciller estadunidense John Kerry en el puerto de Yeda, en Arabia Saudita, los gobiernos de Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán, Egipto, Irak, Jordania y Líbano aceptaron apoyar la nueva estrategia de Estados Unidos para “erradicar” la amenaza del Estado Islámico (EI). En una declaración conjunta, los estados y monarquías acordaron “frenar el flujo de combatientes extranjeros, detener el financiamiento del EI y otros extremistas violentos, repudiar su ideología del odio, terminar con la impunidad y llevar a los criminales ante la justicia, así como contribuir a los esfuerzos humanitarios… y, como acción apropiada, unirse en muchos aspectos en una campaña militar coordinada contra el EI”. El apoyo de las naciones árabes era justamente lo que buscaba John Kerry, de visita en el Medio Oriente esta semana, para sumar aliados en la región y desacreditar la “guerra santa” del Estado Islámico, el cual “trata de convencer a la gente de que sus acciones se basan sobre su noción del Islam y su visión de la religión”, declaró el funcionario estadunidense. “Cada país presente aquí asumirá un papel crítico en los esfuerzos para destruir la capacidad del EI de aterrorizar”, planteó Kerry, al añadir que la coalición “podría convertirse en un modelo de cooperación”. El gobierno de Irán, por su parte, se mostró escéptico ante la composición de la coalición liderada por Estados Unidos. La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mazieh Afkham, declaró que “algunos miembros” de la coalición se encuentran detrás del apoyo y del financiamiento de los terroristas, dijo sin nombrar a las monarquías del Golfo. Al salir de la reunión con los demás cancilleres, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Al-Faisal, explicó que “hemos subrayado la importancia de mantener la unidad y la soberanía de los diferentes Estados, así como su independencia y su integridad territorial”. Ayer, el presidente estadunidense Barack Obama pronunció un “discurso ante la nación”, en el que asumió una postura categóricamente militarista contra el EI. Enseguida, la diplomacia de Moscú declaró que cualquier bombardeo sobre Siria sin el consentimiento del régimen de Bashar al-Assad –uno de los aliados de Rusia en la región— o de las Naciones Unidas –donde Rusia posee derecho de veto--, equivaldría a una agresión y violaría el derecho internacional. “Me sorprende que Rusia invoque una noción de derecho internacional después de lo que ocurrió en Crimea y en el este de Ucrania”, reviró hoy Kerry. Varios países occidentales, como Alemania o Gran Bretaña, y orientales, como Turquía, ya anticiparon que no participarán en los operativos militares en Siria.

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