Alertan sobre "ola de odio" por nueva portada de Charlie Hebdo

martes, 13 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- A una semana de la masacre en las oficinas parisinas de Charlie Hebdo, donde dos hombres asesinaron a 12 personas, la instancia que representa al Islam ante el gobierno egipcio, Dar al-Ifta, “advirtió” al semanario satírico que la portada de este miércoles “generará una nueva ola de odio en la sociedad francesa y occidental”. En su edición semanal, que después del atentado se elevó a unos cuatro millones de ejemplares, el semanario Charlie Hebdo presentó en primera plana una caricatura del profeta Mahoma que llora y sostiene un letrero en el que se lee: “Yo soy Charlie”. Su cabezal dice: “Todo está perdonado”. La imagen fue difundida previamente en las redes sociales. Según la AFP, si bien la institución religiosa condenó “la violencia” y abogó en favor de la libertad de expresión, su director explicó que “la otra parte debe entender que amamos al profeta Mahoma”. Por ello, denunció que es una “provocación injustificada para los sentimientos de mil 500 millones de musulmanes en el mundo”. El Consejo Francés del Culto Musulmán, interlocutor de la comunidad musulmana con el gobierno francés, llamó hoy a los fieles franceses a “mantener la calma y evitar las reacciones emotivas o incongruentes, incompatibles con su dignidad y su reserva”. También les pidió “respetar la libertad de opinión”. Desde el pasado miércoles, el Ministerio del Interior francés reportó más de 50 actos antimusulmanes en el país, lo que representó una amplitud de agresiones “nunca visto antes”, alertó hoy el Observatorio de la Islamofobia. Por lo anterior, el gobierno de Francia amplió las medidas que aplica desde el pasado 7 de enero, cuando declaró la alerta antiterrorista máxima. Entre éstas se cuenta el resguardo policiaco de las escuelas y lugares de culto judíos. A partir de este martes, los policías también se encargan de proteger los lugares de culto musulmanes. Las medidas se justifican en los antecedentes: En marzo de 2012, un terrorista de confesión musulmana asesinó a tres niños y a un profesor en una escuela judía al sur de Francia. Más recientemente, el viernes pasado, cuatro personas fueron asesinadas por Amédy Coulibaly en un supermercado de productos kosher –o de consumo judío-- en París.   Nuevas medidas antiterroristas Durante una alocución ante la Cámara de Diputados francesa, el primer ministro Manuel Valls repitió que Francia se encuentra en “guerra contra el terrorismo” y anunció nuevas medidas antiterroristas. El funcionario prometió que reforzará las agencias de inteligencia interna y la colaboración internacional en materia de la información de los pasajeros que transiten por vías aéreas en territorio galo. Además, urgió a los diputados a votar una ley para establecer un “nuevo archivo” en el que aparezcan las personas condenadas por los delitos de terrorismo. La iniciativa incluye que las autoridades carcelarias generen espacios específicos para aislar a los yihadistas detenidos en las prisiones y, con ello, prevenir que adoctrinen a los demás reclusos. Según confesó el propio Amédy Coulibaly a Le Monde en 2008, las cárceles francesas son “la mejor escuela de la criminalidad”. Añadió: “ahí agarras años de experiencia”. Para denunciar las insoportables condiciones de vida en la prisión, en 2007 Coulibaly ingresó una cámara de video durante su estancia en el reclusorio de Fleury Merogis, cerca de París. De manera anónima, concedió entonces una entrevista a Le Monde, la cual revierte un tono más grave siete años después. Si bien el primer ministro Valls aseveró que no luchará contra el terrorismo por medidas adoptadas en la emergencia, como lo hizo el expresidente estadunidense George W. Bush en septiembre de 2001 –luego de los atentados a las torres gemelas--, varias organizaciones defensoras de los derechos humanos alertaron sobre los riesgos que conllevan las nuevas medidas. Jean-Marie Fardeau, director de la organización Human Rights Watch en Francia, llamó a los ciudadanos a mantenerse “vigilantes” sobre las propuestas del gobierno francés, ya que “la segregación en las cárceles o la censura de imágenes violentas en Internet están susceptibles de afectar principios fundamentales”. El activista agregó que “la sociedad francesa no debería aceptar pasos atrás en materia de libertades fundamentales, ya que llevaría el riesgo de perder el espíritu de unidad y solidaridad que prevaleció en los últimos días”.   Apología del terrorismo Por primera vez desde la adopción de la ley de lucha contra el terrorismo en noviembre pasado, la justicia francesa pronunció “por lo menos” seis condenas por el delito de apología del terrorismo. Según la prensa francesa, las detenciones se llevaron a cabo en lugares públicos o en Facebook contra personas que insultaron –en varias ocasiones ebrios-- a policías o representantes del Estado haciendo referencia a los terroristas, los hermanos Kouachi, o presumieron que ellos mismos realizarían actos terroristas. Pero un caso desató una polémica en Francia: las autoridades anunciaron ayer que abrieron una averiguación en contra de Dieudonné M’Bala, un famoso cómico que al regresar de la marcha del pasado domingo en París, escribió en su perfil de Facebook que se sentía como “Charlie Coulibaly”. De inmediato, el Ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, calificó las palabras de “abyección” y anunció que, de manera personal, daría seguimiento a la declaración cuyo fin, dijo, era de “ampliar el odio y la división”. El cómico Dieudonné se justificó al día siguiente al aseverar que “desde hace un año (el gobierno) me trata como el enemigo público número 1 mientras que sólo quiero hacer reír”. El cómico añadió: “se me considera como un Amédy Coulibaly mientras que no soy diferente a Charlie”. La decisión del gobierno francés provocó cierto malestar en la sociedad francesa, ya que dio a los admiradores de Dieudonné la oportunidad de denunciar un doble discurso por parte de la clase política. Por un lado, todos marcharon por la libertad de expresión, pero también “censuraron” las palabras de un cómico. Dieudonné está acostumbrado a la polémica mediática y a las comparaciones ante la justicia francesa que lo ha condenado en varias ocasiones, incluso a realizar funciones, al considerar que el cómico negó el holocausto judío, expresó antisemitismo o llamó al odio. También tiene abierta una investigación en su contra por evasión fiscal y abuso de bienes sociales. El cómico forma parte de la corriente francesa que se proclama antisionista –cuyo discurso está muy presente en los suburbios franceses y entre los jóvenes pertenecientes a la comunidad musulmana-- y tiene simpatías en la ultraderecha, tanto con el principal partido, el Frente Nacional, cuyo fundador Jean-Marie Le Pen es padrino de su hija, como en un movimiento llamado Igualdad y Reconciliación, muy activo en Internet.