SRE lamenta la muerte del Rey Abdalá, acusado de represor por HRW, AI y RSF

jueves, 22 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La Cancillería lamentó esta noche la muerte del rey de Arabia Saudita, Abdalá bin Abdelaziz al-Saud, quien falleció a los 90 años –ocho años después de su llegada al trono--, y aseveró que su memoria perdurará “por su incansable trabajo a favor del desarrollo y bienestar del pueblo saudita”. Sin embargo, es bajo el reino del monarca –y empresario-- que apenas el viernes 9 Raíf Badauí recibió los primeros 50 latigazos, de los mil a los que le condenó la justicia saudita, por administrar la página de Internet “Liberen a los liberales”. En los primeros 20 días del 2015, la misma justicia ya ejecutó a 12 personas, cuando el año pasado privó de la vida a “al menos 87”, reportó la organización Death Penalty Worldwide. La monarquía petrolera se ha caracterizado por su desdén absoluto a los derechos humanos, la prohibición “absoluta” de manifestarse –en el Medio Oriente, Omán es el único otro país que aplica esta política--, la represión brutal a cualquier crítica contra su forma de gobernar el país o por su estricta intolerancia religiosa. Lo anterior ha sido denunciado un sinnúmero de veces por las distintas organizaciones no gubernamentales internacionales, entre ellas Human Rights Watch (HRW), Amnistía Internacional (AI) o Reporteros Sin Fronteras (RSF), pero los gobiernos occidentales siempre se han mostrado más prudentes en ofender el mayor exportador de crudo del mundo, con una producción estimada en más de 10 millones de barriles diarios. A nivel económico, si bien los dirigentes de Arabia Saudita se enriquecen de la venta de petróleo, no comunican cifras precisas sobre la repartición de la riqueza entre los habitantes y mantienen en secreto sus indicadores de pobreza. Sin embargo, según el periódico as-Safir, para noviembre de 2012, entre 70 y 90% ciento de los sauditas no eran los dueños de sus viviendas e invertían las tres cuartas partes de sus ingresos en la renta de sus casas, por lo que el periódico estimó en 6 millones el número de pobres –incluyendo a los extranjeros--, para una población de 28 millones. El pasado mes de marzo, tres hombres fueron detenidos por subir videos en Internet en los cuales denunciaban sus paupérrimas condiciones de vida, así como la “corrupción” en la burocracia de la monarquía. Uno de ellos se dirigió personalmente al rey, después de explicar que no tenía ni vivienda ni automóvil. “No queremos limosna. Usted y sus hijos juegan con este dinero”, dijo al mandatario a través del video. Otro declaró que era “inaceptable que un grupo de corruptos en el poder aproveche del dinero del país mientras el resto de la población tiene hambre y está oprimida”. Si bien otorgó el derecho de voto y la representación política a las mujeres en 2011 ocurrieron bajo el reino de Abdalá, apenas el pasado 11 de diciembre las autoridades detuvieron a dos de ellas por el “delito” de conducir un automóvil. A nivel internacional, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que encabeza José Antonio Meade recordó el “compromiso por la paz y la seguridad en el Medio Oriente” del fallecido rey, el tercer monarca más rico del mundo antes de su muerte, según la revista Forbes. En 2011, el “guardián de las dos santas mezquitas” aportó su ayuda al dictador militar egipcio Hosni Mubarak y proveyó asilo político al también dictador tunecino Zine el Abibine Ben Ali durante las “primaveras árabes”. Además, en entrevista con Proceso (1977), Patrick Cockburn, autor del libro El regreso del Yihad, aseveró que el régimen saudita financió en un principio la propagación de la ideología wahhabí en las distintas mezquitas del mundo, una de las corrientes más fundamentalistas del Islam, de la cual se inspiraron varios movimientos yihadistas. En la clasificación de RSF, Arabia Saudita ocupaba el lugar 164 de 179 países respecto de la libertad de prensa en 2014. No obstante, México se encuentra apenas 12 lugares encima de la monarquía petrolera.

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