"Yo soy Charlie": un ataque anunciado

miércoles, 7 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- En la página de Charlie Hebdo, el semanario satírico francés que sufrió hoy un atentado, sólo aparecen tres palabras en blanco sobre un fondo negro: “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”). Un discreto vínculo redirige al visitante hacia un documento de siete hojas sobre las cuales está inscrito el mismo lema en diferentes idiomas, incluso árabe. Este día, dos hombres armados con cuernos de chivo irrumpieron en el edificio parisino de Charlie Hebdo y asesinaron a 12 personas, ocho de ellas periodistas y cartonistas, mientras se encontraban en junta de redacción. Según testigos, al cometer el ataque los asesinos gritaron que venían a “vengar al Profeta”, en alusión a los dibujos irónicos representando al profeta Mahoma que publicó varias veces el semanario desde 2006. Estos cartones siempre han generado polémicas en un contexto social francés crispado por la radicalización paralela de la ultraderecha y de las corrientes fundamentalistas del Islam. Charlie Hebdo nació en 1970 tras la clausura de otro semanario satírico, Hara Kiri, el cual se definía como “periódico idiota y malo”, el que incluso se había burlado de la muerte del expresidente Charles de Gaulle –de ahí proviene su apodo “Charlie”–. Durante los 45 años siguientes, el semanario mantuvo un tono insolente y burlón –sus críticos lo tachan de vulgar–, y adoptó una postura de izquierda, atacando tanto a la ultraderecha como a la Iglesia católica, así como a los fundamentalismos religiosos judío e islámico. Algunas de sus primeras planas se volvieron icónicas, como en 1971 cuando Charlie Hebdo rebautizó el “manifiesto de las 343” –una carta abierta firmada por 343 mujeres francesas quienes abogaban para el derecho al aborto–, en “las 343 guarras”, lo cual se apropió el movimiento. Si bien el semanario siempre abogó por su libertad de tono, varios de sus colaboradores se distanciaron debido a divergencias políticas, entre ellas el tratamiento del Islam, a inicios de los años 2000. El 1 de marzo de 2006, el semanario retomó las caricaturas que había publicado el periódico danés Jyllands Posten, una de las cuales representaba al profeta Mahoma con un turbante en forma de bomba. Las caricaturas desataron la indignación en el mundo musulmán –el Islam radical sunita prohíbe la representación de Mahoma–, al punto que los cartonistas recibieron amenazas de muerte por parte de fanáticos. En noviembre de 2011, un adelanto de la primera plana del número siguiente, titulado Charia Hebdo –en referencia a la ley islámica--, y en la cual aparecía de nuevo el profeta Mahoma para celebrar la victoria del partido islamista Ennhada en Túnez, generó una nuevo polémica en Francia. En la noche del 1 al 2 de este mes, cócteles molotov impactaron las oficinas del semanario, provocando un incendio, mientras que en su página de Internet aparecieron imágenes de La Meca, acompañada de versos del Corán. En septiembre de 2012, Charlie Hebdo publicó nuevas caricaturas del Profeta, lo que condenó el Consejo Francés del Culto Musulmán, el cual aseveró en un comunicado que “este nuevo acto islamofóbico tiende a ofender de manera deliberada los sentimientos de los musulmanes”. Asimismo, expresó “su profunda inquietud ante este acto irresponsable que, en un contexto muy tenso, puede exacerbar las tensiones y provocar reacciones perjudiciales”. A raíz de la publicación de estas nuevas caricaturas, el director del semanario Stéphane Charbonnier, alias Charb, recibió amenazas de muerte. A partir de entonces debió contar con una continua protección policiaca. En una caricatura del Charlie Hebdo de esta semana, Charb escribió: “Francia sigue sin atentados”. Abajo del título, un yihadista levanta el dedo, y dice: “Esperen, tenemos hasta finales de enero para presentar nuestras felicidades”.

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