El nieto 119 hallado por las Abuelas Plaza de Mayo se reúne el martes con su madre

lunes, 30 de noviembre de 2015
MÉXICO, D.F., (apro).- Este martes 1 de diciembre será un día especial para Mario Bravo, el nieto 119 que recupera la organización argentina Abuelas Plaza de Mayo y quien se reunirá con su madre después de 38 años. Mario fue separado de su madre cuando nació, en cautiverio, durante la dictadura argentina (1976-1983). Ella fue liberada dos años después y durante 38 no se supo nada de su hijo. A instancias de una asociación humanitaria el hombre ahora padre de dos hijos logró hacer contacto vía telefónica con su madre con quien se reunirá este martes en Buenos Aires, según informó la agencia AFP. “He conversado en estos días con mi madre, que está rememorando momentos muy duros y me cuenta que recuperó la libertad después de dos años de cautiverio pero siempre amenazada para que mantenga silencio sobre lo ocurrido. “Mañana va a ser especial. Desde el lunes que quedamos que nos íbamos a encontrar ella cuenta los minutos, los segundos que faltan para volverme a ver”, Mario a la radiodifusora FM Renacer. Actualmente él vive en la provincia de Santa Fe y su madre, cuya identidad no ha sido dada a conocer, vive en Tucumán y desde ahí realizó un largo viaje en autobús a la capital argentina para reencontrarse con su hijo. No hizo un viaje aéreo autobús “porque le tiene pánico a los aviones”, dijo su hijo. Los detalles sobre las circunstancias del nacimiento de Mario serán dados a conocer el martes por la tarde en una rueda de prensa que encabezarán abuelas de la Plaza de Mayo. “Mañana voy a saber no todo, pero mucho más. Hablé por primera vez con ella el lunes pasado. Ella revive todo, el temor también, es lógico, acá no están todos presos todavía”, contó Mario. Compartió en su entrevista que su madre le contó por teléfono “cosas desgarradoras. Me dijo ‘yo ahora escucho tu voz y cuando naciste lo único que escuché fue tu llanto, no sabía si eras varón o nena’”. Además se enteró de que tiene dos hermanas mayores, una que fue a parar a un orfanato y otra que se quedó en casa de una tía. Su padre sigue desaparecido. “Mis hermanas mayores eran bebés cuando la secuestraron, una terminó en un orfanato y la otra con una vecina hasta que ella (su madre) sale. Después rehizo su vida, tiene cuatro hijos más”, relató Mario quien confesó que intuía que podía ser hijo de desaparecidos y por eso se acercó en 2007 a la organización humanitaria. “Pero nunca imaginas que vas a encontrar a tu mamá viva... es un caso único. Esperemos, Dios quiera, haya otros casos como el mío”, confió.

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