El Salvador: El regreso de la mano dura contra las pandillas

viernes, 20 de febrero de 2015
SAN SALVADOR (apro).- Raúl Mijango, exguerrillero y negociador de un polémico proceso de tregua y pacificación entre las pandillas de El Salvador, criticó duramente al gobierno de izquierda que preside el también exguerrillero Salvador Sánchez Cerén, por retornar a la política del “manodurismo”, es decir, la represión contra el pandillerismo como método de solución a la criminalidad y la violencia en general que ubica a esta nación centroamericana como una de las más peligrosas del mundo. En 2012 la tregua entre las pandillas o maras –como se conocen a estas agrupaciones en Centroamérica-- trajo como consecuencia una drástica reducción en la cifra de homicidios que, de un promedio diario de 15, pasó a 5 en menos de 48 horas de implementado el pacto. Entonces, los pandilleros acordaron no matarse entre sí ni a terceros que incumplieran sus reglas, como es el no pago de las extorsiones. Mijango aseguró a Apro que el gobierno, a través del “manodurismo”, alienta los grupos de exterminio, en el que podrían estar participando elementos policiales. El activista y promotor de un “diálogo” pacificador que incluya a las pandillas cree que el gobierno ha sido incapaz de resolver el tema de la criminalidad y por ello recurre a opciones ya fracasadas. De hecho, se trasladó al penal de máxima seguridad conocido como “Zacatraz” –en alusión a Alcatraz, pero ubicado en la ciudad de Zacatecoluca-- a los líderes nacionales de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18 que estaban en penitenciarías comunes. La permanencia de estos delincuentes acusados de homicidios, extorsiones y secuestros en penales comunes había sido una concesión otorgada durante el establecimiento de la tregua que data de marzo de 2012. El país más violento Mijango estimó que las opciones para dialogar se han cerrado y hasta se solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) que dejara de colaborar con la tregua entre las maras. La organización continental apoyó la tregua desde sus inicios hasta la llegada en marzo de 2014 del nuevo gobierno. En varias ocasiones las más altas autoridades de la OEA llegaron a El Salvador para apoyar el esfuerzo hecho por Mijango y por el vicario castrense Fabio Colindres, los dos hombres visibles de la llamada tregua mara. --¿Cuál es su opinión acerca del incremento de homicidios y enfrentamientos de policías y pandilleros? --se le pregunta a Mijango. --Hay un proceso de reducción de violencia que se inició a principios de marzo de 2012, que es un proceso que hasta la fecha se mantiene vivo, pero ha atravesado diferentes etapas: una primera de 15 meses que fue de mucho éxitos que logró reducir la tasa de homicidios de 70 por cada 100 mil habitantes a un promedio de 41 por cada 100 mil. “Obviamente, a partir de que el gobierno, a través del ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, tomó la decisión de no seguir facilitando las condiciones para que ese proceso se mantuviera, se generó un fenómeno: la tasa de homicidio se volvió a recuperar porque ya no había facilidades para poder intervenir y de alguna manera disipar los conflictos que terminan cobrando la vida de las personas. --Actualmente hay incremento de homicidios… --Esa tendencia de recuperación de homicidios se mantiene desde que llegó el ministro Perdomo. El nuevo gobierno le da continuidad a la acción que él estableció. El resultado es que finalizamos el año 2014 siendo el país con la tasa de homicidio más alta del mundo. Según el Instituto de Medicina Legal alcanzamos un promedio de 68.6 homicidios por cada 100 mil habitantes, desplazando, inclusive, a Honduras del lugar que éste había mantenido por mucho tiempo. “Esto expresa que si se quiere ser efectivo en la reducción de violencia y la tasa de homicidios, hay que favorecer el desarrollo del proceso que tiene como base la búsqueda de reducir los niveles de violencia por vías más civilizadas, renunciando de una vez por todas al concepto de ‘manodurismo’ que ha demostrado no resolver el problema. “La tregua” --¿El gobierno ha retomado el ‘manodurismo’ de años anteriores? ¿Ha vuelto sólo al concepto de represión? --Tengo que lamentar que este nuevo gobierno, a pesar de su discurso de apertura, en la práctica lo que ha hecho es volver a endurecer las medidas para enfrentar este problemas, ha regresado al ‘manodurismo’ alentando a los grupos de exterminio en los cuales, incluso --dicho por el mismo director de la PNC-- participan efectivos de la corporación. “Eso es delicadísimo. En lugar de buscar formas inteligentes de cómo erradicar el problema, se recurre a la fuerza, que lo único que demuestra es la incapacidad para resolver los problemas por vías inteligentes y civilizadas”. --¿Cómo valora la cantidad de enfrentamientos en la que aparecen policías muertos y heridos? --Terminamos 2014 ocupando el primer lugar del país más violento del mundo. Iniciamos 2015 casi con el mismo promedio de 14 a 15 muertos al día. Son los mismos niveles que teníamos al finales de 2011 y principios de 2012, antes de que comenzáramos el proceso de reducción de violencia a la que se le dio por llamar la tregua. “¿Qué es lo que se hizo? Lo que creemos es que la solución más eficaz para resolver estos problemas es por la vía del diálogo. Incentivamos a los miembros de pandillas para que recuperaran la actividad del diálogo y buscaran entendimientos que hicieran posible frenar los homicidios. Es lo que pasó el 17 de enero pasado, cuando hubo un acuerdo entre las pandillas para hacer un nuevo esfuerzo, como gesto de buena voluntad, con el propósito de disminuir los niveles de violencia. --¿Ha funcionado esa tregua? --Bueno, ¿qué paso?... que nuevamente se redujeron los niveles de violencia. Es más, tuvimos un día que por efectos de estas acciones no tuvimos algún homicidio a nivel nacional. --Pero no es lo que está sucediendo actualmente… --¿Qué es lo que está sucediendo ahora? Que en vez de ayudar y potenciar esta buena voluntad de las pandillas, lo que el gobierno está haciendo es endureciendo la forma en cómo le da tratamiento a este problema: han seguido operando grupos de exterminio, se vuelven más recurrentes los supuestos enfrentamientos, y digo supuestos porque cuando uno levanta la información de terreno, lo que la gente de las comunidades no cuenta es que fue la policía la que llegó disparando primero y para justificar la acción la presenta como enfrentamiento, pero que en la práctica quien llega disparando es la policía. --¿Se puede confirmar esto? --Eso se confirma en los resultados. Porque ¿cómo es eso de que el que ataca al final de cuentas es el que sale perdiendo? Los que sabemos de cosas militares, sabemos que el que ataca siempre lleva cierto nivel de alevosía y ventaja y que algún resultado se asegura previamente. “En estos casos no resulta ser así. En estos casos siempre se presenta que la pandilla ataca, pero es la que resulta perdiendo. Hay algo que es necesario revisar porque la información que recibimos de las comunidades es otra y no la que se dice oficialmente. --¿Cómo ve el discurso de la campaña electoral? --Es lamentable que nuevamente, porque estamos en campaña electoral, se recurra a la demagogia del discurso ‘manodurista’ ya que es el que gana votos. Lamentablemente, con esto este problema no se resuelve. Por años se ha demostrado que la acción ‘manodurista’ en lugar de resolver el problema, lo agrava. “Percibo que esta administración ve en esa dirección. Todos los hechos, el discurso, la tonalidad del discurso, van en esa dirección. Yo lo lamento porque eso cierra espacios para la búsqueda de soluciones inteligentes y civilizadas a este problema de la violencia social. --¿Dónde está usted ubicado en este momento? ¿A qué sector representa? --Como realmente no hubo espacios para que pudiéramos seguir desarrollando el proceso de reducción de violencia en el que estábamos, porque el gobierno nos cerró posibilidades, hay que destacar que desde que llegó el ministro Ricardo Perdomo no se permitió que monseñor Fabio Colindres y su servidor entráramos nuevamente a los centros penitenciarios. “En la medida que se han cerrado los espacios, en esa medida nos hemos quedado limitados a dar nuestro aporte a la reducción de violencia promoviendo diálogos a nivel local, consolidando los proceso que se iniciaron en los municipios libres de violencia. Estamos tratando de continuar en la dirección de cómo se resuelve el problema desde una perspectiva muy local y focal. No impacta a nivel nacional, pero no es porque no sea nuestro deseo, sino porque no se permite ir más allá de lo que nuestras posibilidades dan.  

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