El ébola estuvo fuera de control por errores de gobiernos y de la OMS

viernes, 27 de marzo de 2015
LONDRES (apro).- La crisis de salud provocada por el virus del ébola --que comenzó hace un año-- expuso en forma brutal fallas graves del sistema de ayuda humanitaria, y llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a agencias de gobierno a repetir errores ante una emergencia sanitaria. Tal fue la conclusión de un reporte muy crítico del grupo Médicos sin Fronteras (MSF), que además acusó a los gobiernos de Guinea y de Sierra Leona de obstruir una respuesta inicial, contribuyendo a la pérdida de vidas humanas. “La crisis del ébola ha sido muchas veces descrita como la tormenta perfecta: una epidemia transnacional en países con sistemas de salud pública muy débiles que nunca antes habían padecido esta enfermedad”, declaró el director general de MSF, Christopher Stokes, en la introducción del documento. “Sin embargo, esta es una explicación demasiado conveniente. Para que la epidemia del ébola saliera de control se requirió de muchas instituciones que fallaran en sus objetivos. Y así ocurrió. Con consecuencias trágicas y evitables”, agregó. El reporte, que recopila decenas de entrevistas con personal de MSF, indicó que para finales de agosto de 2014 los centros sanitarios de Liberia “estaban rebasados”. También indicó que las lecciones aprendidas por la OMS de la última gran crisis internacional de salud pública, la epidemia del cólera que comenzó en Haití en 2010, “fueron simplemente ignoradas y de ninguna manera puestas en práctica”. La OMS debió combatir el virus de inmediato al ocupar un papel de liderazgo tras un vacío de poder en esos países africanos. Sin embargo, se quedó en las márgenes, con un papel limitado de asesoría. Según MSF, las primeras advertencias que surgieron en marzo de 2014 debido a una “situación sin precedentes” fueron “desestimadas”. Se les consideró “alarmistas”. Incluso la OMS cuestionó que la epidemia del ébola fuera diferente a aquella registrada en países como la República Democrática del Congo. “La determinación de la OMS para asumir responsabilidad y de esa forma responder de forma robusta nunca existió”, acusó el grupo MSF. De acuerdo con esta organización, el número de casos por el virus del ébola “no ha declinado significativamente desde enero pasado”, y de hecho las cifras “siguen siendo tan altas como en previas epidemias”. Hasta el pasado 23 de marzo el saldo por el virus del ébola en el África Occidental trepaba en 10 mil 314 personas muertas, con un nuevo caso mortal en Liberia registrado este mes, lo que puso fin a un período de 42 días en el que no se habían reportado bajas por la enfermedad en ese país. De acuerdo a las cifras de la OMS, el mayor número de casos mortales se registró en Liberia: 4 mil 296. En orden descendente siguen Sierra Leona, con 3 mil 742 casos; Guinea, 2 mil 261 casos; Mali, seis, y Nigeria, ocho. En Estados Unidos se registró un caso. “Epidemia del miedo” La actual epidemia de ébola se originó en diciembre de 2013 en Guinea y se extendió posteriormente a Liberia, Sierra Leona, Nigeria, Senegal, Estados Unidos, España, Malí y Reino Unido. “Hemos aprendido muchísimo, pero esto no significa nada si no contamos con una determinación política para cambiar”, explicó el director de operaciones de MSF, Brice de le Vingne. El experto teme que una epidemia similar en otro país con un sistema sanitario público débil pueda resultar en la misma inacción por parte de las autoridades. El reporte dado a conocer en Londres dio cuenta del “horror indescriptible” que la ONG enfrentó cuando se reportaron los primeros casos de ébola en marzo del año pasado. Admitió que sus médicos se vieron obligados a enviar a muchos pacientes a sus casas porque no podían hacer frente al gran número de casos, y carecía de ayuda suplementaria por parte de otros grupos humanitarios. Según MSF, los esfuerzos para contener la propagación de la enfermedad se vieron perjudicados “por bloqueos políticos”. El informe citó por ejemplo el caso del gobierno de Guinea, que acusó a MSF de querer “propagar el pánico” para de esa forma obtener fondos para su campaña. También explicó que el Ministerio de Salud de Sierra Leona se negó a entregar datos estadísticos al comienzo de la epidemia y que instruyó a la OMS a reportar sólo muertes de enfermos confirmadas por laboratorios, excluyendo de esa forma casos “probables” o “sospechosos” que no podían ser sometidos a pruebas debido a falta de laboratorios. MSF estableció un hospital en Kailahan, pero un hospital en la vecina Kenema se negaba a compartir información estadística y para cuando comenzó a hacerlo, la enfermedad “se había propagado exponencialmente”. Por el contrario, destacó el documento, las autoridades de Liberia desde el principio fueron transparentes acerca de la propagación de casos. “Esto contribuyó a una epidemia del miedo, que tuvo el efecto positivo de hacer que la población entendiera rápidamente la importancia de aislar a los pacientes y que los entierros fueran seguros”, explicó De le Vingne. El informe se muestra igualmente crítico con otras ONG humanitarias. Señala que muchas de ellas “han tomado el camino del lobby y las asesorías, que es algo positivo, pero no si abandonan las emergencias sanitarias. Oxfam, por ejemplo, contaba hace diez años con gran cantidad de equipos sanitarios y de agua. Pero ahora no”, continuó. El reporte subrayó que 2014 fue un año “muy demandante”, en el que MSF “fue puesto bajo una presión más allá de sus límites”. Contaba con sólo 40 expertos en enfermedades infecciosas, pero debido a la inacción de la OMS, “MSF se vio obligado a establecer y organizar operaciones de emergencia, así como a entrenar a mil 300 trabajadores internacionales y a 5 mil nacionales”. “La flexibilidad y agilidad de una respuesta de emergencia rápida y efectiva no existe aún en los sistemas de ayuda y sanidad global”, consideró la presidenta del MSF, Joanne Liu. “Las lecciones que debieron ser aprendidas en la epidemia masiva de cólera que afectó Haití hace cuatro años no fueron aprendidas”, continuó. En ese sentido, el grupo humanitario dijo que recomponer sistemas de sanidad en el oeste de África “no será suficiente”. “Los sistemas deberían contar con laboratorios y respuestas de emergencia efectivas en cada uno de los países en riesgo de futuras epidemias”, destacó el documento. E indicó que el conocimiento de las comunidades sanitarias del mundo “ha sido compartido, pero arriesga ser inútil si la próxima vez no es desplegado inmediatamente”. “La determinación política es crucial para poner este conocimiento en práctica. Nuestra entidad exige una estrategia global que ayude a priorizar en la agenda política las tareas de ayuda de emergencia, para crear así un mundo mejor preparado para la próxima crisis de salud pública”, agregó. El pasado 23 de mayo, el jefe de la misión de Naciones Unidas contra el ébola, Ismail Ould Cheikh Ahmed, dijo en una entrevista con la BBC que la epidemia probablemente se acabe en agosto de este año. Admitió que la ONU cometió errores a la hora de lidiar con esa crisis, al indicar que por momentos actuó “de forma arrogante". “Cuando el virus comenzó a atacar había probablemente una falta de conocimiento, aunque también cierto nivel de arrogancia. Pero creo que hemos aprendido lecciones”, sostuvo. El paciente “cero” Según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote del Ébola en África Occidental fue quizás un niño de dos años, que más tarde fue identificado como Emile Ouamouno, quien sufrió fiebre, tuvo heces de color negro y vómitos. Sólo cuatro días después de mostrar los síntomas, el niño murió el 6 de diciembre de 2013. Después de su muerte, la madre sufrió síntomas de hemorragia y murió el 13 de diciembre, según el informe. El 29 de diciembre, la hermana del niño, de tres años de edad, falleció con síntomas que incluían fiebre, vómitos y diarrea negra. La enfermedad afectó posteriormente a la abuela del niño, que murió el 1 de enero en la aldea de la familia, Meliandou, en Guéckédou. Tres meses más tarde, la OMS anunciaba oficialmente que el mundo estaba en presencia de una epidemia de ébola. Pero la OMS tardó otros cinco meses para declarar la epidemia como una “emergencia de salud pública de preocupación mundial”. Para entonces, más de mil personas habían perdido la vida por esa enfermedad. El elevado número de casos y la alta mortalidad del brote, llevó a los expertos de la OMS a permitir el uso ético de tratamientos experimentales. Entre ellos, 141 TKM-Ebola142, Brincidofovir y el suero ZMapp, este último probado por primera vez en dos cooperantes estadunidenses contagiados en Liberia,. Otros estudios, como los que se están realizando en España, tratan de bloquear la transmisión del virus con diferentes métodos, aunque también se está tratando a los enfermos con suero sanguíneo que poseen anticuerpos obtenidos de supervivientes a la infección, como el de la religiosa Paciencia Melgar. Por su parte, el doctor Derek Gatherer, experto en virología de la Universidad de Lancaster (norte de Inglaterra), afirmó que “mirando atrás, es aparente que la demora de diciembre a marzo fue crucial en la diseminación del virus a varias regiones del este de Guinea y luego a la capital de ese país, Conakry, que sigue siendo una de las pocas zonas con transmisiones activas de la enfermedad”. “Hasta que dejen de registrarse casos en los tres países africanos más afectados (Liberia, Sierra Leona y Guinea) durante un período de al menos seis semanas, no podrá declararse oficialmente el fin de esta epidemia”, concluyó.

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