Estado Islámico: Destrucción de las minorías y sus culturas

viernes, 27 de marzo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La destrucción de sitios arqueológicos de Irak y Siria por parte del grupo armado Estado Islámico (EI) está más allá de ser un simple "acto de barbarie". Expertos coinciden en que sus ataques son parte de una estrategia con un fin mediático y buscan generar sensaciones de invencibilidad, impunidad e impotencia. Pero las consecuencias podrían ser devastadoras: la pérdida no sólo del pasado antiguo, sino parte de un futuro y la diversidad de las personas originarias de estos dos países. Amr Al-Azm, profesor sirio de historia del Medio Oriente y Antropología en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Estatal de Shawnee, dice a Apro que el EI destruye sitios arqueológicos como parte de una “campaña de propaganda” para "mostrar que pueden retar a la comunidad internacional haciendo atrocidades en contra de las personas y de la herencia cultural”. En la primera semana de febrero la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lanzó una alerta con base en noticias que había recibido: la quema de más de mil 500 manuscritos y libros de museos, bibliotecas, universidades y templos sagrados en la ciudad iraquí de Mosul, tomada por el EI en junio de 2014. Los rumores no fueron confirmados hasta la difusión el 2 de marzo de un video que muestra a militantes del EI destruyendo diversas estatuas en el museo de Mosul. “Estas ruinas detrás de mí son ídolos y estatuas que la gente usaba para adorar antes que a Alá”, dice un hombre en el video. “Nuestro profeta nos ordenó remover todas estas estatuas como sus seguidores hicieron cuando conquistaron naciones”, añade. Medios de comunicación internacionales cabecearon así la noticia: “Militantes de EI destruyen antigüedades con martillo” (CNN), “Bandidos de EI martillean civilización” (Daily Mail), “EI destruye artefactos antiguos en museo de Mosul” (New York Times). “¿Qué ganan para atacar el museo de Mosul? ¿Cuál es la ventaja que adquieren?”, pregunta el académico Al-Azm. Y contesta: “Es una estrategia, es calculado, es terrorista y barbárico, sí, pero el terrorismo no es una ideología, es una técnica usada por un grupo en cierto momento específico para tener ventajas”. Al-Azm puntualiza que la fecha de la difusión del video (2 de marzo) coincide con la fecha en la que los talibanes de Afganistán destruyeron los dos Budas de Bamian, que databan del Siglo VI. Explica que EI es una entidad acostumbrada a tener victorias en el campo de batalla: crece, se desarrolla y expande, aunque últimamente fue vencido por kurdos en Kobane y por las fuerzas armadas de Irak. Por ello, destaca el académico, continuar con la destrucción de sitios arqueológicos, algunos de miles de años de antigüedad, sería para reafirmar un mensaje: “somos invencibles todavía”. El pasado 9 de marzo la UNESCO denunció que después de los ataques contra las obras de arte conservadas en el museo de Mosul, el bombardeo del muro de la ciudad de Nínive, la devastación con excavadoras de la capital asiria de Nimrod (bisnieto de Noé, según la tradición bíblica), fundada hace más de 3 mil 300 años, fue destruido el sitio de Hatra, ciudad del imperio Parto, capital del primer reino árabe y, paradójicamente, “raíz de las ciudades árabes islámicas”. Contrabando El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó una resolución al respecto en su sesión número 7379, celebrada el pasado 12 de febrero. El documento final de la Resolución 2199 (2015) condena la destrucción del patrimonio cultural en Irak y Siria, “en particular la destrucción selectiva de sitios y objetos religiosos”. Pero también detalla que no todas las piezas arqueológicas fueron destruidas, pues EI y otros grupos asociados con Al-Qaeda “están generando ingresos al participar directa o indirectamente en el saqueo y contrabando de artículos del patrimonio cultural de los sitios arqueológicos, museos, bibliotecas, archivos y otros sitios en Iraq y la República Árabe Siria”. Los recursos de la venta de estos bienes culturales irían para apoyar actividades de reclutamiento y fortalecer sus actividades, de acuerdo con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. "Destruyen las cosas que no pueden vender, o evalúan que puede tener mayor valor usando su destrucción como propaganda”, opina Amr Al-Azm. El profesor sirio colabora en Shoshi, un consorcio que realiza actividades de emergencia para la preservación de la herencia cultural. Está integrado por el Centro de Herencia Cultural de Penn en el museo de la Universidad de Pennsylvania; la Oficina del Secretariado de Historia, Arte y Cultura del Instituto Smithsoniano; el Proyecto de Tecnologías Geoespaciales en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia; la Universidad Estatal de Shawnee; El Día Siguiente (ONG Siria), y el Instituto Para La Paz de Estados Unidos. Shoshi ha detectado que el EI otorga licencias para que personas tengan “derecho” a saquear los sitios, en el norte de Siria. Muchas de las ventas van al mercado y se introducen muchos años después, cuenta Al-Arm. Sin embargo, explica que es muy difícil tener información sobre las pérdidas totales de bienes culturales y del patrimonio, pues es muy peligroso contabilizar, especialmente para los arqueólogos que trabajan en terreno: “Tan sólo por el hecho de vivir en Siria y en Irak”. Destruir el futuro Ibrahim al-Marashi, profesor investigador sobre la historia moderna de Irak en la Universidad del Estado de California en San Marcos, columnista habitual en Al-Jazeera, explica a Apro que lo destruido en Irak por el EI son antigüedades pertenecientes al imperio asirio, objetos mucho más antiguos que los derruidos durante la guerra civil en Siria, de legado babilonio, griego, romano, algunos que datan del Imperio de Palmira en el Siglo III, y otros más recientes como la vieja ciudad de Aleppo y el castillo medieval de Krak des Chevaliers. En Mosul existen al menos mil 791 sitios arqueológicos. En su territorio están las ruinas de las cuatro capitales del imperio asirio y de tumbas cristianas como la del profeta Jonás, destruida en julio de 2014, a pesar de que está dentro de una mezquita. De la misma forma ya fue destruida la tumba del profeta Jorge, que data del siglo IV, y fue dañado el minarete de la mezquita de Al-Nuri, que data del siglo XII. Al-Marashi opina que el EI es una contradicción, ya que el “Estado” es un producto secular de la Europa moderna y el objetivo del grupo armado es establecer un califato, gobierno del siglo VII. Y opina que quiere actuar como un Estado paralelo, se financia con dinero de la población, del petróleo, y vendiendo piezas ilegalmente. “Sin el mercado negro no funcionarían”. Al igual que Al-Amr, opina que el EI tiene un plan de medios de comunicación que funciona a partir de las decapitaciones filmadas y la destrucción de sitios sagrados. Pero también tienen otra intención: “Crear un espacio islámico físico donde todo lo que no es islámico sea destruido. Es la destrucción de estas minorías y sus culturas, todo lo asociado con estas minorías”, dice Al-Marashi. El Estado Islámico asesina de forma selectiva a hombres integrantes de pueblos antiguos y originarios en los dos países. El jueves 19 una comisión de la ONU publicó un reporte en el que dice tener indicios de que el EI comete “genocidio” y “crímenes de guerra” y trata de “destruir a los yazidí como grupo”. En sus ataques asesina a hombres y las mujeres son capturadas y vendidas. Del 2 al 5 de agosto de 2014 el EI cometió la masacre de Sinjar, pequeño pueblo yazidí, comunidad religiosa ligada a ritos mesopotámicos. Durante el ataque murieron de 500 a mil hombres. Es famosa también la resistencia de los pueblos de origen kurdo de Siria en contra del EI, especialmente en la ciudad de Kobane. Recientemente, un militante de EI se inmoló en el pueblo de Hasaka, justo en la celebración de Namruz, fiesta de comienzo de año para kurdos y persas, con un saldo de 45 kurdos asesinados. El investigador sobre el Irak moderno revela que lo que se está perdiendo en Siria e Irak es el legado preislámico, que califica como “muy raro”. Y denuncia: “Los dos países están perdiendo su gerencia y legado cultural y humano, porque no sólo se destruye estatuas, también se ataca a cristianos y yazidis; se pierde en la diversidad humana y en antigüedades”. De acuerdo con la página web de la UNESCO, su directora general, Irina Bokova, ya está en constante contacto con la Organización Mundial de Aduanas, Interpol, el Consejo Internacional de Museos o el Consejo Internacional de Monumentos y Sitio. Y se prepara para viajar a Bagdad el próximo 28 de mayo para lanzar la campaña #Unite4Heritage (unidos por la herencia). Su intención es “crear un movimiento mundial de protección y salvaguardia del patrimonio cultural amenazado en Irak y en otros lugares”. Igualmente, presentará el proyecto “Conservación preventiva de las colecciones del museo iraquí y de los sitios del patrimonio cultural en situación de riesgo inminente”. Este reportero envió un cuestionario a la sala de prensa de la UNESCO, donde la organización detalló que se encuentra en estado de “máxima alerta” y “ha movilizado a todos sus socios”, empezando por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ya que la destrucción deliberada de bienes culturales “es un crimen de guerra”. Igualmente la UNESCO está en contacto con autoridades nacionales de aduanas de los países vecinos, como Líbano y Turquía, y también con las principales casas de subastas para evitar que las piezas de procedencia dudosa puedan ser vendidas. Igualmente busca alertar sobre la amplitud del tráfico y pide reforzar medidas de control, seguimiento y verificación de las piezas vendidas, La oficina para Irak de la UNESCO se mantiene en contacto permanente con el ministerio iraquí de antigüedades, pero al encontrarse los sitios ocupados en manos del EI “nadie tiene hasta ahora información veraz y precisa”, respondió a Apro. “Hasta ahora no han aparecido abiertamente piezas de Irak ni de Siria en el mercado de arte legal. Sin embargo, sí hemos detectado en plataformas virtuales de venta ilegal objetos pequeños, como monedas, lamparillas de terracota o estatuillas”, escribió la UNESCO a este medio. El académico Al-Arm opina que el daño por el tráfico y la destrucción de los bienes culturales desde el punto de vista académico e histórico es irreversible, no sólo para sirios e iraquíes, sino para la "herencia de la humanidad". "Están destruyendo nuestro pasado pero también nuestro futuro”, dice Al-Amr. Y vaticina: "Un día este conflicto va a terminar y cuando los sirios busquen elementos para estar unidos y tener una experiencia e historia en común, cuando necesite símbolos para unirse, la herencia cultural será muy importante". Considera necesario que grupos de arqueólogos protejan e intervengan para minimizar el daño, pero lo principal es "voluntad internacional" para que al menos en Siria, el régimen de Al-Asad camine hacia una transición política: "Si no pasa, continuará la destrucción de la herencia cultural”, señala.

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