Condena EU a mercenarios por masacre de 14 civiles iraquíes en 2007

lunes, 13 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La justicia estadunidense condenó hoy a cuatro mercenarios, contratistas de la empresa Blackwater durante la guerra de Irak, por la masacre de 14 civiles iraquíes en la glorieta de Nisour, perpetrada en Bagdad el mediodía del 16 de septiembre de 2007 mientras apoyaban a un convoy diplomático de Estados Unidos. El francotirador Nicholas Slatten, quien inició el tiroteo, fue sentenciado por la Corte de Distrito de Columbia a cadena perpetúa. Sus tres compañeros Dustin Heard, Evan Liberty y Paul Slough recibieron condenas de 30 años de cárcel. “Hace siete años, estos contratistas de Blackwater desencadenaron un fuego poderoso de rifle de precisión, ametralladoras y lanzacohetes contra hombres, mujeres y niños inocentes”, declaró el procurador Ronald Machen. Y añadió: “Rezo para que esta sentencia lleve algún confort a los sobrevivientes de esta masacre”. El Departamento de Justicia recordó que en la masacre murieron 10 hombres –un doctor, dos empresarios, un chofer de tráiler, un soldado iraquí, un jardinero, dos primos desempleados, un taxista, un motociclista–, así como dos madres de familia –una de ellas doctora– y dos menores de 9 y 11 años. Según el diario The New York Times, tras escuchar su sentencia Slatten dijo al juez: “El dictamen está mal, sabe usted que yo soy inocente”. En la sala de audiencia, unos 100 exmercenarios vestidos con una playera de Blackwater asistieron a la sesión y permanecieron sentados en apoyo a sus compañeros, reportó el rotativo. Pero enjuiciar y condenar a los mercenarios no resultó una tarea fácil para la justicia estadunidense: en 2009, un juez desechó una demanda en su contra al argumentar que ciertas declaraciones de los inculpados fueron indebidamente utilizadas por el procurador. Entre estas declaraciones se encontraba una confidencia que hizo supuestamente Slatten a sus cercanos, a quienes dijo que quería “matar a tantos iraquíes que pueda para vengar los ataques del 11 de septiembre de 2001”. Sin embargo, en ese año otra Corte apeló la decisión del juez y reabrió el caso de los excontratistas de Blackwater. El juicio se abrió de manera oficial el pasado 17 de junio. La justicia escuchó a 71 testigos, 30 de ellos eran ciudadanos iraquíes, lo que representó “el mayor número de testigos foráneos llevados a Estados Unidos por un juicio criminal”, según el Departamento de Justicia. “La sentencia de hoy demuestra la dedicación de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en investigar las violaciones de la ley estadunidense, sin que importe dónde ocurrieron”, insistió por su parte el director asistente de la institución, Andrew McCabe. En octubre de 2010, Wikileaks publicó en su página de internet documentos clasificados del ejército estadunidense titulados “Reportes de incidentes”, en los que se describían los abusos frecuentes de los mercenarios durante sus misiones en Irak, los cuales implicaron a veces el asesinato de civiles. Los documentos filtrados revelaron que los mercenarios de Blackwater, subcontratados por las fuerzas armadas estadunidenses, llevaban a cabo misiones de escolta y tenían la tendencia de disparar sobre cualquier vehículo o persona que les parecían sospechosos. “Un convoy de seguridad privada, en su camino rumbo al norte, dio una vuelta en la calle Cruda y trató de abrir la circulación disparando en el aire y luego hacia los vehículos. Mataron a un hombre, una mujer e hirieron tres civiles más”, plantea uno de estos informes, fechado el 8 de septiembre de 2008, entre muchos de los publicados por Wikileaks. En 2009, ante los repetidos escándalos en los que aparecía el nombre de Blackwater, el Departamento de Estado estadunidense canceló su contrato con la compañía de seguridad privada en Irak.