Renuncia el Vaticano al secreto bancario

jueves, 2 de abril de 2015
MÉXICO D.F. (apro).- La Santa Sede acaba de renunciar al secreto bancario en los fondos que son depositados en su Instituto para las Obras de Religión (IOR), mejor conocido como Banco del Vaticano, con lo cual “se ha dado un nuevo paso en la transparencia financiera”. Según la Santa Sede, a partir de ahora también se pagarán impuestos sobre las ganancias financieras que obtengan las entidades y particulares que depositen fondos en el banco. Estas medidas fueron tomadas en el marco de un acuerdo en materia fiscal, firmado ayer miércoles entre el Vaticano y el gobierno de Italia. Dicho acuerdo fue signado por el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, y por el ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan. Ciro Benedetteni, subdirector de la sala de prensa vaticana, señaló que la entrada en vigor del acuerdo “consentirá el pleno cumplimiento, con modalidades simplificadas, de las obligaciones fiscales relacionadas con las actividades financieras que desarrollan personas físicas y jurídicas residentes fiscalmente en Italia, a través de instituciones de la Santa Sede”. Benedetteni señaló que estas nuevas obligaciones también incluyen a las organizaciones religiosas que tienen fondos destinados a obras de caridad y de apostolado, que son precisamente para las que se creó el banco, el cual luego estuvo sumido en varios escándalos de corrupción. Estas organizaciones, así como los empleados del Vaticano, comenzarán a pagar impuestos sobre sus eventuales “utilidades financieras”, que serán además transparentes con esta reforma. Sin embargo, el Vaticano continuará sin pagar impuestos en lo que respecta a los valiosos inmuebles de su propiedad, y sobre los cuales el gobierno italiano reconoce su extraterritorialidad. Según algunas estimaciones, el valor económico de este patrimonio inmobiliario –que incluye verdaderas joyas arquitectónicas como la propia Basílica de San Pedro—podría ascender a 2 mil billones de dólares. El fin del secreto bancario y el nuevo pago de impuestos son reformas que se enmarcan dentro de la reestructuración financiera que, desde que inició su pontificado, hace dos años, está emprendiendo el Papa Francisco.