Alerta en Europa ante naufragios de buques con migrantes

lunes, 20 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- “Ya no tenemos coartada, la Unión Europea ya no tiene coartada, los Estados miembros ya no tienen coartada”, declaró hoy Federica Mogherini, la alta representante de la política exterior y la seguridad de la UE, ante los repetidos naufragios que sufren los buques sobrecargados de migrantes en el mar Mediterráneo. La noche del sábado 18 un barco se hundió en el mar con un estimado de 700 personas a bordo, y ayer otras dos embarcaciones –una lancha inflable y un pequeño buque, con 100 y 300 personas a bordo, respectivamente– se encontraban en gran dificultad. Los naufragios ya cobraron al menos mil 600 vidas desde inicios de 2015 y más de mil 100 sólo en la semana pasada. Durante los primeros cuatro meses de 2014, esta cifra se elevó a 96 muertos, mientras que en todo el año pasado se estima que fallecieron 3 mil 500 migrantes durante la peligrosa travesía del mar desde Libia hasta el sur de Europa. Lo anterior provocó gritos de alarma a escala internacional, tanto por parte de titulares de instituciones internacionales como de organizaciones de la sociedad civil. Así, desde el pasado fin de semana se sucedieron las reacciones del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon; del titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Antonio Gutiérrez, y de la Oficina del Alto Comisionado por los Derechos Humanos de la ONU (OACDH), Zeid Ra’ad Al Hussein. Al Hussein urgió hoy a los Estados miembros de la UE a implementar una política migratoria “más sofisticada, más valiente y menos insensible”, al insistir en que “estos muertos y los centenares más de meses anteriores eran tristemente predecibles”. Presionados por la indignación internacional, los cancilleres de los 28 Estados miembros de la UE se reunieron en emergencia hoy en Luxemburgo y los jefes de Estado llevarán a cabo una cumbre extraordinaria el próximo jueves en Bruselas para encontrar soluciones a la tragedia de los migrantes. También se mencionó la necesidad de ampliar el número de permisos de asilo bajo ciertas condiciones –en la actualidad, sólo cinco de los 28 integrantes de la UE otorgan el derecho de asilo a los migrantes– y de visas de trabajo, así como reforzar el combate a los traficantes de migrantes e incrementar la “colaboración” con los países de origen y de tránsito. Según la Organización Internacional por las Migraciones (OIM), pese a su “trabajo increíble”, los guardacostas italianos están rebasados, por lo que urgió a los gobiernos europeos a apoyar de manera rápida a Italia ante la “emergencia humanitaria”. Organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil criticaron la pasividad de la UE ante la tragedia y denunciaron la falta de apoyo de los Estados miembros a Italia en su enorme labor de rescate. El propio presidente italiano, Matteo Renzi, urgió ayer a “no dejar a Italia sola”. “Los Estados como Italia no pueden quedar abandonados y tener la responsabilidad de salvar vidas”, declaró el relator especial de la ONU para los derechos humanos de los migrantes, Francois Crépeau, al plantear que “la frontera marítima de Italia es una frontera europea compartida, y tener una frontera compartida implica una responsabilidad compartida”. Entre octubre de 2013 y octubre de 2014, la marina italiana puso en marcha el programa de rescate “Mare Nostrum”, el cual operó hasta la costa de Libia y permitió salvarle la vida a más de 160 mil migrantes. El gobierno italiano dotó el operativo de 9 millones de euros por mes –más de 145 millones de pesos–, destinados a mantener una decena de buques y más de 900 marineros. Ante la falta de apoyo financiero y humano por parte de la UE, el programa italiano fue desapareciendo, y en noviembre de 2014 la UE lo sustituyó por el programa “Tritón”, al que dotó de solamente 3 millones de euros mensuales, alrededor de 48 millones de pesos. Con “Tritón”, la UE cambió el enfoque de de “Mare Nostrum”: en vez de dar prioridad al rescate, se concentró en la vigilancia marítima, y en vez de extender su marco operativo hasta Libia, se limitó a las aguas territoriales europeas. “Abandonar el rescate de migrantes en peligro no llevó a disminuir la migración, no generó menos tráfico, solamente provocó más muertes en el mar”, insistió Al Hussein, al precisar que “ninguna persona que tiene comida, que está a salvo de la tortura, de la violación, de los bombardeos, que tiene seguro médico para su familia, educación para sus niños, un trabajo decente y productivo se embarcaría en un viaje tan peligroso”. Relatores de la OACDH aseveraron por su parte que “la represión de la migración irregular no puede ser la única solución al problema recurrente de hundimientos masivos en el mar”, al denunciar que “personas están muriendo de manera innecesaria, ya que los Estados tienen la capacidad de salvar vidas”. La relatora especial de la ONU sobre tráfico de personas, Maria Grazia Giammarinaro, aseveró que “las políticas migratorias cada vez más restrictivas y de exclusión contribuyen al incremento de los riesgos de los migrantes, quienes huyen de conflictos armados o buscan un trabajo para apoyar a sus familias”, y añadió que por lo mismo “salvar a sus vidas es el primer imperativo”. El relator por los derechos humanos de los migrantes de la ONU, Francois Crépeau, subrayó que la migración irregular sigue ocurriendo debido a “factores de empuje” como las guerras, los conflictos, la persecución, la pobre gobernanza y la pobreza extrema”, así como por “factores de atracción”, como el mercado laboral negro en los países del norte.

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