Médicos y hospitales, blanco de ataques en conflictos armados: HRW

miércoles, 20 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La organización Human Rights Watch (HRW) manifestó su preocupación por los ataques contra médicos, profesionales de la salud e infraestructura médica en al menos 17 regiones del mundo sacudidas por conflictos militares e insurrecciones civiles. En un informe publicado este miércoles, informó que la mayoría de esos ataques fueron reportados en países de África, donde milicias de insurrectos y combatientes de grupos yihadistas se enfrentan a las fuerzas gubernamentales y obligan a los médicos a no dar atención a sus enemigos, o huir de las zonas de combate. En un hecho inédito, HRW indicó que el año pasado en Guinea, Liberia y Sierra Leona, los tres países más afectados por la epidemia del virus ébola, grupos de civiles atacaron infraestructuras médicas (como centros de cuarentena) ante el temor de que se convirtieran en puntos de propagación del virus letal. No obstante, la mayoría de los ataques a sitios médicos ocurren en zonas de conflicto armado y de violencia política, donde los hospitales suelen ser bombardeados tanto por el ejército como por los combatientes civiles o insurrectos. Así, durante la campaña de bombardeo intensivo en Gaza, el verano pasado, las fuerzas aéreas israelíes dañaron 17 hospitales y 56 centros médicos. También cobraron la vida de 16 trabajadores de la salud e hirieron a 83 más, según HRW. “Las fuerzas israelíes bombardearon de manera ilegal hospitales, clínicas, ambulancias y trabajadores de la salud, y grupos armados palestinos utilizaron áreas protegidas dentro y en las cercanías de escuelas y hospitales para almacenar armas y planear ataques”, puntualizó en su informe. En Irak, los militares bombardearon los hospitales de los que se apoderaron los combatientes del Estado Islámico, pese a que se encontraban pacientes y personal de salud en los edificios. En tanto, en Siria el gobierno de Bachar Al Asad atacó de manera “repetida y sistemática” al personal de salud y “disparó sobre el personal médico que proveyó asistencia médica de emergencia en el campo de batalla”. Según la organización Médicos para los Derechos Humanos, 194 profesionales de la salud fallecieron en Siria entre enero de 2014 y marzo de 2015, durante los 104 ataques perpetrados con cohetes o bombas documentados en el país. HRW precisó que el gobierno sirio fue responsable de 88 de estas agresiones. Y, así como el sirio, el gobierno de Turquía reprimió a los médicos que aportaron asistencia a los manifestantes heridos durante las protestas anti-gubernamentales de 2013. Durante el juicio de dos de estos médicos, la justicia turca alegó que “protegieron a los perpetradores al otorgarles los primeros auxilios”. Además, en enero de 2014 aprobó una ley que criminaliza la provisión de auxilios de emergencia a las personas que no cuenten con una autorización oficial. El gobierno de Birmania, por su parte, canceló el permiso de operación de Médicos Sin Fronteras (MSF) en febrero de 2014, después de que la organización ofreció asistencia a rohingyas, integrantes de una etnia musulmana privados de la nacionalidad birmana desde 1982 y víctimas de una política gubernamental racista y represora. En Nigeria, el grupo Boko Haram asesinó a decenas de médicos que administraban vacunas contra la poliomielitis en 2014. Lo mismo ocurrió en Pakistán, donde 65 de estos trabajadores en campaña para erradicar la enfermedad fueron ultimados. El año pasado, los combatientes de Boko Haram también atacaron farmacias de cristianos y secuestraron a médicos para exigirles atender a sus heridos. En el este de Ucrania los insurgentes se apoderaron de varios hospitales y ambulancias y robaron material médico. MSF reportó que al menos 11 hospitales de la zona de Donetsk fueron dañados durante los combates entre fuerzas militares ucranianas y separatistas, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó en enero pasado que entre “30 y 70%” del personal de salud de las zonas de conflicto habían huido. El Comité Internacional de la Cruz Roja reportó que sufrió ataques, robos de productos de primera necesidad y emboscadas de convoyes en República Centroafricana, mientras que MSF tuvo que cerrar sus centros ante los avances de los combates en ese país. Entre los ataques reportados a hospitales, HRW mostró alarma ante las incursiones de grupos armados –oficiales o insurrectos– en los hospitales con el fin de asesinar a pacientes. En Sudán del Sur, por ejemplo, MSF reportó los asesinatos de 58 pacientes internados en hospitales entre diciembre de 2013 y junio de 2014.

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