Gran Bretaña: El regreso de los "tories"

viernes, 8 de mayo de 2015
LONDRES (apro).- El Partido Conservador de David Cameron fue el claro ganador de las elecciones generales de Gran Bretaña, tras obtener una ajustada mayoría en el Parlamento que le permitirá ahora gobernar hasta 2020. A pesar de los pronósticos de las consultoras y sondeos, que daban un “empate virtual” entre conservadores y laboristas, la agrupación de Cameron obtuvo 331 escaños en la Cámara de los Comunes, en tanto que el Laborismo se quedó con 234 bancas. La victoria le permite ahora a los tories (conservadores) mantenerse en el poder hasta al menos 2020, aunque con una escasa mayoría, menor incluso que la que había logrado John Major en los comicios de 1992. El partido de Cameron logró fuertes avances en Inglaterra y Gales, aunque no en Escocia, donde arrasó el Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Nicola Sturgeon, otra de las ganadoras en los comicios del jueves 7, al quedarse con 56 escaños. Tras conocerse los resultados electorales, el jefe de los laboristas, Ed Miliband, anunció la renuncia a su puesto, como también lo hizo el líder de los Liberales Democráticos y hasta ahora viceprimer ministro británico, Nick Clegg, y el jefe del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage. “El Reino Unido necesita un Partido Laborista fuerte", dijo Miliband desde su circunscripción inglesa de Doncaster, al proponer a Harriet Hartman como su reemplazo hasta que se designe a su sucesor. "Este no es el discurso que quería dar. Esperaba otra cosa. He felicitado a Cameron. Tengo la responsabilidad de estos resultados y he perdido. Lo siento por mis compañeros. Son amigos y colegas de partido. Siempre han estado ahí y siempre lo estarán", agregó el político. Los laboristas perdieron 26 escaños desde las elecciones generales de 2010, incluidas las bancas de políticos reconocidos como Ed Balls y Jim Murphy, este último disputaba una circunscripción escocesa de East Renfrewshire. Los Liberales Democráticos, que formaron junto con los conservadores la coalición que gobernó de 2010 a 2015, redujeron su fuerza de 57 a ocho parlamentarios, el peor resultado de la agrupación en su historia. Los “lib-des” fueron los claros perdedores de las elecciones británicas. En su discurso de renuncia, Clegg dijo que "Gran Bretaña necesita un partido liberal fuerte”. “Ahora llega el momento de asumir mis responsabilidades. Renuncio de mi cargo”, agregó contundente, ante el aplauso de algunos seguidores, algunos de ellos con lágrimas. Entre los “lib-dem” que perdieron su asiento están Vince Cable, Danny Alexander, David Laws, Simon Hughes y Charles Kennedy, todos ellos con alto perfil mediático. Por su parte, el UKIP --que había logrado fuertes avances en los comicios europeos de 2014 a partir de su discurso anti-inmigración y antieuropeo-- se quedó con sólo una banca en el Parlamento británico, y ni siquiera logró que su líder Farage pudiera ingresar con un escaño en los Comunes. Nigel Farage abandonó la jefatura del UKIP, pero antes pidió que se modifique el sistema electoral británico, para darle mayor espacio a los partidos minoritarios. En total, los conservadores obtuvieron 37% de los votos; el laborismo, 31%; UKIP, 13%, los liberales democráticos, 8%; el SNP, 5%; el Partido Verde, 4%; y el galés Plaid Cymru, 1%. En los comicios votó 66% del electorado británico, algo más que en 2010 y la mayor proporción del sufragio desde las elecciones de 1997, cuando el partido de Tony Blair ganó más de 400 parlamentarios. Luego de conocer los resultados de las elecciones, Cameron habló desde su localidad de Witney, en el condado inglés de Oxfordshire, antes de regresar a Londres para comunicarle a la reina Isabel II su intención de permanecer en el número 10 de Downing Street. “Mi objetivo sigue siendo simple: gobernar para todos en nuestra Gran Bretaña”, dijo el jefe de los conservadores ante un grupo de seguidores.“Quiero unir a mi país, quiero unir al Reino Unido, especialmente al implementar lo más rápido que pueda la devolución que prometimos con otros partidos políticos tanto a Gales como a Escocia”, agregó, en relación al gran avance del SNP y de un potencial pedido de independencia escocesa. Cameron reiteró que su objetivo será mantener a Gran Bretaña “bajo un mismo país”. El jefe conservador regresó luego junto con su esposa Samantha a Downing Street, antes de mantener una breve audiencia con la Reina, quien lo autorizó a formar el próximo gobierno. Por su parte, el ministro de Economía, el conservador George Osborne, consideró que los tories recibieron el mandato que necesitaban para seguir trabajando “en el plan que se inició hace cinco años”. “El pueblo nos dio con el voto la autorización para seguir gobernando, y así lo haremos”, dijo enérgico y prometió una serie de recortes y ajustes al gasto público. Sin embargo, el ministro de Trabajo y Pensiones, Iain Duncan Smith, admitió que gobernar con una pequeña mayoría de parlamentarios “será difícil” para los conservadores, especialmente ante el avance de los nacionalistas escoceses del SNP. “Lo que hagamos de aquí en adelante tendrá que ser simple: mantenernos enfocados y cumplir con nuestras promesas electorales”, continuó el funcionario. Cameron había prometido que si ganaba las elecciones por mayoría, convocaría en 2017 a un referéndum por la membresía británica en la Unión Europea (UE), después de renegociar la relación de Londres con Bruselas, especialmente en materia de inmigración y asuntos fiscales. Según Duncan Smith, el nuevo gobierno de Cameron “cumplirá con la promesa del referéndum” porque ello “es intocable”. Tras el anuncio de los resultados, las principales acciones en la Bolsa de Londres subieron debido a que los inversores se mostraron “tranquilizados” de que los conservadores seguirán en el poder, manteniendo las mismas políticas económicas. El valor de mercado de los principales cinco bancos británicos aumentó a 9 mil 100 millones de libras esterlinas, impulsado por la tranquilidad de inversionistas y economistas. Las acciones de la aseguradora Lloyds treparon 6.7%, el mayor nivel desde 2008. Por su parte, la Asociación de Banqueros británicos instó al nuevo gobierno conservador a garantizar que los bancos sigan siendo competitivos ante los bancos situados en el extranjero. “El gobierno tiene que seguir implementando reformas y garantizar que el sector bancario --nuestro sector de mayor exportación de divisas-- siga siendo competitivo a nivel global”, declaró el director ejecutivo de esa entidad, Anthony Browne. Consultado por Apro, Patrick Dunleavy, uno de los principales politólogos y analistas del país, profesor de la London School of Economics (LSE), consideró que el nuevo gobierno de Cameron tendrá que enfrentar varios años muy difíciles y superar desafíos como el futuro incierto de Gran Bretaña dentro de la UE y cómo mejorar la débil recuperación económica del país. --¿Cuál es la lectura que hace tras conocerse los resultados de las elecciones británicas? --No es tan sorprendente esta elección como muchos dicen. Lo que ha pasado es que los conservadores aumentaron su participación del voto en 1%, que no es mucho; el laborismo aumentó su participación en 1.5%, que es muy bajo, y los liberales democráticos colapsaron. Los conservadores fueron los principales beneficiarios de ese colapso, posiblemente junto al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP). Dunleavy consideró que el sistema electoral británico de mayoría simple “ha dado resultados dramáticos a pesar de cambios bastante menores del voto. La gran noticia ha sido la victoria del escocés SNP, que logró ganar claramente en toda Escocia, y aplastó a todos los partidos en ese país”. No cree que esta sea una victoria histórica para los conservadores, ya que su participación de voto es de 36.5%, cuando en el pasado solían obtener fácilmente 44%. “Cameron tiene otros tres años como primer ministro, se creó a sí mismo muchos problemas, ya que tendrá que convocar a un referéndum por la membresía británica en la UE. Y al mismo tiempo habrá el próximo año elecciones en el Parlamento escocés, y el SNP se encamina a ganar esos comicios. Esto llevará nuevamente a que se discuta el tema de la independencia escocesa. Y si Gran Bretaña vota para abandonar la UE, algo que Cameron tratará de evitar, pienso que Escocia votará para independizarse del resto del Reino Unido en 2017”, analizó. “Cameron ha dicho que no se presentará a las elecciones de 2020 para primer ministro como jefe del Partido Conservador, así que tendrá que renunciar para mediados de 2018, tiene otros tres años, y uno de esos años será dedicado a ese referéndum por la UE”, agregó. --¿Cómo hará Cameron para gobernar Gran Bretaña tras la victoria del SNP en Escocia y la división que se crea ahora en el Parlamento británico? --Por supuesto este es un problema enorme. El año pasado en el referéndum independentista de Escocia, nueve de 20 votantes escoceses se mostraron a favor de la independencia. Si aumenta el número de electores independentistas, Escocia se separará definitivamente de Gran Bretaña. Habrá elecciones en el Parlamento escocés en mayo de 2016 y, si gana el SNP con una mayoría absoluta, irán por la independencia y dirán que no se necesita un referéndum para separarse del resto del país. --¿Cómo ve los temas de economía y de política exterior en el nuevo gobierno conservador de Cameron? --Tendremos que ver qué pasa. No creo que haya muchos cambios sustantivos en política exterior. Se mantendrá la misma política. El gobierno de Cameron se metió en su propio lío, ya que dijo que si ganaba por mayoría las elecciones, convocaría para 2017 a un referéndum por la membresía británica en la UE. Si mantiene esa promesa, tendrá dos años para tratar de lograr concesiones decentes de la Unión Europea a Gran Bretaña, con el fin de convencer a los votantes euroescépticos de seguir dentro del bloque comunitario. “Por otro lado, la economía británica no se ha recuperado tan fuerte como se esperaba. Cameron tendrá que mantener el crecimiento económico si quiere seguir estando en el poder. Es bastante complicado. No veo que las perspectivas económicas para el Reino Unido sean demasiado buenas para los próximos tres años”, sostuvo Dunleavy. --¿Cómo lee la derrota del laborismo y la salida de Ed Miliband como jefe del partido? ¿Cómo será el proceso para elegir un nuevo jefe partidario en la oposición? --Debido al complicado estatuto interno del laborismo, llevará al menos seis meses la elección de un nuevo jefe de partido. Hasta ahora no está claro quién reemplazará a Miliband. La única persona que podría reemplazarlo es la exministra Yvette Cooper. Ella podría ser la favorita en este momento. El Partido Laborista está en una situación muy complicada. Estuvieron en el gobierno con Tony Blair y Gordon Brown, pero desde entonces vienen en picada. Ed Miliband no demostró tener ningún plan concreto para frenar la hemorragia de votantes laboristas en Escocia y eso demostró ser la decisión más destructiva para el laborismo. Tuvieron chances de hacer cosas, pero perdieron la oportunidad.