Pide el Papa al Congreso de EU legislar con visión "más humana" sobre migración

jueves, 24 de septiembre de 2015
WASHINGTON (apro).- En sesión plenaria del Congreso federal de Estados Unidos, el Papa Francisco exigió a los legisladores de este país darle un trato humanitario al problema de la inmigración indocumentada y “no darle la espalda a sus vecinos”. Francisco, el primer Papa en la historia de los Estados Unidos que habla ante una sesión conjunta de la Cámara de Representantes y de Senadores de esta nación, dijo que el tema de los inmigrantes va de la mano de los valores democráticos de los países americanos. “Nosotros, la gente de este continente no le tenemos miedo a los extranjeros, porque la mayoría de nosotros alguna vez fuimos extranjeros”, dijo el Papa a los legisladores estadunidenses al inicio de su discurso que pronunció en inglés. “Nuestro mundo enfrenta una crisis de refugiados de una magnitud que no hemos visto desde la Segunda Guerra Mundial. Esto nos representa un gran reto y muchas determinaciones difíciles. En este continente también, miles de personas han dejado su tierra para viajar al norte en busca de una vida mejor para ellos y sus seres queridos buscando grandes oportunidades”, subrayó el Papa argentino. La inmigración indocumentada en Estados Unidos, fue el tema central del mensaje del máximo pontífice de la Iglesia Católica al Capitolio. Incluso Estados Unidos como nación, subrayó, se formó de inmigrantes que llegaron abusando de los derechos humanos de las personas que nacieron en estas tierras antes de su fundación como país en las Américas. “Los derechos de aquellos que estuvieron aquí antes que nosotros no siempre fueron respetados”, insistió. Por ello, y en clara alusión a los 10 u 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en Estados Unidos desde hace varios años, y a quienes se les ha criminalizado y negado la oportunidad de regularizar su estancia laboral y residencia, el Papa pidió al Congreso legislar la reforma migratoria desde una posición más humana y menos política. “No nos debemos asombrar por los números (de los inmigrantes), los debemos ver como personas, buscando sus rostros y escuchando sus historias, tratando de responder a sus necesidades lo mejor que podamos. Respondiendo siempre de una manera humana, justa y fraterna. “Debemos evitar siempre una tentación común: descartar lo que siempre será problemático. Recordemos la regla de oro: No le hagas a los demás lo que no quieras que te hagan”, enfatizó Jorge Bergoglio ante el aplauso de muchos de los legisladores y el silencio de otros. La petición del Papa al Congreso de resolver el tema de la inmigración indocumentada de una manera más humana, es uno de los asuntos que mantiene dividida a la sociedad estadunidense. Desde el año 2001 cuando el tema de una reforma migratoria integral se abordó con seriedad en Estados Unidos, en la Casa Blanca y el Congreso, no han logrado aprobar una ley en este sentido. Por el contrario, el asunto de la inmigración indocumentada se concentró en la deportación de inmigrantes, en la criminalización de muchos y en un aspecto político electoral que polariza a los votantes. Los republicanos del Congreso, quienes son la mayoría representativa, se oponen a una reforma migratoria integral y prefieren una ley migratoria concentrada en la seguridad fronteriza. Los demócratas por el contrario, aunque en los últimos años tuvieron la oportunidad de aprobar una ley en este sentido, lucharon políticamente para materializar este proyecto. Consciente de que la mayoría de los 10 u 11 millones de inmigrantes indocumentados son mexicanos y del resto de los países latinoamericanos, el Papa pidió a los legisladores estadunidenses enseñar a sus hijos y a las nuevas generaciones “a no darle la espalda a nuestros vecinos y a todo lo que hay alrededor de nosotros”. Varios de los 435 representes y 100 senadores, optaron por no asistir a la sesión plenaria en protesta a las posiciones que asume el Papa en temas como la migración. En el Congreso estadunidense han tildado al Papa de ser un hombre de izquierda y anticapitalista. En su mensaje en el Capitolio, con excepción del tema migratorio, el Papa no tocó temas con los que no coinciden muchos de los congresistas estadunidense. Uno de los temas que no mencionó en su discurso ante el Congreso fue el embargo económico impuesto a Cuba hace más de 50 años, como parte del proceso del restablecimiento o normalización de las relaciones entre los dos países. Francisco, tampoco habló del acuerdo entre la comunidad internacional e Irán, para garantizar que este país desarrolle un programa de armas nucleares bajo la supervisión de las Naciones Unidas. La mayoría de los legisladores estadunidenses se oponen en este momento a levantar el embargo económico a Cuba, así como a ratificar el acuerdo de verificación nuclear de los programas que desarrolla con fines económicos. El Papa agradeció la invitación para hablar ante el Congreso, “en la tierra de los libres y valientes”; ganándose el aplauso de los legisladores que asistieron al evento histórico. Siempre hablando de una “responsabilidad social”, les recordó a los congresistas que siempre tienen que defender la dignidad de sus constituyentes. “Para construir una mejor futuro se deben compartir los valores fundamentales”, matizó el Papa. Con sutileza, el jerarca católico, habló al Congreso del problema del calentamiento global, de la violencia, de la discriminación y racismo; del aborto, del matrimonio entre personas del mismo sexo, de la venta de armas, de la política exterior intervencionista y de la abolición de la pena de muerte. Asimismo, pidió atención especial para cualquier tipo de “fundamentalismo”, evitando que la violencia sea punto de partida para más violencia; pero siempre respetando la libertad de credo y las libertades de todos los ciudadanos de la tierra. “Debemos confrontar cualquier forma de polarización”, advirtió el Papa a los congresistas. El mensaje de Francisco al Congreso federal estadunidense, fue sin duda uno de los más esperados durante su visita a Estados Unidos, que concluye este domingo en Filadelfia, Pensilvania. Después de su discurso en el Capitolio, Francisco se reunió con pobres e indigentes en un centro de caridades católico en la capital estadunidense para inmediatamente después dirigirse a Nueva York, para hablar ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La reunión de Francisco con el presidente Barack Obama, en la Casa Blanca, el miércoles pasado, y su discurso este jueves en el Capitolio, se destacaron por su contexto de justicia social y por hacer encomios a abordar asuntos de política interna e internacional, con un tono más humanitario y con la idea de evitar guerras a favor de la paz.

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