Narcotráfico, "una guerra asumida y pobremente combatida": Papa ante la ONU

viernes, 25 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Abuso de poder, exclusión, medio ambiente, armas nucleares y narcotráfico fueron los temas centrales que abordó el Papa Francisco ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su cuarto día de visita a Estados Unidos. Francisco llegó alrededor de las 8:20 hora local a la sede principal de la ONU, donde fue recibido por el titular del organismo, Ban Ki-moon, su esposa Yoo Soon-taek y Emile y Maxime Antoine Laberge, de siete y seis años, hijos de un miembro de la misión de paz de la ONU en Haití fallecido en el terremoto del 2010. En un discurso que se prolongó por 40 minutos, el líder de la Iglesia católica habló sobre el narcotráfico y la corrupción que, dijo, no siempre es explícita pero “silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas”, y es una clase de guerra que viven muchas sociedades. “Una guerra 'asumida' y pobremente combatida”, criticó Francisco. Además, apuntó el narcotráfico va a acompañado de trata de personas, lavado de activos, tráfico de armas, explotación infantil y otras formas de corrupción. Esta última, agregó, ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, “generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones”, dijo. En el tono crítico que ha mantenido durante su visita, el Papa ocupó la tribuna del órgano internacional para llamar a los países en desarrollo a evitar el abuso a través de una sumisión “asfixiante” a sistemas crediticios que crean mayor pobreza, exclusión y dependencia. “La experiencia de estos 70 años (de la ONU) muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos siempre es necesario, progresando hacia el objetivo único de conceder a todos los países sin excepción una participación e incidencia real y equitativa. “Esta necesidad de una mayor equidad vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayuda a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo”, advirtió el Papa en un discurso pronunciado en español. Los organismos financieros internacionales, abundó, deben velar por el desarrollo de los países y “la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que lejos de promover el progreso someten a los poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”, sentenció. También se pronunció respecto del significado del poder: “La justicia es un requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. La limitación del poder es una idea implícita en el concepto de Derecho, dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia”. Dar a cada uno lo suyo, abundó, significa que “ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y los derechos de otras personas singulares”. Luego hizo referencia al tema del medio ambiente y los excluidos, uno de los temas centrales de su encíclica Laudato si. Al respecto dijo que para todas las creencias religiosas el medio ambiente es un bien fundamental y el abuso y destrucción del mismo van acompañados “por un imparable proceso de exclusión” económica y social. “Un afán egoísta de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos (naturales) como de excluir a los débiles”, advirtió el argentino de 78 años y alertó sobra las consecuencias del abuso de los recursos materiales disponibles, como la exclusión de los débiles y con menos habilidades. “La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente”, subrayó. Y en el caso de los pobres, añadió, sufren exclusión por triple motivo: “Son descartados por la sociedad, son obligados a vivir de descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias de los abusos del ambiente”. Ante ese panorama, urgió a los gobierno del mundo a garantizar a su sociedad “el acceso efectivo, práctico e inmediato (...) a una vivienda propia, un trabajo digno y una alimentación adecuada y agua potable, libertad religiosa, y libertad de espiritual y educación”. El Papa confió en que en la próxima Conferencia de Paris sobre Cambio Climático se logren acuerdos “fundamentales y eficaces” pero también pidió a los participantes “pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica”. La crisis ecológica junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, advirtió el pontífice, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. “Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición del lucro y el poder debe ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre”, subrayó. A ello sumó las guerras que, dijo, son la negación de todos los derechos y “una dramática agresión al ambiente”, por lo que consideró que si se quiere un verdadero desarrollo humano integral “se debe continuar incansablemente en evitar la guerra entre las naciones y los pueblos”. Además se pronunció por una total prohibición de armas nucleares pues la amenaza de destrucción mutua, constituye un “fraude a toda la construcción de Naciones Unidas”. La existencia de una ética y un derecho basados en esa amenaza, dijo, en la práctica harían que la ONU existiera “por el miedo y la desconfianza”. “Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el acuerdo de no proliferación, hacia la prohibición de estos instrumentos”, dijo para luego elogiar el acuerdo nuclear de las potencias con Irán. “Es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho ejercido con paciencia. Hago votos para que el acuerdo sea eficaz y dé los frutos deseados para todas las partes implicadas”, señaló. Francisco advirtió que la ONU podrá servir a futuro sólo “si los representantes de los estados dejan intereses sectoriales e ideologías, y buscan el bien común”. Luego bendijo a todos los presentes y concluyó su discurso en medio de una larga ovación.

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