Daniel Ortega se reelige como presidente de Nicaragua en cuestionadas elecciones

lunes, 7 de noviembre de 2016
MANAGUA, (apro).- Daniel Ortega fue reelecto ayer en Nicaragua para un tercer periodo presidencial continuo con el 71.3% de los votos, durante un proceso cuestionado porque no hubo observación electoral, y en el que no participaron las fuerzas opositoras debido a que fueron inhibidas cinco meses atrás mediante una sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Los datos del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua ofrecidos a las 11:00 p.m. del domingo dan la victoria a Ortega con el 21% de las actas de votación escrutadas. La segunda fuerza política, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), obtuvo el 17.4% de los votos y los restantes cuatro partidos políticos obtuvieron el 12.3%. En la contienda participaron 16 partidos políticos en seis casillas electorales. En Nicaragua estaban convocados para votar 3.8 millones de personas en 14 mil 581 Juntas Receptoras de Votos (JRV) a nivel nacional, sin embargo, estas en su mayoría lucieron vacías durante los comicios, que duraron entre las 7:00 y las 18:00 horas del domingo. En algunos casos los cierres se extendieron hasta las 19:00 y 20:00 horas. Oficialmente, el CSE reportó que el nivel de abstención rondó el 35%. Sin embargo los opositores congregados en el Frente Amplio por la Democracia (FAD) calculan que más del 70% de la población no votó. El país centroamericano presenció una elección atípica, en la que el principal candidato, el presidente Daniel Ortega, nunca asistió a un mitin político para promover su candidatura, la séptima desde 1984, cuando se convirtió en presidente por primera vez. Este será su cuarto mandato. Esta es también la primera elección en la que no participan observadores electorales. El CSE invitó a un equipo de expertos al que denominó acompañantes electorales, que son mínimos en cantidad y visitan los centros de votación que el árbitro electoral le indica. En palabras de Daniel Ortega, los observadores son “sinvergüenzas”. Así lo dijo en junio de este año durante un acto público. “Aquí se acabó la observación, que vayan a observar a otros países”, agregó. Ayer, luego de votar junto a su esposa y ahora vicepresidenta, Rosario Murillo, en el Centro de Votación 409 de Managua, subió a una tarima llena de plantas y de banderas azul y blanco, y dijo refiriéndose a los acompañantes electorales: “Todos ellos (están en el país) para acompañar cómo se desarrollan las elecciones, pero ninguno de ellos ha venido ni siquiera con la intención de suplantar a las autoridades electorales, ninguno de ellos ha venido con la intención de contar los votos". Ortega, quien contribuyó a derrocar a la dinastía somocista en 1979, es señalado de querer instaurar otra dinastía porque escogió a su esposa como compañera de fórmula y ha delegado en ella funciones que le corresponden ejercer. “Este proceso ilegítimo ha sido rechazado por la mayoría de los nicaragüenses, que trabajamos unidos para desenmascarar esta farsa y debemos seguir trabajando unidos para alcanzar la sociedad que aspiramos, con derechos, libertad, respeto, justicia, verdaderas elecciones, democracia y oportunidades”, expresó la FAD a través de un comunicado emitido la noche de ayer. Previo a los comicios, bajo la consigna de “yo no boto mi voto” la FAD llamó a abstenerse de participar en los comicios, calificados por la oposición como “una farsa electoral”. El diario La Prensa reportó que varias urnas fueron quemadas en Nueva Guinea, un departamento empobrecido y alejado del país que sería afectado por la construcción del canal interoceánico, y de acuerdo con varios despachos periodísticos, en algunas JRV, el CSE acreditó a militantes sandinistas como fiscales opositores. No obstante, en general los comicios se desarrollaron con tranquilidad. Según el Consorcio Panorama Electoral, conformado por cuatro organizaciones de la sociedad civil y que desplegó 450 miembros a nivel nacional pese a la prohibición de observar, entre los incidentes críticos más frecuentes reportados por los observadores estaban la intimidación, amenazas y acoso. “Entre todos los incidentes reportados se destaca que la mayoría de los agresores involucrados en los mismos han sido identificados como simpatizantes del FSLN y las victimas más comunes han sido votantes y representantes de la sociedad civil”, señalaron en un comunicado emitido a la noche de ayer 6 de noviembre. Advierte que sus miembros “pudieron constatar que casi todos los centros de votacio?n que observamos estaban funcionando y que los ciudadanos podi?an movilizarse libremente por el a?rea”. Al árbitro cuestionado Desde las elecciones municipales de 2008, el CSE ha sido cuestionado y señalado de fomentar y cometer fraude electoral a favor del Frente Sandinista. El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), que reúne a los principales empresarios del país, manifestó en junio de este año su preocupación alrededor de la imagen que tiene este poder del Estado. “En la víspera de un nuevo periodo electoral no podemos ignorar que venimos de procesos electorales cuestionados de legitimidad, que afortunadamente no desembocaron en crisis políticas severas e irreversibles, pero que afectaron la imagen electoral de nuestro país. Lo cual nos impone la obligación a todos los ciudadanos y Poderes del Estado a actuar con responsabilidad bajo el marco de la Constitución y las leyes, es decir, con legalidad en este proceso electoral de noviembre próximo”, expresaron en un comunicado. En iguales términos se pronunció la Iglesia Católica. En junio los obispos nicaragüenses emitieron una carta pastoral en la que expresaron “que para nosotros sigue siendo válido lo que en mayo del 2014 le pedimos al señor presidente: garantizar para este año 2016 un proceso electoral presidencial absolutamente transparente y honesto, en el que brille sin ningún tipo de duda, la voluntad popular; con un sistema que garantice a cada nicaragüense su cédula en tiempo y forma antes de las elecciones y con un proceso electoral abierto a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”. No ocurrió así. En cambio, el CSE invitó a 120 personas, entre ellas seis expresidentes latinoamericanos. El exmandatario salvadoreño Mauricio Funes, quien obtuvo un asilo político en Nicaragua y está siendo acusado en su país por delitos de corrupción durante su gestión, fue uno de los denominados invitados electorales junto con los expresidentes Manuel Zelaya, de Honduras y Fernando Lugo, de Paraguay. En ese sentido, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, uno de los jerarcas católicos con mayor presencia mediática, anunció ayer las razones por las que no votó. “Yo este proceso electoral lo he analizado, lo he seguido en detalle, este domingo he tomado mi decisión. No he ido a depositar mi boleta y no por abstencionismo sino por responsabilidad y amor a Nicaragua. Yo no podía prestarme a ser parte de un juego que considero no respeta la voluntad nicaragüense y que no le trae ningún bien a Nicaragua”, dijo Báez ante los periodistas. De acuerdo con el reporte del Consorcio Panorama Electoral, previo a los comicios hubo una falta de transparencia y competencia real. Aunque no fue acreditado como observador del proceso, Consorcio Panorama Electoral emitió varios informes sobre los comicios, destacando que durante la campaña electoral el partido gobernante Frente Sandinista “utilizo? vehículos del Estado y los edificios pu?blicos” para hacer propaganda. Una delegación de la OEA se encuentra en Nicaragua desde el cinco de noviembre como parte de los acuerdos a los que llegó el gobierno de Ortega con este organismo, con el que emprenderá un diálogo. No llegaron en calidad de observadores. Son tres funcionarios que tampoco pueden dar declaraciones a los medios. Está previsto que el primero de diciembre arribe a Managua el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

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