Éxodo a Canadá para huir de Trump: mucho ruido y pocas mudanzas

miércoles, 21 de diciembre de 2016
MONTREAL, Canadá (apro).- Desde que Donald John Trump obtuvo la candidatura republicana a la Presidencia de Estados Unidos, miles de ciudadanos de aquel país señalaron que se mudarían a suelo canadiense si el magnate vencía en los comicios. Tras el triunfo de Trump, este deseo de cambiar de residencia ha sido expresado con mayor fuerza. Incluso, figuras de la cultura y el espectáculo, como la cantante Barbra Streisandy el escritor Stephen King, manifestaron públicamente sus planes de hacer maletas para vivir al norte de la frontera estadunidense. La cercanía geográfica, las semejanzas culturales, un ambiente caracterizado por la tolerancia y un sólido modelo de protección social son factores que han llamado la atención de muchos estadunidenses a propósito de Canadá. Además, el país de la hoja de arce ha gozado de una imagen de tierra hospitalaria, como cuando recibió a cientos de jóvenes de Estados Unidos que se negaron a pelear en Vietnam. El estilo y las acciones políticas del primer ministro Justin Trudeau, basados en el consenso, el libre comercio y el multilateralismo, chocan de frente con lo indicado por Trump en mítines y debates. Diversos medios internacionales señalaron que Canadá podría fungir como nuevo lugar de residencia para muchos estadunidenses desencantados por el resultado de la elección presidencial. Además, voces canadienses han contribuido con este panorama. Empresas de mudanzas, como Déménagement Le Clan Panneton, han promocionado generosos descuentos para los que deseen instalarse en Canadá. El ramo inmobiliario también ha señalado las ventajas de esta ola migratoria. En declaraciones al diario Toronto Star, Phil Soper, presidente de Royal LePage, señaló que los compradores del sur de la frontera pueden sentirse atraídos por la estabilidad canadiense. Esta idea, sin embargo, no es generalizada, ya que algunos analistas económicos subrayan que los detentores de dólares estadunidenses pueden inflar aún más la burbuja inmobiliaria en ciudades como Vancouver y Toronto. Un caso que rebasó la esfera del humor ocurrió en Cap Breton, Nueva Escocia. Cuando Trump se apoderó de la investidura republicana, un animador de radio de esta población lanzó una página de internet para invitar a los estadunidenses a instalarse si el neoyorquino se convertía en presidente. Dos millones de personas visitaron la página en busca de información sobre este territorio poco habitado. Otra página web, llamada Maple Match, promete encontrar parejas canadienses para los estadunidenses que se muden. Además, un día antes del triunfo de Trump en los comicios, Denis Coderre, alcalde de Montreal, publicó en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje en clave de sorna: “Si gana Donald, construiré un muro y le enviaré la factura”. Sin embargo, hasta el momento este publicitado éxodo dista de ser un asunto real. También hay que agregar que existen políticas migratorias en Canadá que dificultan que pueda tratarse de un fenómeno masivo. Búsquedas en internet y cifras reales De acuerdo con información hecha pública por Simon Rogers, editor de datos de la compañía Google, las búsquedas sobre cómo emigrar a Canadá desde Estados Unidos aumentaron considerablemente cuando Trump comenzó a imponerse con vigor en las primarias republicanas, superando en 350% los resultados habituales de esta pesquisa. La misma noche en que se conoció la victoria del millonario en la elección presidencial, la página de internet del Ministerio deInmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá se colapsó debido a un gigantesco número de visitas, además de que la etiqueta #movingtoCanada fue una de las más utilizadas en las redes sociales. Sin embargo, Rogers y otros expertos señalaron que no se trató de la primera vez en que internet vivió un alto tráfico como producto de los comicios estadunidenses. Ejemplo de ello es que en noviembre de 2004, luego de la reelección de George W. Bush, una consulta realizada por muchos usuarios fue también cómo mudarse a Canadá. Según datos del Ministerio deInmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá, en 2004 el número de estadunidenses que se instalaron en suelo canadiense fue de seis mil 990. Un año después, la cifra llegó a ocho mil 394. De este modo, aumentó el número de residentes de Estados Unidos, pero no en la proporción que vaticinaba la actividad en el ciberespacio por la reelección de Bush. En 2001, cuando el texano inició su primer mandato, cinco mil 604 estadunidenses se mudaron a Canadá; en 2002, esta cifra incluso bajó a cuatro mil 948. Cabe destacar que eran años en los que la fuerza de internet no alcanzaba las dimensiones actuales, pero también se comentaba entre muchos ciudadanos que el destino natural sería Canadá para huir de los planes del republicano. Entre enero y septiembre de este año, cinco mil 435 estadunidenses han solicitado la residencia permanente, un incremento de 7% respecto a los mismos meses del año pasado. Sonia Lesage, portavoz del Ministerio deInmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá, informó a Apro que las cifras sobre los tres meses restantes de 2016 se conocerán en el primer trimestre de 2017, de acuerdo con lo que dicta la ley canadiense. “En cada elección, las personas juran que si su candidato no gana, se mudarán a Canadá. Si hubiera sido así durante las últimas décadas, habría más habitantes en Canadá que en Estados Unidos”, señaló Justin Trudeau en los momentos en que la popularidad de Trump comenzaba a dispararse respecto a sus contrincantes republicanos. Consultado por Apro, Roland Paris, profesor en la Escuela de Asuntos Políticos e Internacionales de la Universidad de Ottawa, coincidió con la opinión del primer ministro: muchos eventos políticos de envergadura en Estados Unidos han generado predicciones sobre la llegada de un gran número de sus ciudadanos a Canadá, aunque con escasos resultados. Sonia Lesage aclaró a este medio que no existe un programa específico para atender a los ciudadanos estadunidenses que quieran mudarse a Canadá a raíz de la elección de Trump. “Las personas reciben igual trato y deben cumplir con los mismos requisitos migratorios, independientemente de su país de origen”, manifestó. Requisitos y cuotas La idea de que un ciudadano estadunidense puede mudarse a Canadá en poco tiempo, como se proyecta en redes sociales, es equivocada. Un representante de la firma BCM Immigration (ubicada en Montreal), explicó a Apro que hay tres maneras de obtener la residencia permanente. La primera es por medio de una solicitud de refugio, en donde hay que probar que existe un riesgo para la persona por motivos específicos. La segunda es el reagrupamiento familiar y la tercera es la solicitud como trabajador calificado, donde se evalúan aspectos como la formación académica, la experiencia laboral, la lengua y la edad. Los trámites no se realizan por ende de manera presurosa; es necesario esperar un tiempo mínimo de dos años. Así, podría darse el caso de que un estadunidense reciba la residencia permanente al momento de que arranquen las primarias de la próxima elección presidencial en su país. Otra opción para residir en Canadá es obtener un permiso de trabajo a través de una oferta laboral, aunque es necesario probar que un ciudadano canadiense o un residente permanente no pueden ocupar dicho puesto. Asimismo, existe un programa específico para atraer a inversionistas, a condición de que, entre otros criterios, estén dispuestos a invertir un mínimo de dos millones de dólares canadienses y cuenten con un patrimonio - obtenido de manera legal- de por lo menos 10 millones. El mismo representante de BCM Immigration señaló que pese a que la compañía ha recibido más peticiones de información por parte de ciudadanos estadunidenses, esta cifra no ha representado un aumento significativo respecto a las de otros años. De acuerdo con la cadena CBC, las compañías del mismo rubro en otras ciudades canadienses hablan también de mayores contactos por el momento, pero no necesariamente de una suma exponencial en cuanto al número de gestiones oficiales. Además de los trámites, otro factor que dificultaría un éxodo masivo de estadunidenses a Canadá es la cuota impuesta por la administración Trudeau para los nuevos llegados. En 2017, el gobierno tiene contemplado recibir a un máximo de 300 mil personas y dentro de este número se ubican refugiados, individuos bajo reagrupamiento familiar y trabajadores calificados. Las cifras y las tareas burocráticas no juegan a favor de los estadunidenses deseosos de mudarse a Canadá. Al margen de lo que ocurra con esta migración, la relación entre estos países puede verse afectada considerablemente con la llegada de Trump a la Presidencia. En ambos lados de la frontera, la agenda del nuevo presidente podría dejar una impronta de importancia. Estrecha relación Pocos meses después de haberse convertido en primer ministro, Justin Trudeau manifestó que Trump no era el candidato idóneo para las buenas relaciones de su país con Estados Unidos. Sin embargo, conforme avanzó la campaña, pasó a referirse al millonario de forma indirecta, como cuando mencionó en su intervención ante la Asamblea General de la ONU que los populismos y los discursos divisorios no marcaban un buen camino. Un día después de la victoria de Trump, el político liberal expresó en un evento en Ottawa que buscará trabajar estrechamente con el nuevo presidente de Estados Unidos para asegurar el bienestar de ambos países y del mundo entero. Horas más adelante, invitó a Trump a realizar una visita a Canadá. Algunos datos muestran la magnitud de la relación entre Estados Unidos y Canadá. Ambos países comparten la frontera más larga del mundo y, de acuerdo con información oficial del gobierno canadiense, son los más importantes socios comerciales del orbe (intercambiaron más de 670 mil millones de dólares en bienes y servicios en 2015). Además, cerca de 75% de las exportaciones canadienses tuvieron como destino Estados Unidos el año pasado. También, junto con México, integran el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acuerdo que Trump ha prometido modificar una vez que llegue a la Presidencia. Para Roland Paris, profesor en la Universidad de Ottawa, el punto más importante para Justin Trudeau en su relación con Estados Unidos es justamente la defensa del TLCAN, donde deberá subrayar las virtudes del tratado y generar un marco de confianza que facilite la circulación de mercancías. En esta tarea, comentó, Trudeau tendrá que buscar un mayor acercamiento con México, aprovechando el buen ambiente entre ambos países en los últimos tiempos. Pero no todo es comercio. La administración de Trudeau ha movido piezas para reinsertar a Canadá en la lucha contra el cambio climático (problemática negada por el estadunidense) y para participar con mayor ahínco en los organismos internacionales. La visión de Trump tiende más a procederes unilaterales. Hasta el momento, no se vislumbra el éxodo estadunidense hacia Canadá que se esperaba con la llegada de Trump a la Presidencia. Es posible que aún sea muy temprano para constatarlo o puede que jamás ocurra. No obstante, el triunfo del millonario hace suponer que sus planes tendrán impacto en ambos lados de la frontera.

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