Hospitalizan a esposa del dictador Augusto Pinochet

viernes, 11 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- María Lucía Hiriart Rodríguez, viuda del dictador chileno Augusto Pinochet, fue internada en el Hospital Militar de Santiago por problemas de salud. Fuentes médicas precisaron que Hiriart, de 93 años de edad, ingresó la noche de ayer al centro asistencial ubicado en la comuna de Peñalolén, en el sector oriente de Santiago. Según radioemisoras locales, la mujer habría experimentado un cuadro respiratorio, probablemente una neumonía, por lo que se le practicaron exámenes para determinar el tratamiento a seguir. En 2013 se publicó un libro sobre la esposa del dictador chileno, ‘Doña Lucía. La biografía no autorizada’, donde la autora Alejandra Matus asegura que la viuda de Pinochet fue quien lo impulsó a traicionar al presidente Salvador Allende, desesperada porque al lado del general no tenía el nivel de vida al que la habían acostumbrado sus progenitores. Lucía Hiriart Rodríguez fue quien convirtió “a su rústico marido en el hombre más poderoso de Chile (…) Él, más que sus hijos y ninguna otra obra, es su auténtica creación”, destaca el libro de la periodista el pasado 8 de noviembre de 2013 en la Feria Internacional del Libro de Santiago. En entrevista con Proceso, Matus subrayó entonces el importante papel que jugó Hiriart en la vida de Pinochet y en la historia de Chile, rol que –según su parecer– había sido insuficientemente estudiado. En relación con la influencia que habría tenido esta mujer en convencer a Pinochet de unirse al golpe militar contra el presidente Salvador Allende, la periodista señaló que “su incidencia consistió en apoyar a su marido en este paso de traición”. Sobre ese punto, en ‘Doña Lucía’ se relata que a comienzos de 1974 los chilenos pudieron ver por las pantallas de Televisión Nacional de Chile la versión de Hiriart: “Me costó convencer a Augusto, pero al final lo terminé por convencer. ‘Mira Augusto, yo no sé hasta cuándo los militares van a seguir aguantando a estos rotos (pobres). ¿No te das cuenta de lo que significa el desabastecimiento? ¿No te das cuenta de las colas? ¿Dónde tienes puestos tus pantalones? ¿Me lo puedes decir?’”. En su libro Matus apunta que “al finalizar el primer semestre del nuevo régimen era imposible contener el protagonismo de la esposa de Pinochet”. Ella construyó su propio núcleo de poder con la creación del voluntariado femenino Cema (Centro de Madres), que reprodujo la estructura jerarquizada del Ejército –donde ella era la mandamás– y llegó a tener 35 mil voluntarias y casi 1 millón de socias. Las voluntarias –sostén de la organización– eran reclutadas en forma casi obligatoria entre las esposas de oficiales de las fuerzas armadas y funcionarios del Estado. La negativa de una a participar en el Cema implicaba truncar la carrera de su marido. Según Matus, la esposa de Pinochet “asumió el papel de celadora de la conducta moral de los integrantes no solamente del ejército, sino de ministros, asesores, alcaldes”. Agregó: “Si ella tomaba conocimiento de que uno de ellos había sido infiel a su mujer, exigía su remoción inmediata sin importar ninguna otra consideración”.

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