Rob Ford, el alcalde del escándalo… y la popularidad

viernes, 25 de marzo de 2016
MONTREAL (apro).- Pocas veces un alcalde ha obtenido tanta atención internacional como la que tuvo Rob Ford durante su mandato en Toronto entre 2010 y 2014. Ford nunca organizó unos Juegos Olímpicos; tampoco se quitó saco y corbata para socorrer a las víctimas de un atentado. En realidad, estuvo constantemente entre reflectores por una larga sucesión de escándalos. También por la gran popularidad de la que disfrutó entre miles de electores a pesar de sus desenfrenos y altercados. Ford murió el pasado martes 22 luego de una lucha contra un cáncer abdominal. Detestado como pocos políticos en la historia canadiense, Rob Ford también acumuló un considerable grupo de seguidores que lo apoyó sin titubeos. En redes sociales y medios de comunicación, ciudadanos y políticos han señalado las virtudes de Ford al describirlo como una persona trabajadora, sencilla y leal. Sin embargo, tanto sus cualidades como sus atinos como alcalde de la más importante ciudad de Canadá siempre fueron eclipsados por sus no pocos escándalos. “Ford amaba intensamente Toronto y prestaba ayuda a la gente sin titubeos. El problema siempre fue su personalidad autodestructiva y su modo enfermizo de mentir”, señala a Apro Peter Loewen, profesor de ciencia política de la Universidad de Toronto. La humildad, las reformas para aligerar el tránsito vehicular, la solidaridad y las mejoras en el sistema de recolección de basura son poca cosa al compararlas con pipas para fumar crack. De los suburbios a la alcaldía Nacido en 1969 en Etobicoke, aglomeración del oeste de Toronto, Robert Bruce Ford creció en una rica familia gracias a las imprentas propiedad del padre. Fue el cuarto de los cinco hijos de Douglas Ford y Diane Campell. La buena posición económica de Rob y sus hermanos no los mantuvo a salvo en la adolescencia de problemas de alcohol, drogas y comportamientos violentos. El futuro alcalde se distinguió en el instituto por su agresividad ante los colegas, el consumo de cerveza, cannabis y cocaína y, de igual manera, por sus buenas actuaciones en el equipo de fútbol americano. Ford comenzó la carrera de ciencia política en la Universidad Carleton de Ottawa, pero después de un año volvió a su ciudad para laborar en las imprentas familiares. En el año 2000, contrajo nupcias con Renata Brejniak, su novia de muchos años, y meses después decidió seguir los pasos políticos de su padre, quien había fungido como miembro de la Asamblea Legislativa de Ontario de 1995 a 1999. Sin embargo, Rob Ford se decantó por la política municipal, ocupando el puesto de concejal en Toronto de noviembre de 2000 a octubre de 2010, representando a su natal Etobicoke. Desde sus primeros años en el cabildo Ford se distinguió por su gusto por la polémica y por sus ataques a los políticos de izquierda. También desde ese tiempo era ampliamente conocido su consumo desmedido de alcohol. Meses antes de estrenarse como concejal, fue detenido por conducir en estado de ebriedad. Llevaba de igual manera mariguana en los bolsillos. No le quedó otra opción que realizar algunas horas de trabajo social y disculparse públicamente, en algo que convertiría en costumbre: minimizar el incidente y prometer cambios de comportamiento. En 2002 ocupó los titulares en la prensa debido a sus declaraciones en las reuniones municipales, donde lo mismo criticaba los gastos de la alcaldía en campañas de concientización del VIH que arremetía contra los concejales que deseaban aumentar el número de albergues para indigentes. También dejó escapar chistes y comentarios de mal gusto sobre los homosexuales y respecto a varios grupos étnicos. En abril de 2006, Ford –bajo los efectos del alcohol- agredió verbalmente a una pareja en pleno partido de hockey sobre hielo de los Maple Leafs. La policía tuvo que intervenir invitando al político a abandonar el recinto. En marzo de 2008, la esposa de Ford lo acusó de violencia doméstica, aunque las autoridades desestimaron los cargos. El 25 de marzo de 2010, Ford anunció en un modesto café su candidatura a la alcaldía de Toronto. Al principio, miles de ciudadanos tomaron con humor el proyecto del político, pero poco a poco Ford fue subiendo en las encuestas hasta que su triunfo se volvió irreversible. En las elecciones de octubre del mismo año venció con el 47% de los votos. El éxito electoral de Ford tuvo razones específicas. El político se benefició en primer lugar de la fusión que el gobierno provincial conservador realizó en Toronto en 1998, uniendo a la ciudad con cinco distritos vecinos. Con esta modificación, una considerable base de votantes provenientes de los suburbios pudo mostrar su fuerza en las urnas. La mayoría de ellos creía en Rob Ford. Esta gente es conocida como “Ford Nation”, título tomado de un programa de televisión conducido por el propio Ford y por su hermano Doug. Ambos hermanos animaron también, entre 2012 y 2013, la emisión radiofónica “The City with Mayor Rob Ford”. La “Ford Nation” está integrada por barrios de clase trabajadora, con poca diversidad étnica y donde se apreciaba mucho el estilo directo de Ford. Sin embargo, el aspecto fundamental de la campaña tuvo que ver con el dinero. Los asesores de Ford se dieron cuenta que la mayor preocupación entre los electores eran los gastos del gobierno. Así, pusieron en marcha una estrategia basada en las promesas de recortar impuestos -tales como la tasa de tenencia vehicular y de la venta de propiedades inmobiliarias-, en reducir al personal de la alcaldía y en vigilar con lupa cada dólar de los contribuyentes. Algunos analistas señalaron en ese entonces que la fórmula empleada por Ford podría bien describirse como “populismo libertario”. Aunque las ideas de Ford y sus políticas en Toronto nunca fueron la principal materia de atención dentro y fuera de Canadá. Crack en video El primero de diciembre del 2010, Rob Ford tomó posesión como alcalde de Toronto. Sus primeras propuestas fueron aplaudidas y criticadas por igual, pero nadie estaba al tanto de la tormenta que se avecinaba por otras razones. Durante las mañanas, Ford asistía con puntualidad a las reuniones en el cabildo, pero por las noches ciudadanos y turistas lo veían con frecuencia deambulando por el centro de la ciudad, completamente borracho. El equipo de Ford mostraba cada vez mayor preocupación. Sarah Thomson, antigua candidata a la alcaldía de Toronto, acusó a Ford de tocamientos y de violencia verbal durante un acto oficial. La policía desechó la investigación. Pero el escenario iba a empeorar aún más: en mayo de 2013, el diario Toronto Star informó que existía un video en donde se veía a Ford consumiendo crack con algunos pandilleros. Los periodistas buscaron los comentarios del alcalde al respecto. El político sólo declaró que dicho video no existía. Una columnista también del Toronto Star publicó que el alcalde había movilizado a varios de sus allegados para conseguir la grabación a toda costa. Finalmente, la policía obtuvo el video y, en efecto, la mayor figura pública de la ciudad aparecía fumando el derivado de la cocaína. En noviembre de 2013, más de seis meses después de que se hizo pública la existencia del video, Ford reconoció ante los medios que había fumado crack, aunque declarando que lo había hecho sólo por estar ebrio. Los adversarios de Ford, de por sí enfurecidos por la elección del político, no escondían su rabia por el comportamiento del alcalde. Sin embargo, una encuesta realizada días después de la confesión indicaba que el 49% del electorado lo apoyaba. Después de todo, Ford triunfó en las urnas no a pesar de sus excesos sino, en cierta medida, gracias a que éstos siempre fueron públicos, declarándole la guerra a la rectitud política. Los concejales buscaron remover al alcalde pero sin éxito. Las leyes canadienses no lo permiten a menos que el jefe municipal sea condenado por un crimen, algo que nunca sucedió con Ford. El alcalde prosiguió con sus actividades, pero sin que dejaran de aparecer videos de sus borracheras, en algunos de estos insultando a oponentes políticos con frases cargadas de violencia. En abril de 2014, el diario The Globe and Mail difundió fotografías extraídas de un nuevo video en donde se veía a Ford fumando otra vez crack, aunque en esta ocasión en casa de su hermana. La situación resultaba ya insostenible, pero el alcalde no renunció. Ford anunció que abandonaría el cargo durante dos meses para someterse a un tratamiento de rehabilitación. También declaró que se presentaría a la reelección. El cáncer Tras su paso por un centro de rehabilitación, Ford retomó su trabajo en la alcaldía de Toronto y en horas posteriores concedió una entrevista a la televisión pública canadiense. Por enésima ocasión el alcalde ofreció disculpas a la ciudadanía, aceptó haber consumido en el pasado todo tipo de drogas (heroína, hongos alucinógenos, crack, cocaína), subrayó que sus malos comportamientos sólo se explican por sus dependencias y que en realidad es una persona muy distinta a lo que videos y fotografías mostraron. Ford se involucró con tesón en su campaña para buscar la reelección. Recorrió barrios enteros, aunque sufriendo por momentos los reclamos de diversos ciudadanos, hartos de ver que su alcalde de aquel entonces era una celebridad mundial pero no por las mejores razones. El 10 de septiembre de 2014, las cosas dieron un giro inesperado: Rob Ford informó que le había sido detectado un tumor en el abdomen y que por dicha razón abandonaba la campaña. Unos días después, los médicos comunicaron que se trataba de un tumor cancerígeno. Doug Ford tomó la estafeta, ocupando la candidatura abandonada por su hermano. A pesar de que Rob Ford comenzó un tortuoso tratamiento contra su enfermedad, anunció que se presentaría como candidato a concejal, una vez más, por su natal Etobicoke. Los problemas con la bebida y las drogas también han acompañado a Doug Ford, pero consiguió liberarse de sus dependencias hace dos décadas, luego de varias visitas a centros de desintoxicación. El 27 de octubre de 2014, John Tory triunfó en las urnas con un 40.3% de los votos, convirtiéndose así en alcalde de Toronto. Doug Ford se ubicó en la segunda posición, con un 33.8% según las cifras oficiales. Como era de esperarse, Rob Ford fue elegido como concejal para representar a Etobicoke en el cabildo de Toronto, sacándole 47 puntos de ventaja a su más cercano perseguidor. En los últimos meses, la salud de Rob Ford fue empeorando, por lo que abandonó su cargo y se sometió a diversos tratamientos. Finalmente, el pasado martes 22 sucumbió a la enfermedad. Algunos medios han señalado que la denominada “Ford Nation” ha encontrado en Doug Ford a un líder capaz de llevarlos de nueva cuenta al triunfo. Peter Loewen, politólogo de la Universidad de Toronto piensa sin embargo que esta victoria sería poco probable, ya que Doug Ford no se caracteriza por presentar propuestas llamativas y tampoco cuenta con la conexión emocional del fallecido hermano con los votantes. Al menos Doug Ford no figura aún en videos protagonizados por los excesos.

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