Gobierno de Colombia y el ELN iniciarán negociaciones para un acuerdo de paz

miércoles, 30 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Después de casi dos años de diálogos, el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, convinieron iniciar negociaciones para llegar a un acuerdo de paz. Se tiene previsto que en las próximas horas ambas partes hagan el anuncio de las condiciones en que se desarrollarán las negociaciones, desde Caracas, donde los líderes del ELN siempre han encontrado protección. Hace casi dos años que el presidente Juan Manuel Santos autorizó, en plena campaña por la reelección, un diálogo exploratorio para tratar de iniciar un proceso de paz con el ELN similar al que se desarrolla con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De hecho este proceso de paz se considera esencial para el desarrollo del posconflicto colombiano después de más de tres años de conversaciones con las FARC. Con esta guerrilla, la principal del país, el gobierno colombiano tardó seis meses en sentar las bases de las negociaciones y después de más de tres años se encaminan a poner fin al conflicto más antiguo de América Latina. El ELN, que cuenta con unos dos mil miembros nació en 1964 casi a la par de las FARC, con una ideología que mezcla cristianismo, marxismo y nacionalismo radical. Ha estado activo desde el inicio de un conflicto que dejó más de siete millones de víctimas. Su principal fuente de financiamiento es la extorsión y los secuestros, que se cuentan por miles, aunque en los últimos años los vínculos con el narcotráfico han crecido. Las consecuencias de que no prospere un proceso de paz con el ELN preocupan a las autoridades colombianas. Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), las operaciones contra la guerrilla en zonas compartidas con las FARC obstaculizarían la verificación del cese al fuego. Los principales riesgos se concentrarían en aquellas regiones donde operan los frentes más beligerantes, el circuito conocido como ABC (Arauca, Boyacá y Casanare), Norte de Santander, Chocó, Cauca y Nariño y se correría el riesgo de que, en medio de un posconflicto, el ELN alcance un dominio casi completo de los espacios dejados por las FARC. En esas zonas el ELN tiene capacidad operativa para atacar a la Fuerza Pública, la infraestructura minero-energética, reclutar a guerrilleros de las FARC no desmovilizados y competir por la explotación de la minería ilegal y la extorsión a las empresas de hidrocarburos, según el CERAC.

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