Visita Rousseff a Lula da Silva para darle apoyo tras detención

sábado, 5 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, visitó en su residencia a su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, un día después de que fue forzado a declarar ante la Policía Federal por su supuesta participación en la trama de corrupción y lavado de dinero en la causa Petrobras. El encuentro, que duró casi una hora, fue una muestra de solidaridad de la jefa de Estado, quien fue recibida por unos 300 simpatizantes que mantienen una vigilia desde temprano en apoyo a Lula da Silva, en las puertas del edificio, situado en el municipio de Sao Bernardo do Campo, en el área metropolitana de Sao Paulo. Rousseff llegó en un vehículo, con la ventana abajo, y entró en el garaje del edificio. Minutos después, Dilma, Lula y su esposa, Marisa Leticia, se asomaron por el balcón y saludaron a los presentes. Desde allí, con el puño izquierdo alzado, Rousseff saludó a los simpatizantes, quienes portaban banderas, camisetas rojas y coreaban: "Lula, guerrero del pueblo brasileño". Este viernes, el expresidente fue detenido en Sao Paulo después de que la Policía allanara su domicilio y fue llevado a declarar acusado de corrupción y lavado de dinero por el caso del desfalco a Petrobras. Tres horas después el exmandatario abandonó la comisaría, luego de un interrogatorio ante los responsables por la investigación del escándalo de corrupción en Petrobras, y se dirigió a la sede de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT), en el centro de la mayor ciudad brasileña. En un comunicado, la Policía reveló que tenía pruebas de que Lula recibió beneficios ilícitos de un esquema de soborno de la petrolera estatal Petroleo Brasileiro SA (Petrobras), en la forma de pagos y bienes raíces de lujo. Tras dar su testimonio, Luiz Inacio Lula da Silva aseguró en conferencia de prensa que no teme a la justicia, y denunció los intentos de "criminalizar” al Partido de los Trabajadores. Hoy en Brasil, "ser amigo de Lula es algo criminal", se quejó, luego de calificar como "un show mediático" y "un espectáculo de pirotecnia" su detención y posterior liberación, esta mañana, para que declarara sobre el caso Petrobras. "Me sentí prisionero hoy de mañana", dijo Lula en la sede nacional del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en Sao Paulo, y añadió: "Si querían escucharme solo tenían que llamarme, que yo iba, porque no debo y no temo" a la justicia. Por la tarde, Rousseff manifestó su "absoluta inconformidad" con la detención: "Manifiesto mi absoluta inconformidad con el hecho de que un expresidente de la República que, por varias veces, compareció voluntariamente para prestar declaración ante las autoridades competentes, sea ahora sometido a una innecesaria conducción coercitiva para prestar declaración", destacó Rousseff en un comunicado distribuido a la prensa.

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