'No le haría mal a una mosca”, asegura presunto terrorista del sombrero

jueves, 14 de abril de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Mohamed Abrini, el presunto terrorista del sombrero que el día de los atentados en Bruselas llevaba una maleta con una carga explosiva más potente que las dos que estallaron, aseguró que nunca lastimaría a nadie, ni siquiera “le haría mal a una mosca”. En declaraciones a la policía federal belga, a las que tuvo acceso el canal francés BFMTV, Abrini señaló que el objetivo era llevar a cabo un atentado en Francia durante la Eurocopa, pero que la detención de Salah Abdeslam les hizo cambiar los planes y por eso atacaron el aeropuerto de Bruselas. De acuerdo con el presunto terrorista, registrado por las cámaras de la terminal aérea junto a los dos autores del atentado del pasado 22 de marzo, nunca se radicalizó y jamás ha viajado a Siria. Al respecto, una fuente cercana a la investigación de los ataques terroristas dijo en días pasados a CNN que Mohamed Abrini había estado en Siria en 2014, pero los investigadores no saben cuándo regresó a Europa. La Fiscalía Federal belga precisó que la maleta llevada por Abrini, con una carga explosiva más importante que las dos accionadas por Ibrahim El Bakraoui y Naajim Lachraoui –los kamikazes de Bruselas–, fue hallada intacta y posteriormente accionada por los expertos en explosivos de la policía belga, tras la evacuación del aeropuerto. Según Abrini, para escapar de la policía, que lo buscaba tras los atentados de París, en noviembre pasado, se juntó con los hermanos El Bakraoui y con Najim Lachraaoui. Luego de describir a la policía cómo se organizaron los ataques de Bruselas, negó compartir las ideas de los perpetradores afirmó que nunca pensó hacerse explotar, de acuerdo con BFMTV. Señaló que después de la detención de Salah Abdeslam, que les hizo cambiar los planes, fue Ibrahim el Bakraoui quien seleccionó el objetivo: las salas de embarque del aeropuerto de Bruselas con destino a Estados Unidos, Rusia y Tel Aviv, pero él decidió huir y abandonar su abrigo y su sombrero en una papelera. Abrini se encontraba en la lista de los más buscados de Europa desde que una cámara de seguridad lo identificó junto a Salah Abdeslam dos días después del atentado del 13 de noviembre en PAríz. Este último, amigo de la infancia de Abrini, del barrio de Molenbeek, fue arrestado en Bruselas, cuatro días antes de los ataques suicidas.

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