‘Fracking’ aumenta sismos en Texas: estudio

jueves, 19 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El fracking –técnica de inyección de grandes cantidades de agua y químicos en el suelo para extraer petróleo y gas–, multiplicó por seis la ocurrencia de terremotos en Texas entre 2008 y 2015, según un estudio que el martes pasado publicó la revista Letras de Investigación Sismológica. La publicación indica que el número de sismos de magnitud superior a tres se disparó de dos a 12 por año. Además, 94 de los 162 terremotos con magnitud superior a tres grados que se sintieron en Texas desde 1975, se registraron a partir de 2008. Lo anterior significa que 6 de cada 10 sismos ocurridos en cuatro décadas se produjeron en los últimos siete años, cuando se intensificó la extracción de petróleo y gas mediante la fracturación hidráulica. De acuerdo con el estudio, 87% de los terremotos registrados fueron “posiblemente”, “probablemente” o “casi seguramente” inducidos por las actividades de extracción petrolera, cuyo vínculo con eventos sísmicos está documentado desde 1925. Destaca que “no existen ejemplos reportados donde operaciones de hidrofracturación (fracking) causaron directamente terremotos sentidos o terremotos de magnitud mayor a tres en Texas, como fue observado en Alberta, Colombia Británica, Ohio, Oklahoma o en otras partes (…) eso no es sorpresivo, considerando que los terremotos asociados con la hidrofracturación son en general eventos de pequeña magnitud y que la cobertura de las estaciones sísmicas en Texas es escasa”. De acuerdo con la publicación científica, el interés en los “terremotos inducidos” por la actividad petrolera volvió a surgir después de octubre de 2008, cuando “10 terremotos fueron resentidos cerca de un pozo de inyección en el aeropuerto Dallas-Fort Worth”, en Texas. El documento plantea que “cuando terremotos se producen (en Texas) están generalmente ubicados a pocos kilómetros de pozos de inyección intensiva o cerca de campos donde amplios volúmenes de petróleo y gas provenientes de estratos relativamente superficiales fueron extraídos durante muchos años”. Sin embargo, señala que “el contrario no es cierto”. Precisa: “La mayoría de los pozos con desechos de alto rango no están asociados con terremotos cercanos”. Insiste en que “no podemos descartar las correlaciones en el tiempo y el espacio durante una amplia historia operacional, reportada en múltiples sitios y notada en numerosas revistas”. “Hasta la fecha, aún no se explica del todo por qué la sismicidad ocurre en algunos entornos y no en situaciones aparentemente similares”, concluye.

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