Recibe Papa el premio Carlomagno de Aquisgrán por su aporte a la unidad europea

viernes, 6 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Papa Francisco recibió hoy en El Vaticano el Premio Internacional Carlomagno de Aquisgrán, como un reconocimiento a “su extraordinario empeño a favor de la paz, la unidad y la misericordia” en Europa. Al aceptar el galardón --que le fue entregado en una magna ceremonia en la Sala Regia, del Vaticano--, el pontífice hizo a un lado su política de rechazar todo tipo de premios. Y en su discurso, pronunciado en italiano, el máximo líder de la Iglesia católica dijo que sueña con un “viejo continente” donde “ser migrante no sea un delito, donde se ofrezca refugio a los pobres y a quienes buscan acogida”. A la ceremonia asistieron personalidades de toda Europa, entre las que se encontraban la canciller alemana Angela Merkel; el rey Felipe VI, de España; Matteo Renzi, primer ministro de Italia; Dalia Grybauskaité, presidente de Lituania, y el duque Enrique de Luxemburgo. El presidente del comité directivo que otorga el premio, Jürgen Linden, señaló que el premio se le entregó al Papa por su empeño “a favor de la paz, la unidad y la misericordia” en el continente europeo, donde representa una “voz de la conciencia”. Y agregó: “En cuanto altísima autoridad moral nos recuerda, como amonestador y mediador, que en Europa tenemos la tarea y el deber –en el seguimiento de los ideales de los padres fundadores-- de dar concreta realización a los principios de paz y libertad, derecho y democracia, solidaridad y salvaguarda de la creación”. Instituido en 1950, el premio lo otorgan las autoridades de la ciudad alemana de Aquisgrán, cuyo actual alcalde, Marcel Philipp, también pronunció un discurso en el que habló sobre los desafíos que actualmente enfrenta Europa. Dijo que en varios países del continente actualmente hay “una tendencia a la cerrazón” que no toma en cuenta las necesidades ajenas, lo cual es una “señal de mal augurio”. Por su lado, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, destacó que Bergoglio, por ser argentino, “mira a Europa desde el exterior”, pero lo hace de “una manera genuina” y con una “actitud humilde y calurosa que logra conquistar las simpatías de todo credo y religión”. Mientras que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, aseguró que el Papa Francisco “anima a una nueva valentía” porque demuestra que la solidaridad y el amor no son solo “bellas palabras”, sino un deber de comportamiento y de acción.

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