Detienen en Suiza a un técnico de la firma Mossack Fonseca

miércoles, 15 de junio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La policía suiza detuvo a un técnico informático de la firma de abogados Mossack Fonseca, protagonista del escándalo denominado #PanamaPapers. De acuerdo con información del diario Le Temps, que cita una fuente cercana al caso, el empleado –en detención provisional– es sospechoso de haber sustraído una gran cantidad de documentos de la delegación de Mossack Fonseca en Ginebra. Según el diario, nada indica hasta ahora que se trate del hombre que se hace llamar "John Doe" y quien afirma haber sido el filtrador de los Papeles de Panamá porque consideraba que sus fundadores, empleados y clientes "deben responder por su papel en delitos" como el fraude fiscal. Desde abril pasado, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) reveló el escándalo de los #PanamaPapers basado en 11.5 millones de documentos provenientes del gabinete Mossack Fonseca, que condujeron a la apertura de investigaciones en varios países y a la renuncia de diversos personajes, entre ellos el primer ministro islandés. Los archivos de la firma panameña fueron entregados por una fuente anónima al diario alemán Süddeutsche Zeitung, que los compartió con el ICIJ. Éste, a su vez, organizó el mayor proyecto de colaboración periodística en la historia, involucrando a 109 medios del mundo, entre ellos Proceso. El pasado 3 de abril, proceso.com.mx publicó un reportaje con el título “Las entrañas de Mossack Fonseca, la reina de las offshore”, donde destaca que los más de 11 millones de documentos obtenidos por el ICIJ –correos electrónicos, cuentas bancarias y archivos de clientes—representan el trabajo interno de Mossack Fonseca durante cerca de 40 años, desde 1977 hasta diciembre de 2015. Revelan los bienes offshore de individuos y compañías originarios de más de 200 países. Exhiben, un ejemplo tras otro, las acciones ilegales o poco éticas de sus clientes y retratan al despacho como una compañía dedicada a actuar como guardián de los secretos de sus clientes, incluso de los que fueron señalados como ladrones, integrantes de la mafia, narcotraficantes, políticos corruptos o evasores de impuestos. Y los documentos demuestran que el negocio ha sido bueno. Hoy se considera que Mossack Fonseca es uno de los cinco mayores vendedores de secrecía offshore. Tiene más de 500 empleados y colaboradores en más de 40 filiales repartidas en el mundo. Entre ellas, tres se encuentran en Suiza y ocho en China. En 2013, las facturas que emitió se elevaron a 42 millones de dólares. Mossack Fonseca respondió a las preguntas que surgieron a raíz de los hallazgos del ICIJ: aseveró que “durante 40 años Mossack Fonseca ha operado sin reproche (…) nuestro despacho nunca ha sido acusado ni condenado en hechos relacionados con actividades criminales”. Carlos Sousa, el vocero del despacho, dijo que la firma “solamente ayuda sus clientes a incorporar empresas”. Esto no equivale a “establecer vínculos comerciales u orillar de cualquier manera las empresas creadas”, precisó.

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